El Océano Atlántico no registra hasta hoy ni un huracán por primera vez desde que existen datos satelitales

A partir de la década de 1960 los satélites meteorológicos permitieron monitorear los ciclones tropicales mientras se localizaban sobre aguas oceánicas. Antes, conocíamos de la existencia de estos fenómenos cuando impactaban un territorio o si un barco lo notificaba.

La temporada ciclónica 2026 en el Atlántico ya ostenta el récord de ser la más tardía respecto a la formación del primer huracán desde que comenzó la era satelital.
La temporada ciclónica 2026 en el Atlántico ya ostenta el récord de ser la más tardía respecto a la formación del primer huracán desde que comenzó la era satelital.

Actualmente meteorólogos y no meteorólogos tienen la atención fija en el comportamiento de la temporada de ciclones tropicales, esto se debe a que desde hace algunos meses la información sobre El Niño ha fluido en medios de comunicación, atribuyéndole efectos diversos, entre ellos la baja actividad ciclónica en el océano Atlántico, pero ¿en qué medida es cierto?

Hasta este día en la cuenca del Atlántico se han originado cinco tormentas tropicales: Arthur, Bertha, Cristobal, Dolly y Edouard, sin que alguna de ellas haya alcanzado la intensidad de huracán. Este dato resulta relevante porque en términos climatológicos septiembre es el período de mayor actividad de la temporada.

Una curiosa coincidencia en el Atlántico: la tormenta tropical Dolly se formó apenas días después del fallecimiento de la leyenda de la música country Dolly Parton.

Cuando un ciclón tropical alcanza vientos máximos sostenidos de 119 km/h se con vierte en huracán. Este fenómeno se clasifica según la escala Saffir-Simpson, la cual va de un mínimo 1 a un máximo 5. Particularmente los huracanes categoría 3, 4 o 5 son llamados mayores en México, o de gran intensidad en otros países como Cuba.

Revisando los datos de huracanes sobre la formación más tardía de estos fenómenos

Los datos históricos muestran que desde que se tienen registros confiables de ciclones tropicales, en gran medida derivados del avance en la instrumentación satelital (avanzada la segunda mitad del siglo XX), no se tenía un registro tan tardío en la aparición de un huracán, siendo Gustav, en 2002, y Humberto, en 2013, los que hasta ahora poseían el récord de formación de un primer huracán más tardía, el 9 de septiembre.

Los ciclones tropicales dejan abundantes lluvias a su paso. En las temporadas poco activas algunas regiones del Caribe pueden enfrentar sequías.
Los ciclones tropicales dejan abundantes lluvias a su paso. En las temporadas poco activas algunas regiones del Caribe pueden enfrentar sequías.

Es necesario hacer una precisión respecto a la actividad del Atlántico, porque se tiene el precedente de dos años, 1907 y 1914, sin huracanes registrados, sin embargo, la calidad de las observaciones en este contexto temporal, eran muy limitadas y sobre todo en aguas abiertas del océano. Hasta el día de hoy, en el Atlántico Central se encuentra una zona de baja presión con potencial para desarrollo ciclónico; sin embargo, la baja probabilidad de formación en los próximos días extiende el plazo del récord actual.

¿Cuáles son las condiciones necesarias para la formación de ciclones tropicales?

Para entender que es lo que ocurre con la formación de ciclones tropicales es necesario conocer cuáles son las condiciones básicas para su formación. Estas condiciones están compartidas entre el océano y la atmósfera. En principio se requiere de aguas oceánicas cálidas con temperaturas superiores a 26 °C que proporcionan la energía mediante la evaporación del agua.

Otros facores son la presencia de aire húmedo en capas bajas y medias de la atmósfera, una zona de baja presión preexistente y baja cizalladura del viento, es decir, poca variación en términos de la velocidad y dirección del viento entre distintos niveles de la atmósfera y finalmente, la fuerza de Coriolis.

El fenómeno El Niño y su influencia en la temporada ciclónica 2026 en el océano Atlántico

Este año el escenario atmosférico ha sido muy diferente debido al comportamiento de la circulación atmosférica asociada con El Niño, al que se le ha dado especial atención desde hace algunos meses, debido a que modula en gran medida las interacciones entre el océano y la atmósfera.

Durante 2026 se ha desarrollado un episodio particularmente intenso de este fenómeno, lo que significa que en el Atlántico tropical se favorece un incremento de la cizalladura vertical del viento dificultando la organización de las tormentas e impidiendo además que las que llegan a formarse se puedan intensificar.

Actualmente, el fenómeno El Niño presenta intensidad fuerte, aumentando a muy fuerte entre noviembre y diciembre.
Actualmente, el fenómeno El Niño presenta intensidad fuerte, aumentando a muy fuerte entre noviembre y diciembre.

Para entender el efecto de la cizalladura del viento lo ilustraré con la siguiente analogía: imaginemos a un huracán como si fuera un edificio, cuando hay alta cizalladura el edificio se inclina y de esta manera la estructura colapsa, así le sucede a los huracanes. En términos técnicos, la cizalladura del viento provoca un desacople en la estructura vertical del ciclón tropical, limitando su intensificación.

Mientras en el Atlántico la temporada se ha comportada muy poco activa, en el Pacífico oriental ocurre prácticamente el escenario contrario, siendo así, hasta hoy se han presentado 14 sistemas tropicales, de los cuales dos han alcanzado categorías 1 o 2 en la escala Saffir-Simpson y tres han sido huracanes de gran intensidad.

Además de El Niño hay otros factores a tener en cuenta en el comportamiento de la actividad ciclónica

No se debe perder de vista que El Niño no es el único fenómeno que determina la actividad ciclónica, y a este se suma la presencia de aire seco y polvo proveniente del Sahara. El aire seco puede limitar la convección profunda, mientras que las partículas de polvo pueden modificar las condiciones atmosféricas y contribuir, junto con otros factores, a generar un entorno menos favorable para la formación y fortalecimiento de los ciclones tropicales.

La temporada oficial de ciclones tropicales para ambas cuencas se extiende hasta el 30 de noviembre, por lo tanto, el récord actual no significa que el Atlántico permanecerá sin huracanes durante el resto del año, pero sí resulta excepcional que hasta este día no se haya logrado formar un huracán en la cuenca.

Frente a esta situación el fenómeno de El Niño desempeña un papel fundamental, pero hay otros factores atmosféricos que contribuyen también a que se presenten condiciones menos favorables para el desarrollo y fortalecimiento de los ciclones tropicales.