¿Por qué algunas estrellas parecen parpadear más en otoño? La atmósfera tiene la explicación

Algunas estrellas se prenden y apagan como lucecitas de árbol de navidad, la respuesta se encuentra en el aire que atraviesa su luz al llegar a nuestros ojos.

La atmósfera terrestre y las variaciones que sufre hacen que las estrellas parezcan encenderse y apagarse.
La atmósfera terrestre y las variaciones que sufre hacen que las estrellas parezcan encenderse y apagarse.

Una de las preguntas más comunes que le hago al público cuando voy a iniciar una observación astronómica es: ¿Saben cómo distinguir una estrella de un planeta? Es sorprendente que la mayoría sepa la respuesta.

Si bien el nombre correcto es “centelleo” estelar, acá en México le llamamos “titilar” al fenómeno que vemos cuando esos puntitos en el cielo parece que están parpadeando, mientras que hay unos cuantos que parecen fijos cual focos de 100 watts.

La pregunta importante aquí es: ¿por qué las estrellas titilan y los planetas no? Lo cierto es que, aunque la respuesta sea sencilla en términos de explicación divulgativa, en el fondo yace mucha física de por medio.

Por qué algunas brillan de manera más inestable

Incluso quienes nos dedicamos al estudio del Universo y a observar el cielo, nos hemos detenido en alguna ocasión a preguntarnos por qué algunos de esos puntitos muestran destellos rojizos, azulados o verdosos. O incluso si el cambio de brillo será una señal enviada desde lejos.

Estrellas de distintas edades y velocidades en el bulbo central de nuestra galaxia. Créditos: NASA, ESA y T. Brown (STScI).
Estrellas de distintas edades y velocidades en el bulbo central de nuestra galaxia. Créditos: NASA, ESA y T. Brown (STScI).

Desde la superficie terrestre percibimos pequeñas fluctuaciones de brillo y, ocasionalmente, de color, algo que en el espacio, fuera de la atmósfera, no sucede. Durante su recorrido, la luz encuentra regiones de aire con temperaturas y densidades ligeramente diferentes, estas variaciones modifican el camino de los rayos luminosos.

Las estrellas están tan lejos que son prácticamente “puntos luminosos”, y las desviaciones causadas por el aire afectan su camino óptico. De hecho el parpadeo suele aumentar cerca del horizonte, esto porque la luz recorre una extensión mayor de atmósfera y varias capas de aire, algo que no sucede con estrellas más altas.

En ocasiones, el centelleo también parece separar brevemente los colores, esto se debe a que la atmósfera desvía cada longitud de onda de manera ligeramente distinta, mientras las corrientes de aire van cambiando. Es por esto que una estrella brillante y baja puede parecer una pequeña luz multicolor.

Los planetas normalmente parpadean menos porque presentan un disco aparente, diminuto pero mayor que el de una estrella. La luz procedente de distintas partes del disco promedia todas las fluctuaciones, aunque lo cierto es que un planeta muy bajo también puede mostrar centelleo intenso.

Qué relación tiene el otoño

El otoño no modifica el comportamiento de las estrellas ni provoca por sí mismo más centelleo. Lo que cambia son las condiciones meteorológicas en donde pueden presentarse frentes fríos, contrastes térmicos y corrientes de aire, una combinación que influye en la estabilidad atmosférica.

Después de una jornada calurosa, el suelo y los edificios todavía pueden liberar lentamente calor hacia el aire más fresco. Esas corrientes cercanas al observador distorsionan la imagen, especialmente si miramos sobre techos, pavimento o superficies que todavía conservan temperatura.

Las tres regiones de perturbación atmosférica que afectan la visión de las estrellas. Crédito: NASA.
Las tres regiones de perturbación atmosférica que afectan la visión de las estrellas. Crédito: NASA.

Durante octubre aparecen a horas cada vez más accesibles estrellas brillantes asociadas con el cielo invernal. Como vimos en el artículo de ayer, algunas se observan primero muy bajas en el Este, donde el centelleo destaca más, es así que puede surgir la impresión de que el otoño vuelve inquietas a las estrellas.

Los astrónomos llamamos seeing a la estabilidad de la atmósfera que se refleja en las imágenes observadas a través de la atmósfera. Una noche transparente, sin nubes, no siempre ofrece imágenes nítidas ya que puede haber turbulencia invisible. Por eso conviene distinguir entre cielo despejado y aire verdaderamente estable.

Manos a la obra: comprobando el fenómeno

Elige una estrella brillante cerca del horizonte y obsérvala durante unos minutos. Después compárala con otra que se encuentre mucho más alta. Si la primera cambia de brillo con mayor intensidad, estarás viendo cómo la longitud del recorrido atmosférico afecta la imagen.

Repite el experimento en noches diferentes, sin mirar directamente sobre azoteas calientes o avenidas iluminadas. No confundas el movimiento de nubes con centelleo, las nubes suelen atenuar la luz de forma más lenta, una fotografía breve también puede ayudarte a comparar resultados.

De acuerdo con nuestra compañera de MeteoRed México, Úrsula Pamela García, el otoño meteorológico trae un descenso gradual de temperaturas y la interacción de frentes fríos con humedad tropical, condiciones que pueden generar nubes, lluvias y turbulencia. Por lo que conviene consultar el pronóstico local antes de observar.

Pero, cuando las nubes se disipen, abrígate y busca un lugar seguro, con buena vista del horizonte y poca iluminación artificial. Observa y trata de discernir entre las estrellas y su dulce titilar y los planetas y sus asombrosos colores, compáralos y no olvides disfrutar del espectáculo que el otoño nos ofrece cada noche.