Las celdas de Hadley que están impulsando la llegada de la temporada de huracanes
De la distribución desigual de la radiación surge una de las estructuras más importantes del clima del planeta. Un sistema que alimenta selvas, forma desiertos y define cuándo pueden formarse los huracanes.

¿Qué mueve la atmósfera? La energía solar. O, siendo más precisos, su distribución desigual. Llega más energía cerca del ecuador y menos hacia los polos. Y entre ambos extremos está la tendencia al equilibrio. Así, surge una "máquina" térmica que la redistribuye: la Circulación General de la Atmósfera.
Esa "máquina" se organiza en estructuras conocidas como celdas. Entre ellas, las celdas de Hadley dominan la franja tropical, conectando selvas con desiertos y definiendo buena parte del clima global. Y es dentro de ese sistema que se decide, además, el curso de la temporada de huracanes.
Porque sí, la temporada inicia oficialmente el 15 de mayo en el Pacífico oriental y el 1 de junio en el Atlántico. Son las fechas que, históricamente, marcan el inicio del periodo de mayor ciclogénesis en estas cuencas. Pero en la atmósfera, el tiempo no obedece a calendarios.
Así, hay años en que parece adelantarse y otros en los que simplemente se hace esperar. En el Atlántico, por ejemplo, 2020 arrancó con sistemas desde mayo. Mientras, en 2014 hubo que llegar hasta julio para ver la primera tormenta. ¿La diferencia? Cuándo la atmósfera logra acomodarse.

Para que un ciclón tropical exista no basta con que el océano esté cálido. Se requiere un cambio de postura del sistema tropical. Y detrás de esto está la circulación de Hadley que, junto con el océano y otros fenómenos como el ENOS, termina abriendo —o cerrando— la puerta a la formación de huracanes.
Orígenes
La celda de Hadley no "activa" la temporada ciclónica por sí sola. Pero sí define el escenario. El estado del océano, la cizalladura del viento y el ENOS determinan si las condiciones se alinean antes o después, y durante cuánto tiempo. Ahora, ¿de dónde viene la celda de Hadley?
Hadley fue el primero en proponer la existencia de una única celda de circulación global. Pero su modelo no consideraba los efectos de la rotación terrestre. Después se entendió que la rotación introduce desviaciones que fragmentan la circulación en celdas. Pero aún así, su esquema es la base para entender la celda tropical.
"Máquina" térmica
¿Cómo funciona la celda de Hadley? El aire más cálido y húmedo, cerca del ecuador, se vuelve menos denso y asciende. Al elevarse, se enfría, forma nubes y libera calor, reforzando aún más este ascenso. Así, se forma la Zona de Convergencia Intertropical (ITCZ).
En altura, ese aire se desplaza luego hacia latitudes subtropicales (~20°– 30°). Allí se enfría y pierde humedad, se vuelve más denso y desciende. En esas zonas de subsidencia se forman altas presiones subtropicales, dominan cielos despejados y escasean las lluvias. Ahí se forman centros como el Anticiclón de las Azores, que rige el tiempo en el Atlántico norte.

Este es el origen de desiertos como el Sahara, el Atacama, Arabia y el norte de México. El mismo sistema que alimenta selvas tropicales fabrica desiertos en latitudes medias. Por eso, los principales cinturones desérticos del planeta coinciden con la rama descendente de la celda de Hadley.
Y el ciclo se completa en superficie. El aire que desciende en regiones subtropicales regresa hacia el ecuador. Estos son los vientos alisios, la rama de retorno en superficie de la celda que cierra el circuito. Estos vientos de ambos hemisferios convergen hacia la ITCZ, donde el aire vuelve a ascender y el ciclo se reinicia.
Huracanes
Pero esta celda no es una "caja" estática. Se desplaza, intensifica o debilita con las estaciones. En el verano boreal la ITCZ se mueve hacia el norte, ondulada. Y, con ella, se expande y migra la celda de Hadley. Mientras, los anticiclones subtropicales se fortalecen y se posicionan también más al norte. Así, crean condiciones para que los huracanes puedan desarrollarse, y hasta moverse.
Muchas de las perturbaciones que dan origen a los huracanes (las ondas tropicales) viajan incrustadas en los alisios. A medida que la ITCZ se desplaza y que la circulación de Hadley se ajusta, aparecen regiones donde el ascenso del aire domina. Es ahí donde estas perturbaciones pueden intensificarse e intercambian energía con la circulación que las rodea.
Además, los anticiclones son clave. Funcionan como barreras dinámicas para los ciclones pero, cuando se desplazan al norte crean un “corredor tropical” activo. Los ciclones se mueven rodeando estas altas presiones y el flujo en su periferia (los alisios) los empuja hacia el oeste. Así, la posición de las altas presiones definen las trayectorias típicas de cada temporada.
Resumiendo, no es que los huracanes “aparezcan”, es que la atmósfera deja de impedirlos. La temporada de huracanes comienza cuando el sistema cambia de postura: cuando el aire asciende donde antes descendía, los bloqueos se desplazan y los caminos se abren. Es entonces, y solo entonces, que pueden existir.
Referencias de la noticia
Sharmila, S. y Walsh, K. J. E.(2018). Recent poleward shift of tropical cyclone formation linked to Hadley cell expansion. Nature Clim Change 8.
Adames, A.F. y Mayta, V.C. (2024). The Stirring Tropics: Theory of Moisture Mode–Hadley Cell Interactions. Journal of Climate 37.