Los procesos no biológicos no logran explicar la abundancia de materia orgánica en Marte
Estudio indica que las fuentes abióticas no explican completamente los compuestos orgánicos detectados por el Rover Curiosity.

En 2011, la NASA lanzó el rover Curiosity como parte de la misión Laboratorio Científico de Marte de la NASA, con el objetivo de estudiar la posible habitabilidad de Marte. El rover, equipado con instrumentos para el análisis de rocas y la perforación, aterrizó en el cráter Gale en agosto de 2012. Desde 2012, Curiosity ha estado analizando la geología, la química del suelo y la atmósfera, y la presencia de moléculas orgánicas.
Entre los compuestos detectados hasta la fecha se encuentran moléculas orgánicas que contienen carbono, incluyendo ácidos grasos. En la Tierra, los ácidos grasos se asocian frecuentemente con procesos biológicos, siendo componentes fundamentales de las membranas celulares.
Inicialmente, los científicos consideraron que, en Marte, estos compuestos se formaban mediante procesos no biológicos, como reacciones geoquímicas, colisiones de meteoritos ricos en carbono, síntesis inducida por radiación o actividad volcánica antigua.
Un estudio reciente evaluó la posibilidad de que estos mecanismos no biológicos formen la cantidad de ácidos grasos encontrada por el rover Curiosity. Los modelos químicos indican que las tasas conocidas de producción abiótica no generarían concentraciones consistentes con los datos medidos. Aunque esto no constituye evidencia de vida pasada, el resultado sugiere que los procesos químicos involucrados podrían ser más complejos de lo previsto.
Curiosity
Como parte de la misión para estudiar el planeta Marte, la NASA planeó y lanzó el rover Curiosity el 26 de noviembre de 2011, el cual aterrizó en el cráter Gale el 6 de agosto de 2012. El objetivo principal de la misión es evaluar la posible habitabilidad de Marte en el pasado, investigando si el planeta presentó alguna vez condiciones ambientales capaces de albergar vida microbiana. Para ello, la NASA diseñó la sonda para estudiar la geología local y la composición mineralógica de rocas y suelos.
La sonda está equipada con un conjunto de instrumentos, que incluye espectrómetros, cámaras de alta resolución y un laboratorio químico interno. Con esto, Curiosity perfora rocas, recolecta muestras y analiza los compuestos volátiles liberados.
Desde su aterrizaje, el rover ha documentado evidencia de regiones, identificado minerales formados en presencia de agua y medido las variaciones estacionales de la atmósfera. La operación ha continuado durante más de una década y, desde entonces, ha enviado datos sobre el planeta rojo.
Descubrimiento de la sonda
En marzo de 2025, el laboratorio químico del rover Curiosity detectó una cantidad de moléculas orgánicas en una roca del cráter Gale. Estas sustancias son las moléculas orgánicas más grandes jamás encontradas directamente en la superficie de Marte. Estos compuestos podrían ser fragmentos de ácidos grasos que se conservaron en rocas antiguas formadas a partir de lodo, cuando la región aún contenía lagos en el pasado remoto del planeta.H

En la Tierra, los ácidos grasos se asocian predominantemente con procesos biológicos, conformando estructuras celulares y metabólicas. Sin embargo, también pueden generarse mediante procesos no biológicos en condiciones específicas de temperatura, presión y disponibilidad de carbono.
La detección de estos ácidos en Marte plantea interrogantes sobre los mecanismos responsables de su formación y conservación durante miles de millones de años.
Nueva explicación
Los datos obtenidos por el rover Curiosity no indican si los compuestos orgánicos identificados tienen origen biológico. Por lo tanto, un estudio reciente evaluó fuentes no biológicas conocidas, como colisiones de meteoritos y síntesis geoquímica, para verificar si estos mecanismos podrían explicar las cantidades detectadas. El análisis concluyó que los procesos no biológicos considerados no son suficientes para justificar la abundancia observada.
Este descubrimiento abre la puerta a la hipótesis de que procesos biológicos podrían haber contribuido a su formación. Para llegar a esta conclusión, los investigadores combinaron experimentos de laboratorio que incluyeron exposición a la radiación, modelado y recopilación de datos químicos, reconstruyendo las condiciones a lo largo de aproximadamente 80 millones de años. El estudio indicó concentraciones iniciales superiores a las que producirían las fuentes no biológicas conocidas.
Observaciones futuras
Aunque los resultados indican que los procesos no biológicos conocidos no explican completamente la abundancia de los compuestos detectados, esto no es suficiente para afirmar que hubo vida en Marte.
La presencia de moléculas orgánicas complejas no constituye evidencia de actividad biológica, ya que persisten incertidumbres sobre su formación. Esto incluye considerar vías geoquímicas alternativas y procesos de preservación y degradación en el entorno marciano.
Los investigadores de este estudio enfatizan que se necesitan más estudios para comprender con mayor precisión la tasa de degradación de las moléculas orgánicas en rocas en condiciones análogas a las de Marte. Nuevos experimentos de laboratorio y futuras misiones serán fundamentales para reducir las incertidumbres.
Sólo con un mayor conjunto de evidencias será posible evaluar de manera concluyente si los compuestos identificados pueden estar asociados con procesos biológicos antiguos.
Referencia de la noticia
Does the Measured Abundance Suggest a Biological Origin for the Ancient Alkanes Preserved in a Martian Mudstone? Astrobiology, Pavlov et al. 2026