Cuitlacoche el ave mexicana que posee el repertorio de cantos más sorprendente y anida entre espinas
Con colores pardos y un nombre que a muchos les puede recordar al famoso hongo del maíz, este pájaro cantor vive entre la vegetación desértica del Centro y Norte de México.

Cuando se trata de tesoros que México ofrece al mundo, es difícil elegir solamente uno como el mejor. Entre plantas, animales, lugares y comidas típicas a lo largo del territorio mexicano, estos tesoros brillan de forma única, dejando ver la belleza escondida hasta en los lugares más recónditos del país.
Entre los matorrales del norte y centro de México, uno de estos tesoros pasa casi desapercibido. Con colores pardos y un nombre que a muchos les puede recordar al famoso hongo del maíz, se mueve entre la vegetación desértica haciéndose notar únicamente por el eco de su especial canto.
Y es que, a diferencia de muchos ejemplares que hacen de las copas de los árboles más altos su hogar, el cuitlacoche construye su nido con ramitas y pasto entre vegetación algo más singular, eligiendo los mezquites, arbustos, nopaleras y otras cactáceas.
¿La razón? Porque aprendió que vivir entre espinas era el refugio perfecto ante cualquier depredador, dejando ver con sutileza una adaptación evolutiva única y brillante; y aprovechando además la cercanía con el suelo para alimentarse y probar los dulces frutos de la vegetación disponible como las tunas, pitayas y xoconoxtles.
Una melodía surgiendo entre las espinas
El canto del cuitlacoche pico curvo (Toxostoma curvirostre) es muy especial. Con características muy similares a las de su primo el cuitlacoche rojizo (Toxostoma rufum) que vive un poco más al norte, sus melodías son distintivas, armoniosas y únicas.

Sin embargo, su diferencia más notable con otros ejemplares es que el cuitlacoche mexicano juega con los matices de una sola melodía. A través de la modulación de secuencias de sonidos variables en notas repetidas, esta ave crea “frases” con distintos tonos para comunicar su canto.
Algunas son cortas, otras más largas, otras suaves y otras más ásperas. Su melodía cambia cada vez, con notas entrecortadas, trinos y cambios de ritmo. Pero… ¿por qué canta? Como muchas otras especies, a través de su canto se comunica con otras aves, siendo parte importante para su reproducción y también como defensa de su territorio.
Por ejemplo, un cuitlacoche macho que canta en época reproductiva está haciendo algo más que producir sonidos agradables para enamorar a su pareja. Está anunciando su presencia y participando en una interacción social con otros ejemplares cercanos.
Además, una de las características que también comparte con otras especies de la familia de mímidos es la increíble capacidad de imitación de sonidos; ampliando así su repertorio de vocalizaciones entre individuos. Por lo que algunas investigaciones sugieren que, cuando dos cuitlacoches se escuchan a distancia, hay información circulando entre ellos.
De las espinas a la ciudad, el cuitlacoche sigue evolucionando en un nuevo terreno hostil
Diversos estudios de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo han seguido al cuitlacoche de pico curvo, y su desarrollo por distintos puntos del territorio mexicano; descubriendo que este ejemplar también ha logrado desarrollarse en ambientes urbanizados.

Esto resulta particularmente relevante porque, verlo en un parque o sobrevolando entre postes no significa que cualquier paisaje urbano sea adecuado para la especie. Estas aves, aunque han demostrado adaptarse a entornos hostiles, necesitan arbustos, árboles pequeños y zonas donde puedan alimentarse y sentirse seguras.
Escuchar su canto perdido en un desierto demuestra que aún los lugares donde parece que la vida no puede desarrollarse, son el hogar de seres vivos que ayudan a darle estructura y movimiento a ese ecosistema; dejando claro que hasta el paisaje aparentemente más seco está mucho más vivo de lo que parece.