Comenzó en 1927 y sigue funcionando: el experimento donde una sola gota puede tardar diez años en caer

Un científico lo cuidó durante 52 años y murió sin ver caer una sola gota. ¿Qué demuestra este experimento para que, casi un siglo después, todavía haya quienes esperan frente al embudo?

La brea parece sólida, pero puede fluir como un líquido… si tienes suficiente paciencia para observarla.
La brea parece sólida, pero puede fluir como un líquido… si tienes suficiente paciencia para observarla.

Puedes terminar una carrera universitaria, cambiar de trabajo y mudarte varias veces mientras una gota sigue formándose en este experimento. En el Trinity College Dublin, Irlanda, una sustancia negra lleva décadas descendiendo por un embudo a un ritmo desesperadamente lento. Hablamos, aproximadamente, de una gota formada cada diez años.

El experimento de la gota de brea de Queensland, Australia, iniciado en 1927, lleva casi un siglo funcionando y ostenta el récord Guinness de duración en un laboratorio.

A este ritmo, "la gota que colme el vaso" sería el descenlace de una saga de varias generaciones. Y así funciona el experimento de la gota de brea, una demostración realizada en distintas instituciones para mostrar algo que parece desafiar toda lógica o intuición. ¿Puede una sustancia que parece sólida, fluir?

Un material que engaña a nuestros sentidos

La brea es una sustancia oscura que puede obtenerse de distintas materias primas, como derivados del petróleo o resinas vegetales. Puede parecer tan sólida que se rompe al golpearla con un martillo. Pero, bajo la acción constante de la gravedad, fluye lentamente —énfasis en "lentamente"— y termina formando gotas.

Montajes del experimento de la gota de brea en Queensland (izquierda) y en el Trinity Collage Dublin (derecha). Créditos a la Universidad de Queensland y Patrick Keegan / Wikimedia Commons, licencia CC BY 4.0.
Montajes del experimento de la gota de brea en Queensland (izquierda) y en el Trinity Collage Dublin (derecha). Créditos a la Universidad de Queensland y Patrick Keegan / Wikimedia Commons, licencia CC BY 4.0.

La clave está en su viscosidad, o sea, su resistencia a fluir. Usemos a la miel como una comparación cotidiana. Cuando vertemos miel, esta fluye más lentamente que el agua. Es más viscosa. Pues la brea lleva esa cualidad al extremo. En 2013, investigadores calcularon su viscosidad aproximadamente dos millones de veces mayor que la de miel.

Una misma idea, embudos distintos

El procedimiento para realizar el experimento de la gota de brea puede variar. Algunos montajes comienzan calentando la brea y vertiéndola en un embudo cerrado. Después de dejarla enfriar y asentarse, se abre la salida. Otros colocan fragmentos que se unen y fluyen gradualmente. Pero todos permiten observar cómo un material aparentemente rígido se deforma y "fluye" con el tiempo.

El experimento del Trinity Collage Dublin comenzó en 1944 y sigue activo. Se filmó una caída por primera vez en 2013; otra gota cayó en 2024 sin testigos.

En Queensland, Australia, Thomas Parnell preparó su versión en 1927 usando un embudo. Abrió el embudo en 1930. La primera gota tardó 8 años en caer. El conteo oficial hasta el día de hoy se mantiene en nueve gotas caídas. La última cayó en abril de 2014. Seguimos en espera de la décima.

Por su parte, la Universidad de Aberystwyth, en Gales, conserva un montaje iniciado en 1914. Pero aún no se ha formado ninguna gota. Por supuesto, que no haya caído una gota no significa que el experimento esté detenido. Aquí la espera es parte del proceso; y la paciencia, mucha paciencia.

Esperar décadas y perderse el momento

El montaje australiano posee el récord Guinness del experimento de laboratorio de mayor duración. Su segundo custodio, John Mainstone, lo cuidó durante 52 años. Bajo su cuidado cayeron cinco gotas, pero nunca logró presenciar el instante en que una se desprendía.

Mainstone recibió, junto a Parnell, el Ig Nobel de Física, premio a investigaciones que hacen reír y luego pensar. Imagen tomada del sitio web de la Universidad de Qeensland.
Mainstone recibió, junto a Parnell, el Ig Nobel de Física, premio a investigaciones que hacen reír y luego pensar. Imagen tomada del sitio web de la Universidad de Qeensland.

Por su lado, el experimento irlandés consiguió otro hito. El 11 de julio de 2013 una cámara registró por primera vez el desprendimiento de una gota en este tipo de demostración. Pero ni siquiera ese éxito garantizó capturar la siguiente. Trinity informó que otra gota cayó sin testigos en 2024.

Pero el objetivo de estos experimentos va más allá de esperar una gota. La idea es demostrar que la brea puede fluir aunque parezca sólida y estimar su resistencia al hacerlo. Y el experimento además enseña por qué el tiempo de observación importa. Mirar unos minutos puede llevarnos a una conclusión distinta a la que obtendríamos al observar durante años.

Lo cierto es que estos experimentos siguen mostrando una lección sencilla. Lo que podemos ver de forma cotidiana abarca apenas un instante de lo que sucede en la naturaleza. A veces, percibir o descubrir movimiento, exige observar durante años. Y aquí la tarea, y la paciencia, se reparte entre varias generaciones.

Referencias de la noticia

School of Mathematics and Physics of The University of Queensland. (2026). Pitch Drop experiment.
Trinity Collage Dublin. (2013). Trinity Scientists Capture Pitch Drop on Camera for First Time.
Trinity Collage Dublin. (2024). 80-year experiment put in the hands of Ireland’s young scientists.