La clave para reforestar CDMX en plena sequía son estas especies nativas que aguantan sin agua
Reforestar no es tan sencillo como plantar árboles al azar. Es necesario seleccionar especies adecuadas para cada región y darles el cuidado necesario tomando en cuenta las condiciones ambientales disponibles.

La Ciudad de México, está atravesando uno de los periodos más difíciles de su historia en términos ambientales. Esto ha puesto al descubierto a organismos que intentan “reforestar” sin la experiencia necesaria, demostrando que no todas las especies vegetales pueden prosperar en espacios urbanos.
En los últimos años, se ha visto cómo proyectos de reforestación fallan una y otra vez, principalmente porque utilizan especies que requieren más agua de la disponible. Esto genera pérdidas económicas y ambientales, pero también desanima a quienes buscan recuperar áreas verdes. El problema no es plantar, sino plantar lo correcto en el lugar adecuado.
Las buenas intenciones no bastan para restaurar la naturaleza. Sin rigor técnico ni selección estratégica de especies, la reforestación puede volverse contra el entorno. La verdadera conservación requiere más conocimiento que voluntad para no dañar lo que intentamos proteger.

Aquí es donde entran las especies nativas, elementos vegetales que han evolucionado durante miles de años en el clima del Valle de México. Estas especies no solo toleran la falta de agua, sino que además aprovechan mejor los suelos locales, resisten plagas y se integran al ecosistema de manera natural.
Especies nativas que sí funcionan en sequía
Una de las especies más emblemáticas para nuestro país, es el ahuehuete (Taxodium mucronatum), conocido por su longevidad y resistencia. Aunque comúnmente se asocia con zonas húmedas, lo cierto es que puede adaptarse a periodos de baja disponibilidad de agua una vez que se ha establecido.
El tepehuaje (Lysiloma acapulcense) es una opción valiosa para proyectos urbanos de recuperación ecológica. Este árbol resalta por tener un crecimiento relativamente rápido y una alta tolerancia a la sequía. Requieren poca agua y además ayudan a fijar nitrógeno atmosférico, lo que ayuda a mejorar la calidad del suelo.
El huizache (Acacia farnesiana) es una especie rústica ideal para condiciones difíciles como las de la Ciudad de México, incluyendo suelos pobres y poca humedad. Su baja demanda de agua, junto con su capacidad para dar sombra y atraer polinizadores con sus flores, lo convierte en un aliado valioso en zonas semiáridas.
El palo dulce (Eysenhardtia polystachya), aunque menos conocido, es una opción interesante para diversificar la reforestación con texturas y colores. Su gran capacidad de adaptación le permite tolerar sequías prolongadas, y su sistema radicular profundo le facilita el acceso al agua disponible.
Para cobertura vegetal, el romerillo (Baccharis conferta) es una opción que no se puede pasar por alto. Ayuda a prevenir la erosión y requiere muy poca agua, lo que lo hace ideal para taludes o zonas degradadas. Además, favorece la biodiversidad al atraer insectos benéficos.
Cómo lograr una reforestación exitosa en condiciones secas
Elegir la especie correcta es el primer paso. Pero para que la reforestación funcione, es indispensable considerar el momento exacto de la plantación. La mejor época sigue siendo el inicio de la temporada de lluvias, ya que permite que las plantas se establezcan con menos estrés hídrico.

Otro factor a tomar en cuenta es el manejo del suelo. Muchas veces el problema no es la falta de agua, sino la baja capacidad del suelo para retenerla. Incorporar materia orgánica mejora la infiltración y disponibilidad de humedad, lo que aumenta la supervivencia de las plantas.
El riego de establecimiento también es sumamente crucial. Aunque estas especies son resistentes, durante los primeros meses necesitan apoyo hídrico moderado. No se trata de regar en exceso, sino de hacerlo de forma estratégica para fomentar raíces profundas.
El uso de acolchados o “mulch” es una técnica sencilla pero muy efectiva. Reduce la evaporación del agua y mantiene la temperatura del suelo más estable, lo que favorece el crecimiento inicial de las plantas. Además, ayuda a controlar malezas.
Finalmente, es importante pensar en diversidad. No apostar todo a una sola especie, sino combinar varias. Esto hace que el sistema sea más resiliente ante plagas, enfermedades y cambios climáticos, además de generar un ecosistema más completo y funcional.
Reforestar en la Ciudad de México durante una sequía es prudente, pero requiere un enfoque cuidadoso y sobre todo buen asesoramiento técnico. Todo está en seleccionar especies nativas adaptadas a condiciones áridas, proporcionarles un buen inicio y reconocer la importancia del suelo y las prácticas de manejo.