Científicos analizan 19 glaciares y encuentran concentraciones de metano hasta 425 veces más del equilibrio atmosférico

Una nueva investigación ha revelado que el agua de deshielo de diversos glaciares de Svalbard contiene concentraciones extraordinarias de metano que podrían llegar a otras regiones del planeta.

Un nuevo estudio ha encontrado que el agua de deshielo de 19 glaciares transportaron altas concentraciones de metano antiguo desde el entorno subglacial hacia los ríos cercanos.
Un nuevo estudio ha encontrado que el agua de deshielo de 19 glaciares transportaron altas concentraciones de metano antiguo desde el entorno subglacial hacia los ríos cercanos.

Los glaciares siempre nos han parecido lejanos al entorno para la mayoría de nosotros, aunque también hermosos, misteriosos y controvertidos. Esto último porque en años recientes, lo que sabemos de los glaciares es que han cambiado y muchos han desaparecido, siendo las víctimas silenciosas de décadas de grandes cambios en el clima del planeta.

A simple vista, pareciera que solo son montañas de hielo de colores azulados, nieve en lugar de tierra y ríos de agua fría que bajan sobre sus laderas, cuando parte de estos se derrite. Sin embargo, debajo de ese manto blanco existe un mundo completamente diferente, donde el agua congelada ha tenido contacto con rocas, sedimentos, materia orgánica y gases atrapados que llevan ahí muchísimo tiempo.

Los glaciares esconden la historia del planeta de millones de años. Cada capa de nieve que lo conforma se compacta año tras año, convirtiéndose en un archivo natural que registra las condiciones de la Tierra en el momento, siendo cápsulas del tiempo térmicas y químicas que nos permiten entender los ciclos naturales del planeta y predecir hacia dónde nos dirigimos en el futuro.

Sin embargo, lo que sucede bajo la superficie de estos gigantes de hielo podría ser un problema aún más silencioso e imprevisto en el futuro cercano. ¿La razón? Una investigación ha revelado que el agua de deshielo no solo está haciendo que el nivel del mar aumente, sino que también está liberando compuestos del pasado desde sus profundidades rocosas hacia la atmósfera.

No se trata de un solo vestigio o posibilidad, sino de 148 muestras de ríos glaciares con presencia de metano ampliamente extendido y muy por encima de lo que se considera normal en la actualidad. ¿Esta fuga natural será también un detonante de efectos más graves para el planeta bajo el calentamiento global actual?

El peligroso viajero en el tiempo que ha llegado a los ríos nórdicos

Según los datos presentados en el estudio publicado por la revista Nature Communications en septiembre de 2026 y liderado por la científica Gabrielle E. Kleber de la Universidad Ártica de Noruega junto a especialistas del Centro Universitario de Svalbard, se detecto metano antiguo en 19 glaciares del archipiélago de Svalbard, en Noruega.

Los análisis de isótopos de carbono en el metano encontrado en Svalbard junto con la presencia de etano y propano, indicando que es principalmente de origen termogénico o geológico.
Los análisis de isótopos de carbono en el metano encontrado en Svalbard junto con la presencia de etano y propano, indicando que es principalmente de origen termogénico o geológico.

Los investigadores recorrieron ríos alimentados por el deshielo tomando muestras desde las proximidades del frente glaciar y siguiendo el flujo del agua río abajo, con el fin de observar la cantidad de metano al salir del glaciar y qué sucedía con los niveles a distintas distancias de recorrido.

El resultado fue impactante, ya que en todas las corrientes de agua analizadas se presentaron concentraciones de metano significativamente superiores a las esperadas. Entre los puntajes más críticos, los niveles llegaron a ser hasta 425 veces mayores que el punto de equilibrio atmosférico.

Según el principio físico de la Ley de Henry aplicado al contexto de las investigaciones sobre gases de efecto invernadero y Cambio Climático, el punto de equilibrio atmosférico del metano es la concentración natural que tendría el gas disuelto en el agua (o en la superficie de un río) si existiera bajo condiciones de equilibrio térmico y químico con el aire que lo rodea.

Las muestras fueron sometidas a análisis isotópicos de carbono para medir la firma química del gas, con el fin de comprender su origen termogénico o geológico, ya que el metano en estos sectores también puede surgir de microorganismos que habitan en sedimentos sin oxígeno debajo del glaciar.

Sin embargo, estos resultados mostraron que el metano también contenía material de hidrocarburos como el etano y propano, lo que indica que este metano liberado es muy antiguo, proveniente de depósitos geológicos atrapados en el subsuelo del glaciar y que se está movilizando a través de la escorrentía del deshielo reciente.

Del subsuelo glaciar a la atmósfera: un nuevo riesgo con efectos desconocidos a enfrentar

Hoy sabemos que el derretimiento de los glaciares asociado con el calentamiento global es un problema real para las próximas décadas por sus fatídicos efectos como subir los niveles del mar, desaparición de las costas, el desplazamiento de comunidades, pérdida de biodiversidad y ecosistemas completos, además del impacto en el recurso hídrico vital para todos: el agua potable.

Ya no basta con saber cuánto hielo se derrite o qué tan rápido esto ocurre; también importa saber qué existe debajo de ese hielo que llegará a la superficie eventualmente. ¿Qué podría causar si estas cantidades tan elevadas de metano antiguo llegan a la atmósfera? La realidad es que sabemos la teoría de los posibles efectos, pero es temprano para dimensionarlos.

La pérdida de las masas heladas de glaciares no solo altera el paisaje o los ecosistemas terrestres, sino que abre puertas a gases que llevaban millones de años almacenados bajo las rocas.
La pérdida de las masas heladas de glaciares no solo altera el paisaje o los ecosistemas terrestres, sino que abre puertas a gases que llevaban millones de años almacenados bajo las rocas.

Lo que las conclusiones de este estudio sí establecen es que más allá de la pérdida de glaciares (que incrementa cada vez más rápido), el aumento del deshielo podría favorecer la movilización de este gas que potencia el efecto invernadero a otras regiones del planeta, presentando así una nueva preocupación climática con efectos que descubriremos más pronto de lo que las investigaciones para su mitigación avanzan.

Referencia de la noticia

Gabrielle E. Kleber, Erik Schytt Mannerfelt, Stefan Schloemer, Kim Senger, Leonard Magerl, Geert Hensgens, Ursula Enzenhofer, Jamie Hollander, Louise Steffensen Schmidt, Silje Waaler & Andrew J. Hodson. (2026). Subglacial geology and thermal conditions regulate methane emissions from Svalbard glaciers.