Nuevas investigaciones científicas advierten que las grandes capas de hielo del planeta se están acercando peligrosamente a puntos de no retorno. El proceso podría desencadenar una subida del nivel del mar.
Enzo Campetella es meteorólogo recibido en la Universidad de Buenos Aires en 1993. A su formación en meteorología se suma el ser observador meteorológico de superficie. Durante algo más de 3 años desarrollo tareas como pronosticador meteorológico del Servicio Meteorológico de Argentina. Luego su actividad derivó en el asesoramiento meteorológico a empresas en el ámbito privado.
Paralelamente a la meteorología ha desarrollado tareas en el periodismo, siendo corresponsal para diferentes medios en el Congreso Nacional de Argentina entre 1995 y 2007. La experiencia obtenida ayudó para perfeccionar su propia estrategia de comunicación, participando durante varias temporadas en programas radiales de ayuda a productores agropecuarios en tiempo de heladas tardías. El ciclo Radiocentígrado en LU18 Radio El Valle fue uno de los más emblemáticos en la zona del alto valle del río Negro, en la Patagonia.
Como parte de la tarea de divulgación, ha desarrollado cursos de meteorología para aficionados, y actualmente está al frente de un proyecto para llevar esta idea a mayor escala con su presencia en Internet mediando el sitio Somos el Clima.
Nuevas investigaciones científicas advierten que las grandes capas de hielo del planeta se están acercando peligrosamente a puntos de no retorno. El proceso podría desencadenar una subida del nivel del mar.
Un nuevo panorama científico global revela que la contaminación atmosférica por partículas finas (PM2.5) no es sólo un problema ambiental, sino una emergencia de salud pública que costará millones de vidas y enormes recursos económicos si no actuamos ya.
Un estudio científico de vanguardia revela que la transición de un clima húmedo a uno seco en África Oriental no solo altera ecosistemas y comunidades humanas, sino que también podría estar acelerando la separación tectónica del continente, haciendo que la falla del East African Rift se mueva más rápido.
Nuevas investigaciones científicas revelan que los acuíferos del mundo dependen de episodios específicos de lluvia profunda para recargarse. En un clima cada vez más extremo, este proceso se está alterando de manera significativa, lo que amenaza la seguridad hídrica global.
Australia atraviesa uno de los episodios más críticos de su historia reciente, con incendios forestales fuera de control impulsados por una ola de calor extrema y persistente. Las autoridades han declarado el estado de desastre en varias regiones.
Cada año los continentes pierden suficiente agua dulce como para abastecer a cientos de millones de personas. La ciencia advierte que este proceso silencioso ya está en marcha y que sus consecuencias pueden redefinir la seguridad hídrica global.
Las nuevas previsiones alertan que 2026 podría consolidar una tendencia preocupante de temperaturas globales persistentemente elevadas. El umbral de 1.4 ºC por encima de los niveles preindustriales aparece cada vez menos como una excepción.
Un nuevo estudio científico advierte que los pasajeros aéreos están expuestos a concentraciones muy elevadas de partículas ultrafinas durante distintas fases del vuelo. Esto refuerza la preocupación de la comunidad médica y ambiental por un contaminante prácticamente no regulado y con potenciales efectos graves sobre la salud.
El análisis de las muestras traídas por la misión OSIRIS REx desde el asteroide Bennu reveló la presencia de moléculas clave como azúcares, compuestos nitrogenados y estructuras orgánicas complejas que podrían haber contribuido a sembrar la vida en la Tierra.
Nuevas investigaciones revelan que el Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno, ocurrido hace 56 millones de años, se extendió por casi 270,000 años y su recuperación tardó otros 145,000 años, planteando serias implicaciones para el cambio climático actual.
La Antártida alcanzó un máximo de hielo marino de 17,81 millones de kilómetros cuadrados el 17 de septiembre de 2025, el tercer valor más bajo registrado desde 1979, según confirmó el National Snow and Ice Data Center (NSIDC), con datos también difundidos por el sitio Earth Observatory de la NASA.
Por primera vez en la historia documentada, se han encontrado mosquitos en territorio islandés. El descubrimiento de tres ejemplares de Culiseta annulata marca el fin de la última frontera europea libre de estos insectos y señala cómo el calentamiento acelerado está transformando los ecosistemas árticos.
Un estudio reciente reconstruye más de 800 años de caudales de ríos en la India y encuentra que las sequías que afectan varias cuencas al mismo tiempo son cada vez más frecuentes. Las causas apuntan al debilitamiento del monzón, al calentamiento oceánico y a la influencia creciente del cambio climático antropogénico.
El aumento de huracanes que se intensifican con una rapidez sin precedentes preocupa a la comunidad científica. En cuestión de horas, tormentas que parecían moderadas alcanzan categorías devastadoras. Las huellas de calentamiento global detrás de este comportamiento.
Los cazadores de huracanes de la NOAA registraron pocas veces visto: cientos de aves atrapadas dentro del ojo del huracán Melissa. Este hallazgo abre interrogantes sobre el comportamiento animal frente a fenómenos extremos.
La turbulencia en aire claro (CAT), esa sacudida inesperada que amenaza la calma en pleno vuelo, está registrando un aumento sin precedentes vinculado al calentamiento global. Para la aviación, los pasajeros y la meteorología, se trata de un reto emergente que exige adaptarse cuanto antes.
Un fenómeno hasta ahora ignorado y silencioso está afectando el planeta: el halo invisible de hidrógeno que rodea la Tierra se expande y responde de forma dramática al viento solar. Una nueva misión de la NASA promete revelar sus secretos.
La caída de granizo extremo ha dejado una huella de casi 200 km en el suroeste de Alberta, en Canadá. Una supercelda descargó granizo del tamaño de pelotas de golf y vientos huracanados, tallando un “surco” visible desde el espacio y causando pérdidas incalculables.
Durante décadas los satélites capturaron manchas brillantes y turquesas en las aguas al sur del Círculo Polar Antártico sin explicación clara. Ahora un estudio reciente identifica por fin a los protagonistas: microorganismos que alteran el color del mar.
Un revolucionario análisis científico demuestra por primera vez que 180 empresas productoras de combustibles fósiles han contribuido directamente al agravamiento de cientos de olas de calor que han causado miles de muertes.