Las mejores plantas repelentes de moscas para tu cocina y tu jardín

¿Buscas una forma natural de mantener a los bichos alejados de tu hogar y jardín? ¡Aquí tienes algunas plantas fragantes e inusuales que podrían ayudarte!

Capuchinas (Nasturtium), son excelentes para repeler y controlar plagas en tu jardín gracias a su olor penetrante y compuestos naturales
Capuchinas (Nasturtium), son excelentes para repeler y controlar plagas en tu jardín gracias a su olor penetrante y compuestos naturales


Si las moscas y otros insectos rastreros simplemente no son lo suyo, y le gustaría recurrir al poder de las plantas para obtener un repelente natural y multiusos, no busque más. Aquí le presentamos algunas plantas fragantes, deliciosas y fascinantes para incorporar en su hogar y jardín, que podrían ayudarle a mantener a raya a esos bichos.

Pequeñas carnívoras

Si nunca ha tenido el placer de cuidar de una pequeña planta carnívora que no solo tiene un aspecto fascinante, sino que también se encarga de las moscas y otros bichos en su hogar, ¿por qué no se acerca a un centro de jardinería para adquirir una Venus atrapamoscas, una drosera o una planta jarra?

La clásica Venus atrapamoscas es, sin duda, la elección predilecta de muchos padres que buscan despertar en sus hijos asombro y admiración por el mundo vegetal. Las características más notables de esta planta son un tallo verde y plano, rematado por una trampa articulada.

El interior de la trampa puede presentar tonalidades rosadas o rojizas, y su superficie interna suele estar salpicada de unos pelos muy finos. Si una mosca o una araña se aventura en su interior y roza estos pelos, aunque sea con el más leve contacto, la trampa se cierra de golpe; unos filamentos entrelazados sellan el cierre, sentenciando así el destino del pobre animalito.

La planta jarra común, una planta perenne de crecimiento en matas, caracterizada por sus tubos columnares rematados por una especie de capucha, y por sus flores púrpuras de cinco pétalos. Estas plantas poseen un aspecto casi extraterrestre y, al igual que la Venus atrapamoscas, emplean un método de alimentación verdaderamente fascinante.

Tanto la Venus atrapamoscas como la planta jarra prefieren la exposición a pleno Sol y requieren un suelo húmedo, pero con buen drenaje. A la hora de regarlas, lo más recomendable es utilizar agua destilada o agua de lluvia, ya que los minerales presentes en el agua del grifo, como el calcio y el magnesio, pueden resultar letales para estas plantas.

Si le interesa mantener alejados a los insectos y tener a mano ingredientes para sus creaciones culinarias, no se equivocará si elige la menta y la albahaca.

Ambas plantas pertenecen a la familia de la menta (Lamiaceae) y son famosas por su follaje aromático. Los potentes aceites esenciales presentes en la menta y la albahaca ahuyentan a las moscas y ayudan a enmascarar el olor de los alimentos en descomposición en la cocina.

Tanto la menta como la albahaca requieren un suelo bien drenado y de seis a ocho horas de luz solar al día. Las repisas orientadas al sur o al oeste resultan ideales. Se aconseja cultivar la menta en macetas en interiores, ya que es una planta de crecimiento agresivo y, si se planta en el exterior (incluso en macetas), echará semillas y se extenderá a otras zonas de su jardín.

Hierba limón (Lemongrass)

La hierba limón es una hierba perenne de fragancia exquisita que sirve tanto como repelente eficaz de insectos como de ingrediente básico en la cocina, especialmente al preparar deliciosos platos vietnamitas y tailandeses. Esta humilde planta también permite elaborar una deliciosa infusión, ayudando a calmar los sentidos y a aliviar el estómago al reducir la hinchazón.

Lo ideal es cultivar la hierba limón en macetas; por ello, puede ser una excelente idea combinarla con la albahaca tailandesa, la cual también prefiere el pleno sol (al menos seis horas al día) y un suelo bien drenado, pero no encharcado. Ninguna de las dos plantas tolera bien el clima frío, por lo que es necesario aclimatarlas gradualmente antes de trasplantarlas al exterior a principios del verano.

A finales del otoño y durante el invierno, lo más conveniente es trasladar la hierba limón y la albahaca tailandesa al interior hasta que las temperaturas vuelvan a subir el año siguiente. Coloque sus plantas en un repisa orientado al sur o al oeste donde puedan recibir al menos seis horas de luz solar; o bien (si esto no fuera posible), puede adquirir una lámpara de cultivo y proporcionarles entre diez y doce horas diarias de luz artificial.

Capuchinas (Nasturtiums)

Las capuchinas liberan potentes aceites de mostaza que mantienen alejadas a plagas como la mosca blanca y los pulgones. Además de actuar como repelente orgánico de insectos, estos compuestos a base de azufre funcionan también como "cultivo trampa", atrayendo a las polillas de la col lejos de las preciadas hortalizas de su huerto.

Siembre las semillas en un suelo recién preparado, dejando una separación de diez pulgadas entre ellas y a una pulgada de profundidad, una vez que haya pasado la última helada. Las capuchinas prosperan en suelos pobres en nutrientes, ya sea en tierra firme o en macetas, puesto que un exceso de nitrógeno da lugar a un follaje exuberante, pero a una menor cantidad de flores.

Palpe la pulgada superior del suelo y, si la nota demasiado seca, añada un poco de agua. Los cultivadores pueden elegir variedades "enanas" para macetas pequeñas y variedades "rastreras" exuberantes para cestas colgantes.