Este pez mexicano puede vivir en aguas con muy poco oxígeno: el secreto está en su adaptación
Vive en la oscuridad y puede sobrevivir allí donde el oxígeno escasea. ¿Cómo lo consigue? Este pez de las cavernas mexicanas guarda parte de la respuesta en su sangre.

En algunas cuevas de México, la oscuridad es permanente y el oxígeno escasea. Allí vive un pez pálido, sin ojos funcionales, cuyo cuerpo ha desarrollado sorprendentes adaptaciones para sobrevivir. Una de las claves está en su sangre.
Se trata del tetra mexicano (Astyanax mexicanus). Una especie que tiene poblaciones que habitan río y arroyos, con ojos y coloración, y otras que evolucionaron en ambientes subterráneos. Y sí, aunque su apariencia es muy distinta, pertenecen a la misma especie. Algo así como primos que siguieron caminos evolutivos diferentes para sobrevivir en sus respectivos ambientes.
Donde cuesta respirar
Así, la vida en las cavernas ha transformado el organismo de varias poblaciones del tetra mexicano, cuyos ojos están tan reducidos que han perdido su función. Por eso, a esta forma cavernícola se le conoce como pez ciego mexicano.

Y entre esos cambios destaca su capacidad para afrontar la hipoxia, es decir, la baja disponibilidad de oxígeno. Para un pez, estar rodeado de agua no garantiza poder respirar. Necesita extraer el oxígeno disuelto mediante las branquias y transportarlo hasta sus tejidos.
Un estudio publicado en 2018 registró 2.97 miligramos de oxígeno por litro en la cueva de Pachón, al sur de Tamaulipas, frente a 8.20 en el río Rascón. Hay casi tres veces más oxígeno en el agua superficial. En aguas subterráneas, la escasa circulación del agua y la ausencia de fotosíntesis pueden contribuir a esas diferencias. ¿Entonces, cómo respiran los peces de las cavernas?
Una pista escondida en la sangre
En 2022, investigadores de la Universidad de Cincinnati compararon peces procedentes de tres poblaciones en las cuevas de Pachón, en Tamaulipas, y Tinaja y Chica, en San Luis Potosí, con ejemplares de superficie. Y encontraron que los de las cavernas tenían una mayor concentración de hemoglobina, la proteína de los glóbulos rojos encargada de transportar oxígeno.
Lo sorprendente apareció al contar las células sanguíneas. En los adultos estudiados, los peces de las cavernas tenían cantidades similares de glóbulos rojos por volumen de sangre, pero sus células eran más grandes. Los autores plantearon que ese mayor tamaño permitiría alojar más hemoglobina en cada una, contribuyendo así al transporte de oxígeno cuando escasea en el ambiente.
Las branquias también cuentan
Pero la sangre es solo una parte de la explicación. En 2024, otro estudio examinó las branquias de ejemplares de Pachón y Tinaja. Observaron que sus pequeñas láminas respiratorias presentaban una mayor altura expuesta, una característica que sugiere más superficie disponible para intercambiar oxígeno con el agua.

Además, los peces de Pachón tenían más células que funcionan como sensores de oxígeno. Esa diferencia no apareció en Tinaja. Así que parece que las adaptaciones pueden variar entre cuevas, según las condiciones particulares de cada ambiente.
El tetra mexicano lleva en la sangre parte de su historia de supervivencia. En las cavernas, donde la luz desaparece y el oxígeno puede escasear, la evolución dejó huellas en sus células, sus branquias y sus genes.
Un pequeño pez que muestra hasta qué punto un ambiente exigente puede transformar a quienes lo habitan, generación tras generación.
Referencias de la noticia
Boggs, T.E. y Gross, J.B. (2024). Gill morphology adapted to oxygen-limited caves in Astyanax mexicanus.
Boggs, T.E. y Gross, J.B. (2025). Elevated Blood Hemoglobin in Different Cavefish Populations Evolves Through Diverse Hemoglobin Gene Expression Patterns.
Ornelas-García, P., Pajares, S.,Sosa-Jiménez, V.M., Rétaux, S. y Miranda-Gamboa, R.A. (2018). Microbiome differences between river-dwelling and cave-adapted populations of the fish Astyanax mexicanus (De Filippi, 1853).