Miles de caballos salvajes "protegidos" terminan en mataderos por fallas del gobierno de Trump en EE. UU.
Miles de caballos salvajes protegidos por ley fueron vendidos durante el gobierno de Trump. Algunos terminaron en rutas hacia mataderos de Canadá, mientras fallas de supervisión permitieron que cientos desaparecieran del control de las autoridades.

Entre barrotes y láminas de acero, 68 caballos salvajes atravesaron casi 2,900 kilómetros de carretera hasta Ohio. No, no venían directamente de las montañas. Los había capturado y mantenido durante años en un corral de Idaho. Al final del viaje los esperaba un comerciante que pagó apenas 25 dólares por cada animal. Un día después, otros camiones se los llevaron y su destino se volvió incierto.
Defensores de los caballos sospechan que pudieron ser enviados a mataderos de Canadá, aunque su destino no ha sido confirmado. El caso forma parte de una investigación de The New York Times que reveló cómo animales protegidos por el gobierno estadounidense están entrando en una cadena de intermediarios que puede terminar en mataderos extranjeros.
De símbolo del oeste a mercancía barata
Desde 1971, los caballos y burros salvajes son considerados por la legislación estadounidense “símbolos vivos del espíritu histórico y pionero del oeste”. La Oficina de Administración de Tierras (BLM, por sus siglas en inglés) es responsable de protegerlos y gestionar las manadas que viven en terrenos federales. Sin embargo, también debe controlar su crecimiento.

Según el BLM, en marzo de 2026 la población de caballos y burros salvajes en las tierras bajo su administración superaba más de tres veces el nivel que el organismo considera sostenible. Para reducir las poblaciones, el gobierno los captura mediante operativos que suelen utilizar helicópteros.
Después los traslada a instalaciones federales, donde pueden permanecer durante años mientras se intenta entregarlos en adopción o venderlos. En 2025, el BLM vendió alrededor de 3,700 caballos salvajes, más del doble que en años anteriores. Algunos fueron entregados por solo 25 dólares, aunque capturar y preparar cada ejemplar para su venta puede costar al gobierno más de 3,000.
El vacío que borra su protección
El problema fue la zona gris que apareció después. La puerta se abrió en 2004, cuando la Enmienda Burns autorizó la venta de caballos mayores de diez años y de animales más jóvenes que hubieran sido rechazados para adopción al menos tres veces.
Cuando se concreta la operación, el comprador recibe inmediatamente el título de propiedad y el animal deja de estar bajo protección federal. Aunque debe comprometerse a no enviarlo conscientemente al sacrificio, puede revenderlo y alegar que desconocía las intenciones del siguiente comprador. Esta sucesión de transferencias dificulta seguir el rastro de los caballos.

Registros de inspección ganadera revisados por la investigación encontraron caballos salvajes vendidos por el gobierno en transportes relacionados con plantas de sacrificio de Canadá. Un caballo adquirido por 25 dólares puede alcanzar hasta 750 dólares en un matadero, una diferencia que convierte a estos animales en una oportunidad de negocio para comerciantes e intermediarios.
Un comprador y casi 500 caballos
Durante 2025, el BLM vendió alrededor de 3,700 caballos salvajes a distintos compradores en Estados Unidos. Cerca de 500 fueron adquiridos por Brandon Jones, un comerciante de ganado de Ohio que se convirtió en el principal comprador del programa.
La investigación no demuestra que los 3,700 animales vendidos durante 2025 hayan sido sacrificados. Lo que sí documenta es que algunos ingresaron en mercados, subastas y transportes vinculados con la ruta hacia mataderos, además de evidenciar la pérdida de trazabilidad de cientos de ellos.
Una crisis que viene de antes
El problema no comenzó durante el segundo mandato de Donald Trump. Una investigación de la Oficina del Inspector General del Departamento del Interior ya concluyó en 2015 que el BLM había incumplido sus propias reglas al vender grandes cantidades de caballos sin comprobar adecuadamente su destino. Pero las ventas se aceleraron tras el regreso de Trump a la Casa Blanca.
Aunque la administración Trump propuso eliminar restricciones contra el sacrificio, el BLM asegura que busca hogares adecuados para los animales. Y sí, la presión actual es considerable: mantener a más de 63,000 caballos y burros bajo custodia cuesta más de 100 millones de dólares al año. Pero, ¿justifica esto el buscar sacarlos rápidamente del sistema?
Pero venderlos rápidamente no resuelve el problema si el gobierno pierde su rastro. La contradicción es difícil de ignorar. Lps caballos que Estados Unidos declaró símbolos protegidos de su historia pueden perder esa protección por 25 dólares y, pocas transacciones después, desaparecer rumbo al matadero.
Referencia de la noticia
Philipps, D.. (2026). Under Trump, Protected Wild Horses Are Going to Slaughter.
Humane World for Animals. (2026). Bureau of Land Management failures lead to betrayal and slaughter of wild horses, New York Times investigation shows.
BLM. (2026). Program Data of the Bureau of Land Management.