El secreto del autocontrol canino: ¿Qué pasa en el cerebro de tu perro cuando le pides que no coma?
Un perro mascota aprende a controlar sus impulsos de forma muy parecida a cómo lo hace un niño. También es importante el entrenamiento.
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El Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos publicó los resultados de la investigación “Descifrando la mente canina”. Gregory Berns, catedrático de Neuroeconomía en la Universidad de Emory y cofundador de Dog Star Technologies, realizó escáneres cerebrales a más de 100 perros para estudiar la relación entre humanos y perros.
Su artículo aborda la percepción del mundo por parte de los perros, los hallazgos sobre cognición social, la salud mental canina y otros temas. Aunque muchas personas están convencidas de saber lo que piensa su perro, en realidad se sabe poco sobre lo que ocurre en su mente.
En la investigación se busca responder a la pregunta de ¿qué pasa por la cabeza de un perro? El enfoque tradicional, iniciado por Pavlov, consiste en medir el comportamiento del perro en diferentes circunstancias e intentar deducir por qué actúa como lo hace.
¿Cómo es el proceso de aprendizaje de los perros?
Pero consideremos un ejemplo común: enseñarle a un perro a traer la pelota. Algunos perros, como los retrievers, pueden hacerlo instintivamente, pero otros no. ¿Se debe a que los que no lo hacen no entienden lo que se les pide? ¿O es que lo entienden, pero prefieren hacer otra cosa?

Es muy tentador proyectar una explicación humana sobre el perro, antropomorfolizarlo. El ejemplo de traer la pelota resalta un punto importante: los perros, al igual que las personas, son individuos. Debemos tener cuidado al generalizar sobre los hallazgos caninos, ya que no existe un perro genérico.
Los perros y la comida
Seguramente has visto en las redes sociales muchos videos de perros que están frente a un plato de carne o huesos, babeando y esperando o a que regrese su humano o a que les den el comando para poder iniciar a comer, y te preguntarás qué hace que un perro pueda controlar su instinto de alimentarse.
Pues bien, cuando le pides a tu perro que no coma, se desata una compleja batalla neurológica entre su instinto primitivo y su lóbulo frontal. El cerebro cambia el "modo caza" por el "autocontrol" a través de un proceso que requiere mucha energía mental.
Al ver la comida, el cerebro libera dopamina, creando una fuerte anticipación de placer. Para obedecer, tu perro debe frenar ese impulso, lo que requiere un gran esfuerzo en su corteza prefrontal.
En lugar de actuar por instinto, su cerebro intenta sopesar qué le traerá una mayor consecuencia positiva, pero no es un razonamiento como el de los humanos, es primitivo, como el de los niños, intenta valorar entre comer en ese momento o esperar el comando para recibir el premio.
Un perro mascota aprende a controlar sus impulsos de forma muy parecida a cómo lo hace un niño; inhibe su impulso de morder los muebles o ladrar a los visitantes, puede recordar rutinas y hacer lo que dice su humano.