El cinturón de asteroides que guarda los secretos del "planeta fallido" entre Marte y Júpiter

El cinturón de asteroides situado entre Marte y Júpiter conserva valiosos vestigios del origen del Sistema Solar. Nuevas misiones y estudios científicos revelan por qué ese "planeta fallido" resulta fundamental para comprender la formación de los planetas terrestres.

Representación artística del cinturón principal de asteroides: un "planeta fallido" más que un planeta destruido.
Representación artística del cinturón principal de asteroides: un "planeta fallido" más que un planeta destruido.

¿Dónde debería buscarse para desvelar los orígenes del Sistema Solar? Para establecer una analogía con la arqueología, las "excavaciones" tendrían que llevarse a cabo, sin duda alguna, dentro del cinturón de asteroides, situado entre las órbitas de Marte y Júpiter.

Es allí donde hallamos los artefactos más antiguos del Sistema Solar: especímenes que conservan su composición química primordial, así como información inestimable sobre la dinámica gravitacional que propició la formación de los planetas, en particular de los rocosos.

Una población de asteroides antiguos atrapada entre Marte y Júpiter

La región del espacio comprendida entre las órbitas de Marte y Júpiter está poblada por millones de cuerpos rocosos. Esta zona recibe la denominación de "Cinturón Principal de Asteroides".

Los asteroides, cuerpos rocosos cuyo diámetro puede alcanzar varias decenas de kilómetros, actúan como una suerte de cápsula del tiempo. Son fósiles que preservan información inestimable acerca del Sistema Solar primordial.

Los asteroides son fósiles que preservan información inestimable acerca del Sistema Solar primordial.

Si bien sus superficies, sometidas a los efectos del viento solar y la radiación, pueden haber experimentado transformaciones químicas, sus interiores permanecen exactamente tal como eran hace miles de millones de años. El análisis de la composición química del material contenido en el interior de un asteroide abre una ventana hacia un pasado muy remoto.

Hipótesis sobre el origen del cinturón de asteroides

Las hipótesis relativas al origen de este cinturón han evolucionado con el paso del tiempo. Aunque inicialmente prevaleció la sugerente noción de que este se componía de fragmentos de un planeta rocoso, que en el pasado orbitaba entre Marte y Júpiter antes de ser pulverizado por un impacto, la hipótesis más aceptada en la actualidad sostiene que estos cuerpos representan, en cambio, un "planeta fallido".

Los asteroides se hallan separados por distancias inmensas. La mayor parte de la masa total del cinturón se concentra en tan solo unos pocos cuerpos de gran tamaño: Ceres (con un diámetro de aproximadamente 940 kilómetros), Vesta, Palas e Higía.

Los planetas rocosos se forman mediante un proceso denominado "acreción".

Este mosaico de Bennu fue creado utilizando observaciones realizadas por la nave espacial OSIRIS-REx de la NASA, que permaneció en las proximidades del asteroide durante más de dos años. Crédito: NASA/Goddard/Universidad de Arizona.
Este mosaico de Bennu fue creado utilizando observaciones realizadas por la nave espacial OSIRIS-REx de la NASA, que permaneció en las proximidades del asteroide durante más de dos años. Crédito: NASA/Goddard/Universidad de Arizona.

Los granos de polvo, presentes en el disco protoplanetario que rodeaba al Sol, se unieron para formar gránulos de mayor tamaño; este proceso continuó, dando lugar gradualmente a cuerpos rocosos de tamaño cada vez mayor: los llamados planetesimales.

A medida que estos cuerpos colisionaban, se agregaban para formar masas rocosas aún más grandes, alcanzando finalmente la masa suficiente para atraer gravitacionalmente a otras rocas y, en última instancia, formar un planeta rocoso plenamente desarrollado.

Sin embargo, entre las órbitas de Marte y Júpiter, algo salió mal, provocando que este proceso de acreción, que muy probablemente habría conducido a la formación de un planeta rocoso, fracasará.

El proceso de acreción que debería haber dado como resultado la formación de un planeta rocoso entre Marte y Júpiter terminó fracasando.

Se cree que Júpiter es el responsable de este fracaso. Con su inmensa atracción gravitatoria, este planeta gigante obstaculizó el proceso de acreción. Al aumentar la energía cinética de los asteroides, actuando como una especie de honda gravitatoria, fomentó colisiones destructivas en lugar de aquellas que habrían conducido a la agregación, impidiendo así la formación de cuerpos rocosos de tamaño suficiente.

Diversos estudios y simulaciones dinámicas sugieren que, si bien algunos de estos asteroides se formaron exactamente donde los observamos hoy, otros migraron hasta allí, quedando atrapados gravitacionalmente, desde regiones tanto internas como externas del Sistema Solar. Su origen en regiones tan diversas del Sistema Solar explica por qué presentan una composición química tan variada.

Excavaciones arqueológicas ya en curso

Volviendo a la analogía con la arqueología: las "excavaciones" llevadas a cabo por los astrónomos ya han comenzado.

La composición química y la dinámica orbital de los asteroides albergan información inestimable sobre los orígenes del Sistema Solar.

El asteroide Bennu, por ejemplo, fue visitado por la misión OSIRIS-REx de la NASA, la cual extrajo material de la superficie del asteroide y trajo de regreso a la Tierra valiosas muestras de roca.

Los análisis realizados en la Tierra revelaron la presencia de compuestos orgánicos e incluso de granos de polvo más antiguos que el propio Sistema Solar: aquellos granos de polvo interestelar a partir de los cuales nacería, con el tiempo, el Sol.

El asteroide metálico 16 Psyche. Crédito: NASA.
El asteroide metálico 16 Psyche. Crédito: NASA.

Los estudios sobre Ceres sugieren que, en el pasado, este planeta enano pudo haber albergado agua líquida y actividad hidrotermal subsuperficial, creando condiciones favorables para el desarrollo de moléculas prebióticas.

El asteroide metálico 16 Psyche será el próximo objeto de estudio, a través de la misión Psyche de la NASA. Como resultado de un impacto, este asteroide tiene su núcleo expuesto, una característica que facilitará el estudio de su composición química y su estructura interna.

El cinturón de asteroides sigue sujeto a continuas colisiones y efectos gravitacionales impulsados por la influencia de Júpiter. Estudios recientes indican que el cinturón está perdiendo masa progresivamente debido a los impactos mutuos.

Por un lado, estos impactos pulverizan los asteroides, dispersando su polvo hacia el espacio interplanetario; por otro, los fragmentos generados durante las colisiones pueden ser desviados hacia el Sistema Solar interior, convirtiéndose finalmente en meteoritos o asteroides cercanos a la Tierra. Comprender esta dinámica es también crucial para la defensa planetaria.

Algunas simulaciones sugieren que, hace miles de millones de años, el cinturón pudo haber sido hasta un 50 % más masivo de lo que es hoy en día.

El estudio del cinturón principal de asteroides es también significativo para la ciencia exoplanetaria, ya que ofrece información sobre cómo podrían formarse los sistemas planetarios alrededor de otras estrellas.

Dejando atrás la connotación negativa de ser un "planeta fallido" situado entre Marte y Júpiter, el cinturón de asteroides actúa como un archivo capaz de revelar una gran cantidad de información sobre la historia de la formación del Sistema Solar.