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Exterminadores de ciclones tropicales

En esta temporada de huracanes, factores como el polvo del Sahara y la cizalladura, se han encargado de exterminar ciclones tropicales, y nos mantienen a salvo de la afectación de alguno de ellos. Descubre los detalles de estos exterminadores de ciclones.

Juan Antonio Palma Juan Antonio Palma 24 Sep 2018 - 22:05 UTC
Polvo
El polvo del Sahara, estrangula con aire seco a los ciclones tropicales. (Imagen: CIMSS)

En el transcurso de esta temporada de huracanes, que inició poco activa, ya se dieron dos ciclones tropicales con la clásica trayectoria desde el Atlántico hacia el sureste de México, pero factores meteorológicos adversos evitaron su desarrollo y posible amenaza a nuestro país.

En varias ocasiones, los ciclones tropicales que llegan a formarse o comienzan a gestarse en el Atlántico con dirección hacia el oeste, cruzan el mar Caribe, y han representado mucho peligro para el territorio nacional, ya que algunos causaron graves daños en el pasado, como por ejemplo “Gilbert”, “Isidore”, “Emily”, “Dean”, entre otros.

El principal peligro es que se mantienen sobre los cálidos océanos miles de kilómetros, y esto los va fortaleciendo conforme se mueven hacia el continente donde llegan alcanzando hasta huracán categoría 5 en algunas ocasiones. No obstante, este año, el huracán “Isaac”, y la tormenta tropical “Kirk”, intentaron llevar ese camino, pero no pudieron sobrevivir por condiciones del entorno no favorables.

Cizalla
La cizalladura en niveles altos de la atmósfera destruye a los ciclones tropicales. (Imagen: CIMSS)

Capa de polvo del Sahara y cizalladura en altura

Los principales factores que evitaron que “Isaac” y “Kirk” se convirtieran en una amenaza, fue primeramente el polvo del Sahara. Grandes cantidades de polvo del Sahara están saliendo del occidente de África en los últimos meses, y debido a que se trata de una masa de aire seca, al integrarse a la circulación de algún ciclón, lo debilita, y lo estrangula con dicho aire seco afectando su estructura vertical.

Además del polvo del Sahara, en la zona del Caribe y Atlántico, se está presentando una extensa zona de cizalladura en niveles superiores de la atmósfera. La cizalladura es la variación en dirección o velocidad del viento en la vertical. Esta condición, destroza los ciclones tropicales porque la fuente de energía de estos es la liberación de calor latente de condensación en su columna de aire ascendente, y la cizalladura, dispersa ese calor y humedad, además de que pierden organización.

Ambos factores se encargaron de exterminar a “Isaac” y “Kirk”, ya que de que desde meses atrás, están evitando la formación o evolución de ciclones tropicales en el océano Atlántico y mar Caribe.

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