Más allá de la sequía: la mala calidad del agua agravará la escasez mundial y la competencia por recursos
El cambio climático, la creciente escasez de agua, el crecimiento demográfico, los cambios demográficos y la urbanización ya plantean desafíos para los sistemas de suministro de agua.

La problemática asociada con el agua no es de carácter reciente, la disponibilidad y el acceso se han planteado históricamente como los ejes fundamentales que deben regir las soluciones; sin embargo, un aspecto que debe ser considerado es que el agua cumpla con las condiciones necesarias para su uso. Los ríos secos, las presas vacías o ciudades en las que hay escasez por supuesto que generan preocupación, pero que pasa cuando el agua disponible no es adecuada para su utilización.
Una investigación publicada en 2026 en la revista científica npj Clean Water propone cambiar la manera en que pensamos la escasez hídrica. Los investigadores analizaron su calidad y las necesidades particulares de distintos sectores, como los hogares, la agricultura, la ganadería, la industria y la generación de electricidad, debido a que no todos necesitamos agua en la misma cantidad y con las mismas características.
Para el consumo humano se requieren condiciones de calidad mucho más estrictas que para determinadas actividades industriales. Con el calentamiento global, las ondas de calor pueden elevar la temperatura de ríos y otros cuerpos de agua y esto disminuye su utilidad para enfriar instalaciones industriales y plantas de generación eléctrica.
El acceso al agua limpia
Para estimar la magnitud del problema, los investigadores utilizaron modelos hidrológicos de calidad del agua y de asignación del recurso, bajo un escenario de cambio climático y desarrollo socioeconómico asociado con un elevado crecimiento poblacional.

Sus resultados indican que, si se consideran conjuntamente las limitaciones de cantidad y calidad, cerca del 67 % de la población mundial podría estar expuesta a déficits severos de agua limpia hacia finales de este siglo.
La industria y la generación termoeléctrica también enfrentarían dificultades importantes. El estudio estima que ambos sectores podrían experimentar incrementos cercanos al 20 % en sus déficits de agua respecto de su demanda, principalmente debido al aumento de la temperatura del agua disponible.
¿Qué hay de la seguridad hídrica?
De acuerdo con la UN-Water, la seguridad hídrica es definida como la capacidad de una población para garantizar el acceso sostenible a cantidades adecuadas de agua de calidad aceptable para el sustento de los medios de vida, el bienestar humano y el desarrollo socioeconómico, para asegurar la protección contra la contaminación transmitida por el agua y los desastres relacionados con el agua, y para preservar los ecosistemas en un clima de paz y estabilidad política.
El planteamiento actual es cómo se puede alcanzar el objetivo de seguridad hídrica considerando que, construir infraestructura para almacenar o transportar agua puede resultar insuficiente si el recurso disponible presenta temperaturas, concentraciones de contaminantes o características químicas incompatibles con los usos que una sociedad necesita.

El agua del futuro, por lo tanto, deberá gestionarse considerando simultáneamente cuánto recurso existe, qué calidad tiene, quién lo necesita y para qué será utilizado. Esto implica mejorar el tratamiento y reúso del agua, reducir la contaminación, aumentar la eficiencia de los procesos agrícolas e industriales y adaptar los sistemas energéticos a condiciones climáticas cada vez más cálidas.
La gestión del agua en términos administrativos depende propiamente de las entidades de carácter gubernamental; sin embargo, el uso moderado y consciente del recurso, aunque en una magnitud distinta, también aporta a la solución.