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Períodos de calor y pandemia por COVID-19

Una Red Global de expertos sobre Salubridad y Clima, respaldados por las Organizaciones Mundiales de Meteorología y de la Salud, piden a los gobiernos una preparación previa ante avance de la temporada de calor en el hemisferio norte durante la presencia de la pandemia por Coronavirus.

golpe de calor, insolación
Todas las enfermedades y muertes relacionadas con el calor son prevenibles, pero durante la pandemia por COVID-19 esto podría cambiar de forma adversa.

Los científicos y especialistas, afirman que el verano de este 2020 podría ser muy caluroso, con ello se incrementa riesgo en la pérdida de salud principalmente en personas que son vulnerables y que incluso están más expuestas a contraer el virus COVID-19, entre estas destacan los adultos mayores, individuos con enfermedades respiratorias y un sector importante de infantes.

Por ello, distintos países deben comenzar a prepararse para el verano caluroso que se avecina y prevé, según expertos de la Red Global de Información sobre la Salud del Calor (GHHIN, por sus siglas en inglés), en coordinación con la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

Acciones como las visitas a domicilio para controlar a las personas vulnerables y recibir atención médica urgente con signos de insolación, podrían ser imposible llevarlas a cabo debido a las recomendaciones y protocolos de salud pública para reducir la transmisión de COVID-19.

Organizaciones trabajando juntas a nivel mundial

La GHHIN es una asociación voluntaria de científicos y expertos convocada por la Organización Mundial de la Salud y la Oficina de la Organización Meteorológica Mundial para el Clima y la Salud, y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA). Estás, a su vez incluyen la colaboración de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja, a las agencias académicas de salud pública y a los Servicios Meteorológicos de varios países.

COVID-19 y su interacción con el calor

Si bien las condiciones ambientales probablemente desempeñan un papel limitado en la determinación de dónde y cuándo se produce Coronavirus, el clima cálido puede agravar los impactos y empeorar los resultados para los pacientes con COVID-19, pudiendo aumentar las tasas de transmisión a medida que las personas se congregan al aire libre y en espacios públicos.

Además, la carga adicional de pacientes con estrés por calor pueden ejercer presión sobre la atención médica y otros sistemas críticos en un momento en que muchos ya están en el punto de ruptura, principalmente en áreas afectadas por una gran cantidad de casos de COVID-19, un evento de calor severo podría provocar bajas masivas e impactos significativos en la salud.

También es importante considerar el temor público a buscar atención médica durante la pandemia, pudiendo retrasar los servicios médicos para problemas no relacionados con Coronavirus.

Cambio climático y olas de calor

Las olas de calor se están volviendo más frecuentes e intensas conforme a que las concentraciones de gases de efecto invernadero conducen a un aumento de las temperaturas globales, con un costo creciente en la salud humana.

En 2018, las personas vulnerables mayores de 65 años experimentaron una exposición récord superando el promedio de la línea de base de 1986–2005, señalado en la declaración de la OMM sobre el estado del clima global publicada en el 2019. Mientras que en Europa se experimentaron dos olas de calor significativas en junio y finales de julio de 2019.

Países como Francia, que a principios de junio y mediados de septiembre durante año pasado, registró más de 25,700 visitas médicas por enfermedades relacionadas con el calor, que estableció un récord de 46.0°C el 28 de junio del 2019, durante una ola de calor que afectó al sudoeste y centro de Europa, según el informe de la OMM, que incluye información de la OMS.

Para países del continente americano como México, también registró varias muertes y más de 500 casos médicos asociados a golpes de calor, principalmente durante la semana intermedia en verano del 2019.