La NOAA avisa: el fenómeno del 'superNiño' podría estar más cerca de lo que se pensaba.
La evolución del calentamiento en el Pacífico ecuatorial indica que el fenómeno de El Niño se está acercando. La comparación con eventos pasados refuerza la posibilidad de un episodio intenso.

En los últimos meses, las predicciones sobre El Niño han vuelto a ocupar un lugar central en los debates entre expertos y en los medios de comunicación, principalmente debido a la posibilidad de un fenómeno muy intenso, al que algunos denominan "superNiño" o incluso "El Niño Godzilla".
Si bien antes era prematuro afirmar este escenario, la evolución de la temperatura del océano Pacífico ecuatorial indica que el fenómeno está cada vez más cerca de consolidarse y podría alcanzar una intensidad comparable a episodios históricos. A continuación, se explica cómo pasado mes de abril podría haber marcado el inicio de El Niño y cómo las condiciones del Pacífico están evolucionando hacia un evento intenso.
Evolución de las condiciones y diferencias metodológicas: ¿ya hubo El Niño en abril?
Desde febrero de 2026, la NOAA ha adoptado un nuevo método para monitorear el ENSO (Oscilación del Sur de El Niño, que incluye El Niño, La Niña y la fase neutral). El principal cambio radica en que ahora los cálculos consideran el calentamiento global, ajustando las anomalías de la temperatura superficial del mar (TSM) en relación con el calentamiento promedio de los océanos tropicales, y no solo con la climatología histórica.
A pesar de esto, los indicios de calentamiento en el Pacífico son claros. Según el boletín más reciente de la NOAA, los sectores oriental y occidental del Pacífico ecuatorial ya presentan anomalías de al menos +0.5 °C. La región central (Niño 3.4), utilizada para monitorear el fenómeno, aún se mantiene neutral (+0.2 °C), pero ha estado calentándose de manera constante desde mediados de marzo, cuando abandonó el patrón de La Niña.
Al analizar los datos con la metodología tradicional (anomalías absolutas), el calentamiento se acentúa aún más, y en este caso, abril de 2026 podría haberse convertido en el primer mes con características de El Niño en el ciclo 2026/2027.
El siguiente gráfico muestra la evolución reciente de las anomalías de la temperatura superficial del mar en la región Niño 3.4. La anomalía absoluta (método antiguo) se muestra en rojo y la anomalía relativa (método nuevo) en amarillo.

En ambos casos se observa un calentamiento, pero con diferencias importantes: mientras que la anomalía relativa aún indica neutralidad, la anomalía absoluta ya alcanzó el umbral de El Niño (+0.5 °C) en la semana del 15 de abril, llegando a +0.7 °C en la semana más reciente.
Según la metodología anterior, si esta semana se alcanzara una anomalía de +1.0 °C, el mes de abril alcanzaría una anomalía de +0.5 °C, es decir, el primer mes con condiciones de El Niño. Considerando que las anomalías han estado aumentando en aproximadamente 0.2 °C por semana, no es imposible que evolucionen de +0.7 °C a +1.0 °C en los próximos días.
Sin embargo, esta metodología ya no se utiliza oficialmente y se presenta aquí únicamente con fines comparativos. Actualmente, los centros meteorológicos de todo el mundo siguen enfoques similares a los de la NOAA, que consideran el calentamiento global, un factor que tiende a retrasar la confirmación formal del fenómeno.
Burbuja de agua caliente y comparación histórica
El Niño forma parte de un ciclo natural en el Océano Pacífico ecuatorial, en el que se alternan periodos de enfriamiento y calentamiento a lo largo de los años. Este proceso está directamente relacionado con la dinámica de las aguas subterráneas: grandes volúmenes de agua más cálida o más fría se desplazan por la capa subsuperficial y, al llegar a la superficie, dan lugar a los fenómenos de La Niña o El Niño.
Actualmente, una intensa burbuja de agua caliente en la capa subsuperficial (a una profundidad de 300 metros) asciende hacia la superficie. Las anomalías en esta región alcanzan entre 6 a 8 °C por encima del promedio, una clara señal de una fuerte acumulación de calor en el océano.
Cuando esta masa de agua emerja en el Pacífico central, El Niño se consolidará. Tal como Meteored ha anticipado en varias ocasiones, esto debería ocurrir entre finales de la primavera y principios del verano boreal.

Esta estructura no solo indica la formación del fenómeno, sino que también sugiere su posible intensidad. La evolución de las temperaturas subsuperficiales en el Pacífico central (entre 180°O y 100°O) ya sitúa al océano en niveles comparables a los observados durante El Niño 2023/2024, que contribuyó a récords mundiales de temperatura del aire sin precedentes.
Si el calentamiento continúa a este ritmo, el evento de 2026/2027 podría alcanzar niveles similares a los episodios más intensos jamás registrados, como los de 1982/83, 1997/98 y 2015/16.
Inspirado por um comentário do @luisbrudna (e com uma ajudinha da sempre bem informada @ampereiranunes ahaha) fiz um gráfico das anomalias de temperatura do mar subsuperficiais desde 1979 até hoje, entre as longitudes 180°W-100°W, dados da @NOAA
Luiz, o dos ciclones (@wxluizfelippe) April 28, 2026
Vamos acompanhando!! pic.twitter.com/Eg2UQzl4GR
A escala global, El Niño suele elevar la temperatura media del planeta e intensificar los fenómenos extremos, tanto en términos de calor como de precipitaciones, lo que amplifica los desafíos relacionados con los desastres y la variabilidad climática.