La ciencia detrás de Artemis II: la visita a la Luna será el primer paso hacia Marte
La misión Artemis de la NASA marca el inicio de una era dorada en la exploración espacial, transformando nuestro satélite en el laboratorio perfecto para alcanzar el planeta rojo.

El pasado primero de abril, toda la humanidad se asombró con el despegue de la Artemis II, a bordo del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS por sus siglas en inglés), desde la mítica plataforma de lanzamiento 39B en Cabo Cañaveral, Florida.
En esta ocasión, además, se romperá el hito logrado por el Apolo XIII, que después de sus problemas, pudo alcanzar la órbita lunar y llegaron a los 399,806 km. A pesar de las dificultades, fue la misión humana que más lejos había llegado, hasta ahora, pues los tripulantes de la Artemis II alcanzarán 405,548 kilómetros.
Además de ser la punta de lanza para establecer una presencia humana sostenida en la Luna, sí, así es, ya la “vamos” a colonizar para usarla de lanzadera rumbo a Marte. Servirá para hacer ciencia en muchos aspectos claves, como comunicaciones, salud humana en el espacio y monitoreo del polo sur lunar.

Es así que mientras podemos seguir el viaje rumbo a nuestra amada Selene, en el canal de YouTube de la NASA 24/7, los tripulantes estarán siendo monitoreados mientras hacen sus propios análisis y capturan datos claves para las próximas misiones.
La salud es primero
Algo primordial para los viajes largos, pero largos de verdad, es el bienestar físico, la calidad del sueño y el desempeño cognitivo. En este caso, los astronautas a bordo de la cápsula Orión, utilizarán una pulsera que estará monitoreando sus signos vitales mediante el Estudio ARCHeR, para analizar qué sucede con el cuerpo humano durante el aislamiento extremo.
Otro estudio, se encargará de recolectar saliva de cada integrante de la tripulación para investigar la respuesta del sistema inmunológico en el espacio profundo, Es decir, se tratará de estudiar si los virus latentes, como la varicela o la COVID se reactivan bajo el estrés de un viaje de este tipo.

Los astronautas también están participando en un estudio de Medidas Estándares, que básicamente son datos acerca de su función cardiovascular y nutrición. Lo que servirá para analizar cómo afecta la microgravedad prolongada al cuerpo humano y si ese debieron, o no, echarse ese último taco antes de abordar.
La idea general de todos estos estudios es encontrar los métodos para mantener a las tripulaciones sanas y operativas, sobre todo en condiciones extremas que llevan mucho tiempo. Algo que conlleva, como muchos de los avances espaciales, el avance de la medicina humana en general.
¿Avatar 4?
Antes de partir, a cada miembro se le tomó una muestra de su médula ósea, que como sabemos, sirve para diagnosticar y monitorear enfermedades graves de la sangre, así como para identificar causas de infecciones o problemas de producción de plaquetas y glóbulos blancos.
Cada muestra se introducirá en un dispositivo llamado AVATAR, que simulará la médula ósea de los astronautas, y serán expuestas a la radiación para observar cómo esta última daña los tejidos a nivel celular profundo, con lo que se podrán realizar y personalizar botiquines médicos para cada tripulante.
Es importante recordar que la nave cuenta con sensores que monitorean todo el tiempo los niveles de radiación o cualquier tipo de energía nociva para los tripulantes, los cuales darán aviso de cualquier evento de clima espacial extremo, causado principalmente por el Sol.
Si se llegarán a detectar tormentas solares severas, los astronautas tienen el equipo para construir un refugio dentro de la misma nave. Es decir, que mientras ellos viajan en una dirección, el equipo en Tierra está monitoreando meticulosamente al Sol del otro lado para garantizar la supervivencia de los viajeros.
Pequeños satélites, grandes descubrimientos
Como bien sabemos, estos nuevos lanzamientos no son de una sola nación, las colaboraciones internacionales son las que ayudan a avanzar hacia adelante en nuestro camino de emancipación de este planeta. Es por ello que satélites del tamaño de una caja de zapatos, llamados CubeSats también viajan a bordo de la Orión.
Por su parte Argentina envió a ATENEA para probar métodos de comunicación y blindaje radiológico en órbitas terrestres altas. Por su parte, Alemania lanzó TACHELES para analizar la forma en que el ambiente espacial afecta los componentes electrónicos de los futuros vehículos lunares.
Corea del Sur utilizará el K-Rad Cube para medir efectos biológicos de la radiación usando materiales similares al tejido humano. Mientras que Arabia Saudita estudiará el magnetismo y las partículas solares mediante su propio satélite Space Weather CubeSat-1.
Y por si fuera poco, esta misión es la que más cámaras lleva a bordo, tanto para tomar fotografías profesionales como el par de Nikon D5 DLRS, como para monitorear el viaje en vivo y a todo color durante esta épica travesía. No cabe duda que estamos en camino hacia las estrellas, pero ¿tú qué opinas de este avance espacial?