La reciente erupción del volcán de Fuego obliga a evacuar a miles de personas y enciende las alarmas en Centroamérica

El volcán de Fuego volvió a mostrar por qué es uno de los más activos de Centroamérica. Tras horas de explosiones, ceniza y evacuaciones, el peligro no desapareció con el fin de la erupción.

Durante horas, enormes columnas de ceniza se elevaron sobre el volcán de Fuego mientras material incandescente descendías por sus laderas. En las comunidades cercanas, cientos de familias abandonaban sus hogares ante el avance de una nueva fase eruptiva de uno de los volcanes más activos de Centroamérica.

La intensificación de la actividad desde el 3 de agosto obligó a evacuar a unas 1,700 personas y afectó a cerca de 29,000 en Escuintla, Chimaltenango y Sacatepéquez.

La actividad volcánica comenzó a intensificarse el 3 de agosto y rápidamente encendió las alarmas en Guatemala. Tras unas 50 horas, la fase eruptiva más intensa disminuyó. Pero esto no significa que el volcán se haya "apagado". Hasta el día de hoy, continúan los avisos por dispersión de ceniza volcánica en la región.

¿Qué pasó?

El volcán de Fuego es uno de los tres volcanes catalogados como de muy alta peligrosidad en Guatemala. El 3 de agosto, su actividad aumentó con la emisión continua de gases, ceniza y lava desde el cráter. Además, se registraron flujos piroclásticos: avalanchas muy calientes de gases, ceniza y fragmentos de roca que descendieron por las laderas y recorrieron hasta 5 kilómetros.

El volcán de Fuego alcanza unos 3,763 metros de altura y está unido al volcán Acatenango, formando juntos un complejo volcánico.
El volcán de Fuego alcanza unos 3,763 metros de altura y está unido al volcán Acatenango, formando juntos un complejo volcánico.

La erupción alcanzó uno de sus momentos más intensos el 4 de agosto. Los flujos piroclásticos descendieron repetidamente por varias barrancas y algunos recorrieron entre 5 y 7 kilómetros desde el cráter. La ceniza, por su parte, llegó a dispersarse hasta 120 kilómetros hacia el oeste y noroeste.

El Fuego, ubicado en el centro-sur de Guatemala, es uno de los volcanes más activos de Centroamérica y, aun en condiciones normales, puede registrar entre 5 y 15 explosiones por hora.

Después de unas 50 horas de actividad, el 5 de agosto, el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología de Guatemala (INSIVUMEH) informó que el volcán había regresado a sus parámetros habituales. Aún así, han continuado registrándose explosiones, emisiones y dispersión de ceniza, además del peligro de lahares durante episodios de lluvia.

El peligro no siempre es la lava

Uno de los mayores riesgos durante una erupción como esta son los flujos piroclásticos. Son mezclas extremadamente calientes de gases, ceniza y fragmentos de roca que pueden descender a grandes velocidades por las laderas de un volcán.

A esto se suma otro peligro que puede persistir incluso después de disminuir la erupción. La ceniza y los fragmentos volcánicos que quedan depositados sobre las laderas pueden mezclarse con las lluvias y formar lahares, corrientes de lodo y escombros capaces de transportar grandes rocas y troncos por las barrancas.

En plena temporada lluviosa, y con la influencia de las ondas tropicales, son precisamente las lluvias las que mantienen aún ese riesgo sobre el Fuego. Bajo determinadas condiciones de precipitación y saturación del suelo, una erupción reciente puede favorecer lahares fuertes. Los depósitos piroclásticos todavía calientes incluso pueden producir flujos acompañados de vapor de agua.

¿Por qué hay tantos volcanes en Centroamérica?

La actividad del volcán de Fuego forma parte de un contexto geológico mucho mayor. Frente a las costas de Centroamérica, la placa de Cocos se hunde bajo la placa del Caribe. Este proceso, denominado subducción, favorece la generación de magma y alimenta el arco volcánico que atraviesa Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica.

Y no, la erupción de uno no implica que los demás volcanes centroamericanos vayan a entrar en erupción. Cada sistema volcánico posee su propia dinámica. Lo que enfatiza lo ocurrido en Guatemala es por qué la vigilancia es indispensable en una región donde millones de personas conviven con volcanes activos.

Referencia de la noticia

INSIVUMEH. (2026). INSIVUMEH mantiene monitoreo permanente ante fase eruptiva del volcán de Fuego.
SE-CONRED. (2026). Monitoreo Volcán de Fuego.