Cuándo regar los rosales en verano: el momento exacto del día para evitar enfermedades fúngicas

Las rosas necesitan muchos cuidados y atención durante el calor intenso de estos meses de verano, al igual que el resto de las plantas de tu jardín.

Riega tus rosas con cuidado y a primera hora de la mañana, preferiblemente antes de las 10 am, para que tengan la oportunidad de absorber la humedad que necesitan para prosperar.
Riega tus rosas con cuidado y a primera hora de la mañana, preferiblemente antes de las 10 am, para que tengan la oportunidad de absorber la humedad que necesitan para prosperar.


Es muy fácil asumir que los rosales pueden soportar, y de hecho soportarán prácticamente cualquier condición y seguirán floreciendo. Es cierto; a menudo he descuidado su riego y aun así han seguido adelante. Sin embargo, los rosales tienen necesidades y preferencias específicas, especialmente en cuanto al riego y los cuidados generales, para prosperar y lucir su mejor aspecto durante los meses de calor abrasador del verano.

Enfermedades comunes de los rosales

Si tiene experiencia en el cultivo de rosas, seguramente habrá oído hablar de la mancha negra (Diplocarpon rosae) y de la roya del rosal (Phragmidium mucronatum). Ambas requieren condiciones de humedad para colonizar e infectar las plantas. Por ello, se recomienda regar desde la base del rosal, evitando así que el agua salpique y moje el follaje.

La roya del rosal puede propagarse a través del viento y de las salpicaduras de agua, mientras que la mancha negra es una enfermedad fúngica que puede permanecer latente en las hojas muertas que no se han retirado. Esto hace que sea importante recoger los restos de la poda, para evitar volver a contaminar las herramientas y prevenir que la enfermedad se propague de un año a otro.

El moho gris o Botrytis (Botrytis cinerea) es otra enfermedad común en los rosales, causada por un hongo patógeno. Esta afección se manifiesta mediante esporas grisáceas de aspecto aterciopelado que infectan los capullos y las hojas, provocando la pudrición de los delicados pétalos y la aparición de manchas en el follaje.

La enfermedad puede iniciarse con manchas rosadas o rojizas en los pétalos, que luego se tornan de un color marrón y textura blanda, mientras que las hojas y los tallos pueden adquirir tonalidades que van del marrón al gris, pasando por el gris negruzco o el color caramelo, respectivamente.

El riego durante el verano puede resultar complicado, especialmente si tienes una agenda apretada. La clave está en regar por la mañana, preferiblemente antes de las 10:00 am, ya que a partir de esa hora la temperatura empieza a subir y el agua aportada simplemente se evaporaría.

Además, evitar el riego durante el día y en las horas de más calor de la tarde previene que se quemen las hojas y los tallos de los rosales.

Lo ideal es regar los rosales en profundidad al menos una vez a la semana cuando hace mucho calor. Las raíces profundizan en la tierra, por lo que un riego abundante realizado durante las horas frescas de la mañana es lo mejor para ayudar a que los rosales retengan la humedad que necesitan.

Si no logras encontrar tiempo para regar tus rosales por la mañana, lo mejor es esperar al atardecer, cuando hay algo más de sombra y el calor del día ha disminuido.