¿Es útil arar el jardín en otoño? Aquí tiene algunos consejos para preparar su huerto
Las cosechas continúan en el huerto llenando de color la mesa. Mientras recolectamos las primeras calabazas de la temporada otoñal, aprovechamos para disfrutar de los últimos tomates, pimientos y frutas de verano antes de que lleguen los primeros fríos del año.

En el jardín, no faltan tareas durante el otoño: podas, posibles siegas y labores de orden. ¡Pero una de las más importantes es preparar el suelo para la próxima temporada!
Remover la tierra
Si estás empezando tu huerto este año, una opción es colocar cartones sin tinta sobre el terreno y dejar que el invierno y el inicio de la primavera actúen para conseguir una tierra más suelta en la superficie.
No obstante, también es perfectamente viable cavar la parcela. Esto permitirá obtener una tierra más suelta con mayor rapidez. Un consejo: si cavas en otoño, puedes dejar terrones de tierra bastante grandes; la intemperie y los días de frío ayudarán a que la tierra se desmenuce mejor.

Si ya dispone de un suelo trabajado desde hace algunos años, puede aplicar un acolchado o una cubierta vegetal durante toda la temporada invernal. Por ejemplo, es posible extender una capa de paja de 10 cm o más sobre las zonas donde ya ha cultivado. Al descomponerse, esta capa enriquecerá el suelo y ayudará a retener la humedad, antes de ser degradada por los diversos organismos y microorganismos.
Remover la superficie
Si planea sembrar únicamente hortalizas que no requieren un suelo mullido a gran profundidad, bastará con remover la superficie unos pocos centímetros.
Puede utilizar una horca de jardín o un cultivador manual para facilitar esta tarea; ¡además, servirá como ejercicio físico! Eso sí, dada la sequía actual, es preferible esperar a que regrese la humedad; de lo contrario, la labor requerirá mucho tiempo y esfuerzo, e incluso podría lesionarse.
También es posible sembrar facelia o mostaza antes de mediados de octubre (para evitar las épocas más frescas o frías). Estas plantas ayudan a estructurar el suelo (especialmente la facelia) y a enriquecerlo cuando lleguen las primeras heladas, ya que no resisten bien las heladas repetidas (sobre todo la facelia). Su descomposición enriquecerá el suelo de forma natural de cara a la primavera.
Utilizar hojas
Si ha acumulado muchas hojas en los senderos o zonas de grava, puede colocarlas en montones sobre las parcelas de cultivo. No obstante, su descomposición puede ser bastante lenta. Si desea sembrar o plantar variedades de lechuga o incluso calabazas en estas zonas, evite el acolchado con hojas, ya que podría atraer a las babosas, que se darían un festín con los brotes tiernos a principios de la primavera.