Climatología: ¿Por qué Europa ya no quiere depender de los datos estadounidenses?

Los fenómenos meteorológicos extremos se están intensificando. Ciertos datos están desapareciendo. Atrapada entre ambos, Europa se percata de que avanza hacia el futuro con una visión parcial y una dependencia cada vez más preocupante.

La Unión Europea planea ampliar su infraestructura de datos.
La Unión Europea planea ampliar su infraestructura de datos.

En los Estados Unidos, la NOAA un pilar mundial de la observación climática se enfrenta a recortes presupuestarios masivos: una reducción del 27 % (que asciende a 1.800 millones de dólares) y la salida de casi 800 empleados de una plantilla de 12,000 personas.

Las consecuencias de esta decisión ya se están haciendo patentes: al menos 20 conjuntos de datos científicos esenciales para el monitoreo de los océanos, la actividad sísmica y el hielo marino han desaparecido. Sin embargo, sin estas series de datos continuas, resulta difícil comprender las tendencias climáticas a largo plazo.

Una dependencia europea que se ha vuelto estratégica...

En la práctica, no obstante, Europa sigue dependiendo en gran medida de los Estados Unidos para la obtención de datos clave. Solo los EE UU, financian el 57 % del programa ARGO: una red mundial de sensores oceánicos indispensable para la previsión climática, la gestión de riesgos aseguradores y la planificación de infraestructuras.

Algunos están adoptando medidas de emergencia: Noruega está invirtiendo 2 millones de dólares para realizar copias de seguridad de los datos, mientras que Dinamarca está llevando a cabo una descarga masiva de archivos climáticos. Los científicos hablan incluso de "archivistas de guerrilla": individuos que intentan preservar datos que corren el riesgo de perderse para siempre.

Cualquier interrupción en el flujo de datos merma nuestra capacidad para evaluar las tendencias a largo plazo... La situación es mucho peor de lo previsto, advierten los científicos.

En total, más de ocho naciones europeas están reevaluando actualmente su dependencia de los datos estadounidenses, y siete de ellas ya están colaborando para asegurar sus propios sistemas independientes.

...¡Justo cuando el clima está cambiando más deprisa de lo esperado!

Esta dependencia de los datos adquiere una nueva dimensión en un momento en que el propio clima se vuelve cada vez más difícil de predecir.

Incluso si el calentamiento global se limita a +2 °C, un análisis de 50 modelos climáticos diferentes revela que los fenómenos meteorológicos extremos, comparables a los proyectados en escenarios mucho más cálidos, siguen siendo una posibilidad muy real.

Se prevé que las precipitaciones urbanas aumenten entre un 4 % y un 15 %; las sequías podrían alcanzar niveles asociados a un aumento de +4 °C en uno de cada cuatro casos; y los incendios forestales podrían volverse extremos en uno de cada cinco casos.

¿Hacia la soberanía climática?

Ante este doble impacto, la intensificación de los fenómenos extremos y la creciente fragilidad de los datos, Europa está acelerando su transformación. Al hacerlo, se compromete firmemente a establecer la soberanía climática: la capacidad de garantizar un acceso independiente, fiable y continuo a los datos esenciales.

Lograr esto requiere fortalecer las redes de observación, pero también conlleva una ambición audaz y explícita: replicar o incluso sustituir ciertos servicios estadounidenses.

Esta dinámica se desarrolla en el contexto más amplio de una crisis energética mundial descrita como "la más extrema jamás presenciada", en la que se ha interrumpido hasta el 20 % de los flujos globales de gas.

Ya se trate de energía o de datos, la dependencia genera vulnerabilidad; pues depender de datos externos significa depender también de elecciones metodológicas, herramientas e incluso prioridades políticas externas.

Mediante el desarrollo de sus propias capacidades, incluyendo satélites, supercomputadoras y modelos climáticos, Europa busca perfeccionar sus pronósticos y preparar mejor a sus territorios.

Lo que está en juego es inmenso: anticipar eventos raros pero devastadores, adaptar las infraestructuras y proteger a las poblaciones. De hecho, aunque la probabilidad de los escenarios más extremos siga siendo baja, sus posibles consecuencias serían colosales.

Referencia de la noticia

Abnett, K., Volcovici, V., & Marsh, S. (2025, 1er août). Europe is breaking its reliance on American science. Reuters