El Niño ya está aquí: expertos de la UNAM advierten qué podría ocurrir en México hasta 2027

El Niño ya está activo y podría intensificarse hasta finales de 2026. Especialistas de la UNAM explican qué efectos podrían sentirse en México durante los próximos meses y la primavera de 2027.

El Niño puede favorecer lluvias, calor o episodios fríos, según la región y la época del año.
El Niño puede favorecer lluvias, calor o episodios fríos, según la región y la época del año.

En el océano Pacífico tropical, una extensa franja de agua más cálida de lo habitual avanza acompañada por cambios en la atmósfera. Ambas señales confirman que El Niño está presente y continúa fortaleciéndose, explicaron especialistas del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC) de la UNAM en conferencia de prensa.

Durante la conferencia de prensa, Jorge Zavala Hidalgo, Elda Luyando López, Alejandro Jaramillo Moreno y Carolina Ureta Sánchez insistieron en que cada episodio de El Niño es diferente y sus consecuencias dependen de la región, la época del año y la interacción con otros procesos climáticos.

Y sí, es probable que el fenómeno podría alcanzar su máxima intensidad durante el invierno boreal y situarse entre los episodios más fuertes registrados desde 1950. Pero esto no significa que inevitablemente provocará impactos extremos en todo México.

El Niño no es solamente un océano más caliente

El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) es un fenómeno climático que describe una interacción entre el océano y la atmósfera. Actualmente, El Niño está activo y fortaleciéndose, con un 97 % de probabilidad de persistir hasta comienzos de la primavera de 2027.

El registro muestra la alternancia de El Niño y La Niña desde 1950, según las anomalías de temperatura del Pacífico tropical. Fuente: NOAA/NCEI, elaborado con datos del NCEP/CPC.
El registro muestra la alternancia de El Niño y La Niña desde 1950, según las anomalías de temperatura del Pacífico tropical. Fuente: NOAA/NCEI, elaborado con datos del NCEP/CPC.

Los grandes episodios de 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016 mostraron que los efectos de El Niño pueden presentarse antes, durante o después de que la temperatura del Pacífico alcance su mayor anomalía. Y no trae solo calor. Este fenómeno puede alterar de maneras distintas la lluvia, las temperaturas, los ciclones tropicales y los sistemas invernales.

El ENOS incluye una fase cálida, El Niño; una fría, La Niña; y periodos neutrales, que modifican la circulación atmosférica y las lluvias en distintas regiones del planeta.

Tampoco produce las mismas condiciones en todo el territorio. Mientras algunas regiones pueden registrar más lluvias, otras pueden enfrentar déficit de precipitación, temperaturas elevadas o periodos más fríos de lo normal.

Lo que resta del 2026

Para lo que queda del 2026, los especialistas señalaron un posible aumento del contenido de calor en el Pacífico mexicano y una mayor probabilidad de huracanes de categoría mayor entre septiembre y noviembre en esta cuenca.

Durante el otoño y el invierno también podrían favorecerse lluvias superiores al promedio en partes del norte y occidente de México. Además, los frentes fríos podrían ser más numerosos, intensos o duraderos y tormentas invernales con mayor penetración hacia el territorio nacional.

La primavera de 2027 concentra la mayor preocupación

Se espera que el Niño alcance su máxima intensidad a finales de 2026. Sin embargo, algunos de sus impactos más preocupantes en México aparecerían durante la primavera siguiente.

Entre abril y junio de 2027 podría disminuir la precipitación, principalmente en amplias zonas del centro, sur y sureste del país, lo que favorecería condiciones de sequía, incendios forestales y temperaturas extremadamente altas.

Jorge Zavala advirtió que durante mayo y junio existe una probabilidad considerable de que vuelvan a romperse récords de temperatura. A esto se añadirían más días con mala calidad del aire, especialmente en las ciudades, donde el calor, la escasez de lluvia y la acumulación de contaminantes pueden combinarse.

Los especialistas también anticipan un incremento de los incendios entre febrero y junio. Pero ¡OJO! No se trata de un pronóstico idéntico para cada estado, sino de un conjunto de riesgos cuya probabilidad podría aumentar conforme evolucione el fenómeno.

Del calor en las ciudades a las parcelas

En las ciudades, los impactos dependerán del clima propio de cada lugar, su diseño urbano y las condiciones socioeconómicas de la población. La isla de calor, los servicios deficientes y el acceso limitado al agua o la ventilación pueden aumentar los riesgos para la salud.

Las anomalías cálidas dominaban el Pacífico ecuatorial el 3 de septiembre de 2026, señal del fortalecimiento de El Niño. Fuente: NOAA Coral Reef Watch/NESDIS.
Las anomalías cálidas dominaban el Pacífico ecuatorial el 3 de septiembre de 2026, señal del fortalecimiento de El Niño. Fuente: NOAA Coral Reef Watch/NESDIS.

Elda Luyando explicó que las medidas de adaptación deben responder a las características de cada lugar. Incluso plantar árboles requiere planificación. En ciudades cálidas y húmedas, una vegetación inadecuada podría elevar la humedad y aumentar el malestar térmico.

En México, aproximadamente el 75 % de las y los productores agrícolas dependen de cultivos de temporal y, por tanto, de la llegada oportuna de las lluvias.

El Niño también puede convertirse en un problema de seguridad alimentaria. Carolina Ureta explicó que no solamente importa cuánto lloverá, sino quiénes disponen de recursos e información para responder cuando la precipitación no llega o es extrema. En ambos casos se pueden dañar cultivos, erosionar los suelos, reducir los ingresos familiares y afectar el precio de los alimentos.

Prepararse no significa caer en alarmismo

Los especialistas de la UNAM pidieron reforzar el monitoreo, las alertas tempranas y la coordinación entre instituciones científicas, protección civil, autoridades sanitarias y gobiernos. El Niño podría ser muy intenso, pero todavía existe incertidumbre sobre sus efectos concretos.

Entre las posibles medidas se encuentran habilitar refugios contra el calor con agua, espacios frescos y atención médica; garantizar el suministro de electricidad y agua; proteger a niñas, niños, personas mayores y mujeres embarazadas. Además, hacer llegar pronósticos regionales a los productores para apoyar decisiones sobre fechas y variedades de siembra.

El principal llamado de los científicos no es al miedo, sino a aprovechar la anticipación que ofrece el monitoreo climático. México todavía está a tiempo de prepararse para los riesgos que podrían intensificarse durante los próximos meses.

Referencia de la noticia

Instituto de Ciencias de Atmósfera y Cambio Climático. (2026). Conferencia de prensa: Estado actual de El Niño en México.