Científicos explican cuándo y cómo nació la corriente oceánica más poderosa del planeta
¿Qué hizo falta para crear la corriente oceánica más poderosa del planeta? Durante años se pensó que bastaba con abrir un océano. Ahora sabemos que el clima tuvo la última palabra.

Hubo un tiempo en que la Antártida no era ese continente remoto, blanco y aislado que imaginas. En ese entonces estaba unida a Sudamérica, y formaba parte de un mismo bloque de tierra en el hemisferio sur. Ni había un océano que las separara, ni el hielo era protagonista.Cuesta imaginarla verde ¿verdad?
Pero con el paso de los años ese único bloque de tierra comenzó a fracturarse muy lentamente. Las masas continentales se fueron separando, y se formaron nuevos océanos entre ellas. Así, hace unos 34 millones de años atrás, se abrió completamente el Paso de Drake, ese “canal” que hoy separa la Antártida de Sudamérica.
Durante mucho tiempo la comunidad científica pensó que, justo en ese momento en que literalmente se abrió el océano con el Paso de Drake, se había formado la corriente oceánica más poderosa del planeta: la Corriente Circumpolar Antártica (CCA). Y bueno, tiene sentido ¿no? Si hay espacio por dónde fluir, el agua fluye.
Pero, un nuevo estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences a principios de este mes, reveló que la historia es más compleja de lo que se suponía. La CCA no nació inmediatamente con la separación continental. Lo hizo millones de años después. Esta fractura fue necesaria, sí, pero no suficiente. Y aquí entró al juego otro factor clave.

Esta historia va de contrastes, de temperatura, de presión y de viento. Un nuevo enfoque que no solo replantea el origen de una corriente que, hoy, regula el clima global, controla intercambios de calor e influye en ciclos de carbono. También nos lleva a repensar la forma en que la atmósfera y el océano han evolucionado juntos en la Tierra.
Hipótesis: no fue solo el océano
El océano, como la atmósfera y cualquier otro fluido, no se mueve solo porque puede o tenga “espacio”. Para que exista movimiento se necesitan fuerzas o gradientes que rompan el equilibrio del fluido. Los flujos nacen de esas diferencias. El calor va de lo caliente a lo frío, la presión se equilibra. En esencia, los sistemas siempre buscan "reacomodar" (o eliminar) los contrastes.
Y sí, la apertura del Paso de Drake pudo haber iniciado el camino, pero parece que no bastó para generar una corriente tan intensa. ¿Entonces? Entonces entró al juego el clima.
La hipótesis es que a medida que el planeta se fue enfriando, aumentaron las diferencias de temperatura entre el ecuador más cálido y las altas latitudes más frías. Esto favoreció que se intensificaran los vientos del oeste que rodean la Antártida. Y esos vientos, a su vez, transfieren momento al océano, empujando el agua continuamente alrededor del continente.
Probando la hipótesis
Para evaluar esta hipótesis los científicos recraron distintos escenarios del clima de la Tierra y los compararon con lo que sabemos del pasado de la CCA. Así, usando modelos numéricos, estudiaron bajo qué condiciones la corriente se convierte en la que conocemos hoy.

La idea era responder a la pregunta: ¿cómo sería la CCA si el océano ofrece por dónde fluir pero el clima cambia ? Y para ello simularon dos escenarios:
- El Paso de Drake se abre (esta es la condición tectónica necesaria), pero en un planeta más cálido.
- Misma condición tectónica pero en un clima más frío.
Y obtuvieron algo muy interesante. Para el primer escenario, la corriente oceánica existía pero era débil. Pero, para el segundo, un mayor contraste de temperatura intensificó los vientos del oeste y la circulación se volvió más continua y fuerte. Así, aislaron el papel del clima. Mostrando que la apertura del paso oceánico permite el flujo, pero el clima es el que determina su intensidad y su estructura.
Aislando a un continente
Con el fortalecimiento de la Corriente Circumpolar no solo se reorganizó el océano. Al rodear completamente la Antártida, esta corriente actúa como una barrera que limita el intercambio de calor con las latitudes medias. Es como un aislante térmico del continente.
Ese aislamiento fue clave para que la Antártida se siguiera enfriando y se convirtiera en la isla blanca y helada que es hoy. Antes de que esta corriente se consolidara el continente tenía un clima más templado.
Esto es lo que conocemos como retroalimentación. Mientras la corriente aísla y permite que se enfríe más la Antártida, ese mismo enfriamiento fortalece a la corriente. Y así han evolucionado por millones de años la atmósfera y el océano, entrelazados. A partir de contrastes que generan flujos. De diferencias que inyectan movimiento al planeta.
Hoy, la Corriente Circumpolar es una de las expresiones más claras de un sistema que no deja de moverse, ni de retroalimentarse, porque está lleno de contrastes. Y encierra una idea profundamente familiar. No es a pesar de las diferencias, sino gracias a ellas, que el mundo funciona.
Referencias de la noticia
Knahl HS, Klages JP, Ackermann L and Lohmann G (2026). Configuration of circum-Antarctic circulation at the last green- to icehouse climate transition. Proc. Natl. Acad. Sci. U.S.A 123 (15).
Alfred Wegener Institute and Helmholtz Centre for Polar and Marine Research (2026). Earth’s most powerful ocean current didn’t form the way we thought. Science Daily.