Científicos identifican las zonas de la Luna donde microbios terrestres podrían resistir y amenazar futuras misiones

¿Polizones espaciales? Una nueva investigación reveló que microorganismos terrestres podrían viajar por accidente en las misiones al Polo Sur de la Luna, y sobrevivir durante años en sus microambientes sombreados.

Mapa topográfico del Polo Sur de la Luna con cráteres y actividad volcánica de hace millones de años; incluyendo las zonas permamentemente sombreadas. Imagen de NASA/GSFC/University of Arizona.
Mapa topográfico del Polo Sur de la Luna con cráteres y actividad volcánica de hace millones de años; incluyendo las zonas permamentemente sombreadas. Imagen de NASA/GSFC/University of Arizona.

Los días, los meses y los años pasan con rapidez cuando se trata de la infinita carrera hacia el espacio. Múltiples avances se han tenido en las últimas dos décadas y ya es una realidad que, con cada día que pasa, estamos más cerca de alcanzar nuevos horizontes.

Sin embargo, a cada paso hacia el futuro donde los viajes espaciales serán parte de la cotidianidad surgen nuevas preguntas, retos y problemáticas que necesitan ser analizadas desde múltiples perspectivas. Una de las que más interés ha despertado en la comunidad científica ha sido la supervivencia de la vida terrestre fuera de nuestro planeta.

Durante décadas se pensó que las condiciones en nuestro satélite natural, la Luna, eran imposibles para la supervivencia de microorganismos terrestres, pero un nuevo estudio basado en análisis topográficos de su superficie están revolucionando está hipótesis.

Y no, no nos tenemos que ir “tan lejos” en nuestra imaginación ni tampoco en distancia, ya que más bien, se trata de un nuevo horizonte de supervivencia que casi nadie pensó, y que se ha dado en la forma más simple de la vida: los microbios.

¿Y sí en realidad pueden sobrevivir incluso en la Luna? Esa pregunta impulsó a investigadores del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en conjunto con otras instituciones, a tratar de identificar regiones donde las condiciones ambientales podrían permitir que microorganismos sobrevivan y a su vez, predecir los posibles riesgos.

Topografía lunar: mucho más diversa de lo que parece

Entre basalto, anortosita y silicatos, el suelo lunar es muy distinto al de la Tierra. Es rugoso, de bordes filosos y con diminutos fragmentos de vidrio volcánico, que yacen por antiguas erupciones explosivas de hace millones de años. Además, cuando los meteoritos la chocan, el calor extremo de su superficie funde el material, añadiendo una capa de polvo compuesto de perlas microscópicas afiladas.

La Luna tiene en su superficie una variación infinita de regolito lunar, compuesto por minerales como la ilmenita y plagioclasa.
La Luna tiene en su superficie una variación infinita de regolito lunar, compuesto por minerales como la ilmenita y plagioclasa.

Ahora bien, que la Luna haya sido considerada durante mucho tiempo un ambiente extremadamente hostil para la vida terrestre no es como tal un error. El entorno lunar tiene temperaturas que superan los 120 °C durante el día, niveles extremos de radiación ultravioleta y un vacío casi perfecto.

¿Qué cambió? Lo que sugiere esta última investigación publicada el pasado 17 de agosto del 2026, es que las regiones permanentemente sombreadas del satélite natural son las que podrían ofrecer condiciones mucho más favorables para conservar microorganismos.

Todos los días vemos la misma cara de la Luna, y aunque no siempre luce igual, lo que cambia es la fase en la que se encuentra. Esto se refiere al cambio en el reflejo de la luz del sol según el movimiento de nuestro satélite natural, en un ciclo de 29,5 días.

Para esto, se utilizaron técnicas de teledetección de la superficie lunar y análisis de su topografía, lo que permitió comprender mejor las condiciones de la superficie a escalas espaciales de alta resolución y así, considerar los efectos de sombreado de la topografía local.

Sombras permanentes ¿un nuevo espacio para la vida?

Es importante recalcar que a diferencia de la Tierra que tiene una inclinación axial de unos 23.5 °, la Luna está inclinada apenas 1.5° respecto al plano de la eclíptica. Esto provoca que en las regiones polares, los rayos del Sol penetren a través de ángulos extremadamente bajos por su inclinación, proyectando sombras kilométricas.

Estas zonas son denominadas como Regiones de Sombra Permanente. Al mantenerse en ausencia de luz solar y radiación UV directa, permite que las temperaturas sean opuestas a las de su superficie iluminada, bajando a valores extremadamente bajos.

Ahora bien, entre estas regiones sombreadas y las áreas iluminadas, existen también espacios donde el relieve bloquea sólo parcialmente la radiación solar. Estos entornos geográficos crean microambientes con características muy específicas en el Polo Sur lunar; que permiten que incluso exista agua congelada.

Microbios terrestres y el problema de caminar fuera de este mundo

Considerando que la exploración lunar tripulada de la NASA a través del Programa Artemis está dirigida específicamente al Polo Sur Lunar, y que las condiciones de algunos sectores eliminan dos de los factores bactericidas más potentes del espacio, la pregunta que surgió fue: ¿Y si algunos microbios omnipresentes llegan también a la Luna?

Las pruebas que se realizaron por los investigadores se centraron en tres géneros bacterianos y dos géneros fúngicos; entre estos una bacteria extremófila cultivada para investigación por su increíble adaptación a las duras condiciones extremas de los entornos espaciales.

Las próximas misiones robóticas y tripuladas a la Luna serán al Polo Sur Lunar, por parte del Programa Artemis que tiene como meta desarrollar una Base Lunar permanente.
Las próximas misiones robóticas y tripuladas a la Luna serán al Polo Sur Lunar, por parte del Programa Artemis que tiene como meta desarrollar una Base Lunar permanente.

Los resultados revelaron un panorama fascinante y a la vez preocupante: los microorganismos SÍ podrían sobrevivir en las regiones sombreadas de la Luna. Aunque no lo harían de la manera en la que lo hacen en la Tierra, ocurriría a través de entrar en un estado de latencia profunda, conocida como criptobiosis.

Al no reproducirse ni crecer, al no contar con agua y nutrientes, podrían permanecer en estado latente durante mucho tiempo y al ocurrir esto en zonas relativamente “seguras” ante condiciones extremas, los microorganismos podrían mantener su viabilidad por incluso décadas, en espera de condiciones favorables.

Con esto, surge una nueva preocupación, ya que llevar inadvertidamente microorganismos o materia orgánica a la Luna también será una forma de contaminación del satélite natural; lo que podría causar un efecto directo en los resultados de las investigaciones del hielo lunar que se harán en las futuras misiones.

Aunque por otra parte, este estudio abre un nuevo panorama en la Astrobiología y pone comienzo a nuevos protocolos de seguridad para las exploraciones espaciales; reconociendo que todavía estamos lejos de controlar hasta dónde podrían llegar nuestras propias huellas biológicas en esta nueva carrera espacial.

Referencia de la noticia

Science Advances. (2026). Potential survivable niches for microbial life on the lunar south pole.