Rover revela cuánto tiempo pudo sobrevivir el agua cálida bajo la superficie de Marte

Minerales analizados por Curiosity revelan que Marte conservó agua subterránea cálida durante millones de años, ampliando el debate sobre el clima, la habitabilidad y posible vida marciana en el subsuelo.

Cresta repleta de hematita en las zonas más altas del Monte Sharp. Foto tomada por Curiosity. Créditos: NASA/JPL-Caltech/MSSS.
Cresta repleta de hematita en las zonas más altas del Monte Sharp. Foto tomada por Curiosity. Créditos: NASA/JPL-Caltech/MSSS.

Cuando hablamos de Marte, solemos pensar en un mundo seco, frío y oxidado, sin embargo, sus rocas nos muestran una historia más compleja. El Curiosity encontró que cristales de hematita nos pueden ayudar a revelar cuánto duró el agua bajo la superficie.

El hallazgo no parte de una imagen orbital ni de una simulación, sino de muestras reales pulverizadas y analizadas dentro del propio rover obtenidas en el cráter Gale, algo que permite leer detalles microscópicos que no pueden distinguirse desde órbita con igual precisión.

La hematita, un óxido de hierro responsable de muchos tonos rojizos de Marte, ya era conocida como señal de actividad del agua y ahora su tamaño cristalino se convierte en una pista más precisa sobre temperatura, duración del agua y cambios ambientales en el pasado.

Tanya Peretyazhko, científica planetaria de NASA, resumió el resultado al señalar que hubo condiciones cálidas y húmedas durante largos periodos en rocas enterradas, mientras el clima marciano se enfriaba.

El estudio sugiere que Marte no perdió su habitabilidad de manera simple ni uniforme, pues mientras la superficie se volviá más árida, ciertas capas profundas pudieron conservar agua subterránea cálida durante millones de años.

La hematita como marcador del clima antiguo de Marte

EHaciendo uso del instrumento CheMin mediante difracción de rayos X, el equipo analizó 20 muestras perforadas por Curiosity a distintas profundidades del crater, encontrando que las capas inferiores registran etapas más antiguas. La técnica es capaz de identificar minerales y medir rasgos cristalinos.

12 de 20 muestras de perforación del rover Curiosity del cráter Gale que se analizaron para el estudio. Crédito: NASA/JPL-Caltech/MSSS.
12 de 20 muestras de perforación del rover Curiosity del cráter Gale que se analizaron para el estudio. Crédito: NASA/JPL-Caltech/MSSS.

En las capas superiores, los cristalitos de hematita medían menos de 10 nanómetros y aparecían junto con goethita, un mineral que también contiene hierro y agua en su estructura. En zonas más bajas, no había goethita además de que la hematita alcanzaba hasta 65 nanómetros de tamaño.

Esa diferencia apunta a procesos ocurridos después de que los sedimentos quedaron enterrados bajo agua subterránea cálida, con pH neutro o ligeramente alcalino. En esas condiciones, la goethita se transforma en hematita, mientras los cristalitos pequeños se disuelven y alimentan el crecimiento de otros más grandes lentamente.

Este crecimiento, conocido como maduración de Ostwald, exige tiempo y condiciones estables. Por lo que los investigadores interpretan que los acuíferos más profundos del cráter Gale pudieron mantenerse cálidos y activos hasta 4.7 millones de años.

Lo que Curiosity ha revelado y hacia dónde apunta la búsqueda

Este marcador ayudará a decidir dónde buscar en futuras campañas pues si las zonas enterradas mantuvieron agua cálida durante más tiempo, las rocas asociadas a antiguos acuíferos podrían conservar señales químicas mejor protegidas que las capas expuestas a radiación superficial.

Curiosity llegó al cráter Gale en 2012 con la pregunta central de si Marte tuvo ambientes capaces de sostener vida microbiana. Desde entonces ha confirmado antiguos lagos, sedimentos formados en agua, minerales de arcilla, sales, compuestos orgánicos y variaciones de metano.

Representación artística del rover Curiosity con sus instrumentos científicos etiquetados. Crédito: NASA/JPL-Caltech/MSSS.
Representación artística del rover Curiosity con sus instrumentos científicos etiquetados. Crédito: NASA/JPL-Caltech/MSSS.

En 2025, el rover aportó otro dato relevante al detectar decano, undecano y dodecano, las moléculas orgánicas más grandes identificadas hasta ahora. En 2026, una muestra llamada Mary Anning 3 reveló la colección más diversa de moléculas orgánicas marcianas preservadas en roca antigua.

Estos resultados no demuestran que hubiera vida, pero delimitan mejor el problema de si Marte tuvo agua, química orgánica y ambientes variables durante largos periodos. La tarea, ahora consiste en separar los procesos geológicos, atmosféricos y las posibles rutas prebióticas dentro de una historia planetaria más compleja y antigua de lo que pensabamos.

Un planeta que cambió por capas

La importancia de la hematita es que podemos tener una cronología ambiental a partir de una señal mineral. Ya no se trata sólo de saber que hubo agua en Marte, sino de estimar cuánto tiempo persistió, a qué temperatura y en qué regiones pudo mantenerse estable (bajo tierra).

El cráter Gale es, sin duda, un archivo estratigráfico donde cada capa conserva parte de una transición global. Las capas bajas hablan de un subsuelo con agua cálida y las superiores reflejan condiciones más frías, menor disponibilidad de agua y cambios progresivos en el clima antiguo del planeta.

Para la astrobiología, esa diferencia es decisiva ya que los ambientes superficiales pudieron volverse hostiles con rapidez, pero los espacios enterrados pudieron ofrecer protección, estabilidad química y agua durante intervalos mayores.

Justamente allí podrían preservarse mejor las huellas de procesos orgánicos, incluso si nunca existieron organismos. Sin duda alguna, Curiosity sigue mostrando que la historia marciana no cabe en una imagen fija. Sus mediciones revelan y ayudan a reconstruir las condiciones que hicieron habitable a Marte en el pasado ¿remoto?