¿Por qué fallan las dietas? Científicos revelan el mecanismo biológico que realmente controla tus antojos de comida

Nuevo hallazgo científico revela detalles clave sobre cómo el cuerpo percibe el hambre y la saciedad. Un avance vital para tratar enfermedades metabólicas y trastornos alimentarios.

El hipotálamo se encuentra entre los dos hemisferios cerebrales y controla diversas funciones, incluida la ingesta de alimentos.
El hipotálamo se encuentra entre los dos hemisferios cerebrales y controla diversas funciones, incluida la ingesta de alimentos.


Una investigación de la Universidad de Maryland, en colaboración con la Universidad de Concepción en Chile, ha arrojado un nuevo descubrimiento que esclarece los mecanismos que controlan el hambre.

Al parecer, las neuronas no son los agentes principales; más bien, ciertas células, consideradas anteriormente como candidatas improbables, son las verdaderas reguladoras de la sensación de saciedad.

De hecho, las señales de hambre y saciedad, tienen un origen más complejo de lo que se creía, y este estudio podría abrir vías inesperadas para el tratamiento de los trastornos alimentarios y la obesidad.

La importancia del descubrimiento

Según un estudio de una década de duración, publicado en abril de 2026 en las Proceedings of the National Academy of Science, las señales de saciedad y hambre detectadas por el cerebro no provienen únicamente de las neuronas. Su origen también involucra a otras células que, hasta hace poco, se consideraba que desempeñaban un papel meramente de apoyo en la función neuronal.

Este descubrimiento es significativo dado que más de mil millones de personas en todo el mundo padecen obesidad; de ellas, casi 160 millones son niños o adolescentes. A esta cifra se suman otros 70 millones de personas que sufren trastornos alimentarios. Además, el impacto económico estimado es enorme, ascendiendo a miles de millones de dólares.

Las posibles nuevas terapias podrían centrarse en un objetivo más eficaz, complementar los tratamientos farmacológicos existentes, como el Ozempic (que, dicho sea de paso, no siempre resultan eficaces), y mejorar la calidad de vida de las personas que padecen bulimia y anorexia.

El descubrimiento también pone de relieve otro detalle importante: mantener una dieta saludable no es únicamente una cuestión de fuerza de voluntad, sino que también depende de una serie de factores sobre los cuales no se tiene control alguno.

¿Qué son los astrocitos y por qué son importantes?

Un componente significativo del sistema nervioso central está constituido por unas células conocidas como astrocitos, denominadas así debido a que su forma se asemeja a la de una estrella.

Un modelo tridimensional que representa astrocitos, células del sistema nervioso central.
Un modelo tridimensional que representa astrocitos, células del sistema nervioso central.

Durante mucho tiempo, estas células fueron subestimadas; sin embargo, en realidad desempeñan funciones vitales. Más numerosas que las neuronas, las nutren, eliminan los productos de desecho y les brindan soporte durante su desarrollo, hasta el punto de que, si dejan de funcionar correctamente, la totalidad del sistema nervioso no se desarrolla de manera adecuada.

Ahora se sabe que los astrocitos también desempeñan un papel muy específico al indicarle al cerebro cuándo debe dejar de comer.

Al estar profundamente involucrados en la actividad del hipotálamo, la región del cerebro que alberga tanto a las neuronas que desencadenan el hambre como a aquellas responsables de la sensación de saciedad, los astrocitos funcionan como intermediarios. Son ellos y no las neuronas quienes actúan como los mensajeros encargados de comunicar al cerebro que el cuerpo ha sido nutrido adecuadamente.

Cómo surge la sensación de saciedad

Para comprender este mecanismo, primero debemos aclarar el origen de la sensación de saciedad. De hecho, no se trata simplemente de tener el "estómago lleno".

Dentro del cerebro existe una cavidad que alberga a los tanicitos: células que monitorean los niveles de glucosa del organismo. Tras una comida, los niveles de glucosa aumentan; los tanicitos procesan entonces esta glucosa y liberan lactato, una forma de ácido láctico que suministra energía tanto a los músculos como al cerebro. El lactato cumple una doble función: con la ayuda de los astrocitos, activa las neuronas de la saciedad y, simultáneamente, silencia las neuronas del hambre mediante otros mecanismos.

Por lo tanto, son los astrocitos los que regulan la sensación de saciedad, gracias a unos receptores especializados que poseen, conocidos como HCAR1 (Receptor 1 de Ácido Hidroxicarboxílico), los cuales están diseñados específicamente para detectar la presencia de lactato.

Cuando esto ocurre, los astrocitos liberan glutamato, uno de los neurotransmisores más importantes del sistema nervioso humano, el cual desempeña diversas funciones, entre ellas permitir que las neuronas se comuniquen entre sí.

Una reacción en cadena

En términos sencillos, la sensación de saciedad puede describirse como una cadena de eventos interconectados: los tanicitos se comunican con los astrocitos, los cuales, a su vez, interactúan con las neuronas, indicándoles que el cuerpo ha recibido suficiente alimento.

En ausencia de alteraciones, patologías o disfunciones que pudieran interrumpir esta cadena, la sensación de hambre termina siendo inhibida.


Hasta la fecha, se han realizado experimentos en animales; si bien las células involucradas están presentes en todos los mamíferos y, por ende, también en los seres humanos, queda por determinar si la reacción en cadena aquí descrita se produce de manera idéntica.

Referencia de la noticia

University of Maryland - Scientists discover hidden brain switch that tells you to stop eating. ScienceDaily (Aprile 2026 )