¡Alerta en Yucatán por la chinche besucona! El parásito detrás del Chagas y cómo protegerte

Según la región, se le conoce como vinchuca, chinche hocicona, chipó, pik o pic, pero científicamente es un triatomino. Este insecto es el principal vector del parásito Trypanosoma cruzi, causante de la enfermedad de Chagas.

El contagio ocurre cuando el insecto defeca cerca de la herida mientras pica; al rascarse, los parásitos que trae consigo entran al torrente sanguíneo.
El contagio ocurre cuando el insecto defeca cerca de la herida mientras pica; al rascarse, los parásitos que trae consigo entran al torrente sanguíneo.

Yucatán es una zona endémica, es decir, una zona donde es prevalente la enfermedad de Chagas, transmitida por un insecto conocido localmente como "pik" o chinche besucona (principalmente de las especies Triatoma pallidipennis, cruzi o picturata).

El contagio ocurre cuando el insecto defeca cerca de la herida mientras pica; al rascarse, los parásitos que trae consigo entran al torrente sanguíneo, pudiendo causar graves daños cardíacos y digestivos a largo plazo.

¡Alerta sanitaria en Yucatán! Las autoridades de salud estatales encendieron las alarmas este 2026 tras registrar un repunte inusual de siete casos confirmados de la enfermedad de Chagas en un lapso de solo siete días. Este preocupante incremento sitúa a la región en los primeros lugares de incidencia a nivel nacional debido a la picadura de la chinche besucona.

No sólo Yucatán se padece de este insecto transmisor de la enfermedad, también es frecuente escuchar de ataques o mordeduras en el estado de Jalisco. Ésta entidad, al Occidente del país, realiza en sus bancos de sangre la detección de la enfermedad causada por esta plaga.

Chagas enfermedad en América Latina

La Organización Mundial de Salud (OMS) estima que este padecimiento puede estar afectando alrededor de 8 millones de personas especialmente en América Latina, donde se estima una población de más de 600 millones de habitantes, en la que al menos 110 millones de personas (20 por ciento) se consideran en riesgo de infección.

La chinche hocicona o besucona tiene el hábito de defecar cerca del sitio de la picadura (que en los humanos es generalmente cerca de ojos y boca) y debido a que el piquete causa comezón, la misma persona se rasca e introduce el parásito por contacto en el sitio de la picadura, a través de las mucosas de ojos y boca.

A causa del gran número de especies de triatominos y de animales silvestres infectados por en las Américas según la OMS.
A causa del gran número de especies de triatominos y de animales silvestres infectados por en las Américas según la OMS.

La enfermedad lleva el nombre de Carlos Chagas, médico e investigador brasileño que la diagnosticó por primera vez en una persona el 14 de abril de 1909.

Signos y Síntomas

Los síntomas del mal de Chagas incluyen la aparición de una gran roncha en el sitio donde la chinche se alimentó y en algunas personas hay inflamación del párpado de un ojo. Si la gente tiene estos dos síntomas y además hay chinches alrededor de su casa o al interior, debe pensar en la enfermedad y debe acudir a solicitar atención médica.

La enfermedad de Chagas se desarrolla en dos fases. La primera es la fase aguda, que comienza tras la infección y se prolonga alrededor de dos meses. En ese periodo puede haber una gran cantidad de parásitos circulando en la sangre; sin embargo, en la mayoría de los casos no aparecen síntomas o estos son leves e inespecíficos.

La enfermedad lleva el nombre de Carlos Chagas, médico e investigador brasileño que la diagnosticó por primera vez en una persona el 14 de abril de 1909.
La enfermedad lleva el nombre de Carlos Chagas, médico e investigador brasileño que la diagnosticó por primera vez en una persona el 14 de abril de 1909.

Los más frecuentes son fiebre, dolor de cabeza, inflamación de los ganglios linfáticos, palidez, dolor muscular, dificultad para respirar, hinchazón y dolor abdominal o torácico.

En un número mucho menor de casos, las personas picadas por un triatomino presentan signos iniciales visibles característicos: una lesión cutánea denominada «chagoma» o una hinchazón amoratada de un párpado conocida como signo de Romaña. En la segunda fase crónica, los parásitos permanecen ocultos, sobre todo en la musculatura cardiaca y digestiva.

Y pueden pasar de 10 hasta 30 años después de la infección, cuando alrededor de un tercio de los pacientes presentan trastornos cardiacos y uno de cada diez, alteraciones digestivas de forma característica, un aumento del tamaño del esófago o del colon, además de manifestaciones neurológicas o mixtas.

Con el paso de los años, la infección puede dañar el sistema nervioso, el miocardio y el sistema digestivo, y provocar manifestaciones y complicaciones clínicas como arritmias cardiacas, insuficiencia cardiaca progresiva y muerte súbita.

La enfermedad de Chagas tiene cura cuando se administra en la etapa inicial, los dos medicamentos existentes para combatir el parásito lo eliminan, incluso en los casos de transmisión congénita. Sin embargo, su eficacia disminuye cuanto mayor es el tiempo transcurrido desde la infección y, además, las reacciones adversas son más frecuentes y más graves en edades avanzadas.

Control y prevención

A causa del gran número de especies de triatominos y de animales silvestres infectados en las Américas según la OMS, la infección no puede erradicarse. Por ello, los objetivos de salud pública se centran en eliminar la transmisión al ser humano, garantizar el acceso temprano a la atención de salud y asegurar el seguimiento de por vida de las personas infectadas.

No existe ninguna vacuna para prevenir esta enfermedad. El control de vectores, que reduce el contacto entre las personas y los insectos transmisores, ha sido el método más eficaz de prevención en América Latina. Asimismo, es necesario efectuar un tamizaje de la sangre para prevenir la infección por transmisión congénita, por transfusión y por trasplante de órganos.