¿Por qué el aumento de CO2 altera el valor nutricional de los cultivos agrícolas?
Un metaanálisis histórico muestra que el aumento del CO₂ aumenta el rendimiento de los cultivos… pero a costa de la calidad nutricional. Nuestros platos ya llevan las marcas de esto. ¿Cómo podemos explicar esta paradoja?

Crecimiento vegetal. Es uno de los motores de la fotosíntesis, el proceso mediante el cual las plantas transforman el carbono atmosférico en biomasa vegetal. Un mayor nivel de CO₂ suele significar mayor biomasa y, por lo tanto, mayor rendimiento agrícola, una perspectiva que durante mucho tiempo se consideró positiva.
Sin embargo, desde el comienzo de la era industrial, la concentración de CO₂ atmosférico ha aumentado de aproximadamente 280 ppm a 425.2 ppm en la actualidad, un incremento sin precedentes en millones de años. Este exceso de carbono altera la estequiometría de las plantas, que corresponde al equilibrio entre los elementos químicos que componen su biomasa, incluyendo carbono, nitrógeno, fósforo y ciertos minerales esenciales como el hierro y el zinc.
Un metaanálisis innovador arroja luz sobre este problema
Para superar la fragmentación de los estudios existentes, un equipo de la Universidad de Leiden (Países Bajos), dirigido por Sterre ter Haar, realizó un análisis a gran escala. Publicado en 2025 en la revista científica Global Change Biology, este metaanálisis emblemático se basa en casi 60,000 mediciones que abarcan 32 nutrientes y 43 cultivos principales, extraídas de más de 29,500 pares de observaciones en 109 estudios.
Su innovación reside en un hallazgo clave: el efecto del CO₂ en las plantas es lineal. Esto permite comparar un nivel de referencia de 350 ppm, a menudo presentado como el último umbral "seguro", con 550 ppm, una concentración que se considera probable alrededor de 2065 si las emisiones continúan al ritmo actual.
De 350 a 550 ppm: importantes pérdidas de nutrientes
Los datos no dejan lugar a dudas: en promedio, los nutrientes disminuyen un 3.2 % bajo el efecto del CO₂. Sin embargo, esta cifra global no refleja la realidad completa: para ciertos cultivos y nutrientes esenciales, las pérdidas son significativamente más pronunciadas.
El zinc, esencial para el sistema inmunitario y el desarrollo infantil, es el más afectado, con una disminución de hasta el 37.5 % en los garbanzos. El arroz y el trigo, alimentos básicos para más de 4500 millones de personas, presentan disminuciones significativas en proteínas, zinc y hierro. Esta situación alimenta el hambre oculta: las calorías son suficientes, pero faltan nutrientes esenciales.
Una señal de alerta ya visible... ¿y margen de maniobra?
El estudio también revela un aumento preocupante de ciertos elementos tóxicos. Los niveles de plomo han aumentado una media del 29 %, con picos que alcanzan hasta el 170 % en el trigo. Por lo tanto, no se trata simplemente de un efecto de dilución vinculado al crecimiento, sino de un cambio profundo en la composición de los alimentos.
Sin embargo, los investigadores rechazan cualquier interpretación fatalista. Limitar el CO₂ a 440 ppm, un escenario compatible con el objetivo de 1.5 °C, evitaría casi el 78 % de las pérdidas nutricionales proyectadas a 550 ppm. La selección varietal, las prácticas agrícolas adaptadas y la gestión responsable del CO₂ en invernaderos ofrecen soluciones concretas.
Referencias de la noticia
CO₂ rise directly impairs crop nutritional quality, Global Change Biology, 31(11), ter Haar, S. F., van Bodegom, P. M., & Scherer, L. (2025)
Food becoming more calorific but less nutritious due to rising carbon dioxide. The Guardian, Senay B. (2025, 19 décembre)