El fenómeno de El Niño ya es una realidad: un meteorólogo italiano analiza sus efectos en España este verano y en otoño

La NOAA confirmó hace unos días que El Niño nació oficialmente en el océano Pacífico: analizamos los posibles impactos en el tiempo en los próximos meses en España.

Analizamos los posibles efectos de El Niño en la cuenca mediterránea y el sur de Europa.
Analizamos los posibles efectos de El Niño en la cuenca mediterránea y el sur de Europa.

Ahora es oficial: el fenómeno de El Niño ya es una realidad. La confirmación proviene de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) que el pasado jueves confirmó la formación del fenómeno.

Se prevé que alcance su máxima intensidad entre el otoño y el invierno de 2026-2027. Muchos se preguntan qué efectos podría tener este fenómeno del Pacífico en el clima de Italia, especialmente en otoño.

Por qué El Niño no determina por sí solo el tiempo de España

El Niño es un fenómeno muy poderoso que calienta las aguas del océano Pacífico ecuatorial, alterando la circulación atmosférica global. Sin embargo, su acción sobre Europa y el Mediterráneo es indirecta y mediada.

Mientras tanto, por el momento el fenómeno se limita a la superficie del océano, con una gran cantidad de calor acumulado bajo la superficie del océano. Para que tenga impactos en la circulación atmosférica habrá que esperar la respuesta de la atmósfera.

La influencia indirecta en la cuenca mediterránea

Como ya hemos explicado anteriormente, El Niño siempre debe "pedir permiso" a la circulación atmosférica dominante entre el Atlántico y Europa para tener una influencia directa en el tiempo de nuestras latitudes.

El Niño es un fenómeno poderoso que calienta las aguas del océano Pacífico ecuatorial, alterando la circulación atmosférica global. Sin embargo, sus efectos llegan muy debilitados a la cuenca mediterránea.
El Niño es un fenómeno poderoso que calienta las aguas del océano Pacífico ecuatorial, alterando la circulación atmosférica global. Sin embargo, sus efectos llegan muy debilitados a la cuenca mediterránea.

Esto significa que el patrón global inducido por El Niño puede favorecer o desfavorecer determinadas configuraciones, pero es la circulación local, dominante en el área euroatlántica, la que decide el tiempo real.

Factores como la posición del anticiclón de las Azores, la posición del chorro polar y la Oscilación del Atlántico Norte (NAO) tienen la última palabra sobre las condiciones meteorológicas que se esperan en España.

Sin una interacción favorable con estos elementos regionales, El Niño por sí solo no puede provocar sequías, olas de calor ni lluvias torrenciales en la cuenca mediterránea. Sin embargo, cabe destacar que El Niño puede influir significativamente en las ondas de Rossby que se originan en el océano Pacífico, aumentando la probabilidad de que se produzcan ciertos patrones.

¿Cuáles son los efectos más probables para el otoño?

Si bien para el verano de 2026 la influencia de El Niño aún será débil (estando en fase inicial o de fortalecimiento), se espera su máxima intensidad entre otoño e invierno. En este período el efecto indirecto podría ser más pronunciado.

Los estudios y análisis indican que El Niño, especialmente si es fuerte, puede aumentar las posibilidades de tener períodos de temperaturas suaves más largos de lo habitual, con valores superiores a la media, especialmente en Europa occidental y meridional, donde se ubica España.

El Niño puede influir significativamente en las ondas de Rossby que se originan en el Océano Pacífico, aumentando la probabilidad de que se produzcan algunos patrones.
El Niño puede influir significativamente en las ondas de Rossby que se originan en el Océano Pacífico, aumentando la probabilidad de que se produzcan algunos patrones.

En cuanto a las tendencias de las precipitaciones, sin embargo, habría una mayor variabilidad y el riesgo de un otoño más inestable. En algunos casos históricos se observa un aumento de las precipitaciones en el Mediterráneo occidental y en la Península Ibérica.

No obstante, estos efectos siguen siendo probabilísticos y no deterministas. No está garantizado un otoño más húmedo o inestable, ya que en última instancia todo dependerá en gran medida de cómo respondan la NAO y las configuraciones del Atlántico al forzamiento de El Niño.

El factor del calentamiento global

Es importante no atribuir excesiva responsabilidad a El Niño. El calor anómalo y los fenómenos extremos en España y el Mediterráneo también pueden ocurrir en fases neutras o de La Niña. El calentamiento global subyacente, asociado a los gases de efecto invernadero, es el principal impulsor de las tendencias a largo plazo.

El Niño, en el mejor de los casos, puede amplificar estas tendencias en ciertas épocas del año, favoreciendo un aumento aún mayor de las temperaturas medias globales. A nivel mundial, un El Niño intenso contribuirá a que 2026-2027 sea uno de los años más cálidos registrados.

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Pero en cuanto al curso del otoño y del próximo invierno hay que decir que la circulación euroatlántica es la que domina nuestras latitudes. Y los efectos finales dependerán precisamente de ello.