Haz un uso eficiente del agua en tu jardín: recolección y almacenamiento para su reutilización
Mantener nuestros jardines regados y hacerlo de manera ética, teniendo en cuenta el medio ambiente y las condiciones meteorológicas cambiantes, significa conservar lo que tenemos.

Ahora que sabemos que el fenómeno de El Niño se ha establecido firmemente, conviene reflexionar sobre el valor del agua un recurso preciado y asegurarnos de aprovecharla bien.
Recolectar, almacenar y utilizar agua de lluvia es una excelente práctica para revitalizar nuestros jardines, especialmente si nos preparamos para las épocas de sequía del próximo año. Entonces, ¿cómo podemos conservar el agua de lluvia y qué herramientas necesitamos para montar un sistema de recolección y almacenamiento?
Recolección de agua mediante depósitos
Para empezar, necesitarás uno o varios depósitos grandes; puedes comprarlos por internet en diversas formas y tamaños que se adapten a la instalación que tengas en mente.
Además de los recipientes, necesitarás un kit desviador de agua de lluvia, una sierra para metales, un taladro, un nivel de burbuja y materiales como ladrillos o bloques para construir una base sobre la que apoyar el depósito, facilitando así el llenado de cubos o regaderas.
Localiza una bajante de tu casa o de otra estructura de la propiedad, como un granero o un cobertizo de jardinería. Despeja la zona de cualquier equipo u obstáculo y asegúrate de que la superficie esté nivelada.
Utiliza un nivel de burbuja para comprobar el terreno y, si es lo suficientemente plano, coloca los ladrillos o bloques. Coloca el depósito sobre la base, situándolo a una altura suficiente para poder colocar cómodamente la regadera debajo.

Coloca el desviador de lluvia (incluido en tu kit) contra la bajante, situándolo aproximadamente a la altura donde irá la entrada del depósito de agua. Marca la zona con un rotulador o tiza para tener un punto de referencia.
Siguiendo las instrucciones del desviador, corta la bajante con una sierra para metales (generalmente se corta un tramo de pocos centímetros). Instala el desviador en la bajante cortada y, a continuación, taladra un orificio en la parte superior del depósito (si no viene ya perforado).
Introduce el tubo del desviador en el orificio recién hecho. ¡Y listo! Ya tienes el desviador conectado y preparado para recoger la valiosa agua de lluvia.
Coloca la tapa en el depósito para evitar la entrada de hojas, otros materiales orgánicos, mosquitos e insectos. Después, prueba el sistema utilizando una manguera para hacer correr agua por el canalón y la bajante. El desviador debería canalizar el agua desde la bajante hacia el depósito, permitiendo al mismo tiempo que el exceso de agua siga su curso habitual.
Asegúrate de limpiar a fondo el depósito antes de instalarlo: utiliza una mezcla de bicarbonato y agua para formar una pasta y un cepillo; finalmente, aplica una solución de vinagre blanco y agua (proporción 1:1) para desinfectar el recipiente y eliminar bacterias y moho.
Es recomendable revisar y limpiar el depósito periódicamente, utilizar el agua en plantas ya establecidas, no en plántulas, ya que estas son vulnerables a los microbios y esporas de hongos presentes en el agua.
Aguas grises: ¿Qué son y cuándo utilizarlas?
Otra forma de conservar el agua y hacer un uso responsable de ella es aprovechar las aguas grises. Estas son aguas residuales procedentes de fuentes domésticas, como duchas, bañeras, fregaderos y lavadoras.
Su uso es ideal para plantas ornamentales ya establecidas, árboles, césped y arbustos durante las estaciones secas o periodos de sequía. No se recomienda utilizarlas en cultivos destinados al consumo humano. Evita usar agua que contenga productos químicos agresivos, lejía o sales para lavavajillas, con el fin de proteger la salud del suelo.