Comó El Niño amenaza con alterar el clima global al calentar el océano Pacífico

Cuando la fase de El Niño se desata en el Pacífico: altera las corrientes de aire, provoca sequías e inundaciones extremas, y asfixia los ecosistemas marinos. Lee el informe completo aquí.

El Niño está asociado con temperaturas de la superficie del mar ecuatorial superiores al promedio. Fuente: Observatorio de la Tierra NASA (MUR SST).
El Niño está asociado con temperaturas de la superficie del mar ecuatorial superiores al promedio. Fuente: Observatorio de la Tierra NASA (MUR SST).

El océano alberga un complejo sistema meteorológico submarino que regula el termostato del planeta. En sus profundidades convergen corrientes y masas de agua que transportan calor y nutrientes por miles de kilómetros. Cuando estas capas alteran su temperatura, se desencadena una reacción en cadena que transforma el clima a nivel global.

Para el Pacífico Ecuatorial actúa como el principal almacén térmico de la Tierra al recibir una intensa radiación solar. En condiciones normales, los vientos alisios empujan la masa de agua cálida hacia Asia y Oceanía, reteniendo el calor en el oeste y manteniendo un flujo constante de nutrientes en las costas americanas.

Esta dinámica forma parte de un patrón conocido en las Ciencias de la Atmósfera como la Oscilación del Sur (ENOS). Este sistema marino y atmosférico alterna entre fases neutras, de enfriamiento como La Niña y de calentamiento, siendo esta última la fase cálida conocida popularmente como el fenómeno de El Niño.

La fase cálida comienza cuando los vientos alisios se debilitan o invierten su rumbo. Sin ese empuje, la inmensa masa de agua caliente fluye hacia el este, desplazándose hasta 200 metros de profundidad hasta golpear las costas de América, alterando la estructura térmica de los mares a su paso.

Cual es el impacto en la atmósfera

Este sobrecalentamiento marino altera de forma directa la circulación de la atmósfera global. La evaporación masiva de agua cálida en zonas inusuales libera cantidades gigantescas de energía, modificando la trayectoria de las corrientes de chorro y desestabilizando los patrones de lluvias en todo el planeta.

El Niño suele alterar la corriente en chorro del Pacífico, extendiéndola hacia el este, haciéndola más persistente y llevando condiciones más lluviosas al oeste de Estados Unidos y México. Fuente: Ilustración del Observatorio de la Tierra NASA.
El Niño suele alterar la corriente en chorro del Pacífico, extendiéndola hacia el este, haciéndola más persistente y llevando condiciones más lluviosas al oeste de Estados Unidos y México. Fuente: Ilustración del Observatorio de la Tierra NASA.


A nivel global el impacto climático de la fase cálida del ENOS es devastador Mientras diversas regiones sufren sequías prolongadas, incendios y olas de calor extremo, otros continentes enfrentan lluvias torrenciales, tormentas severas e inundaciones históricas que amenazan a la población.

Riesgo en los ecosistemas marinos y cambios abruptos el ciclo de los océanos

En el ámbito marino, el avance del agua caliente sofoca los ecosistemas mediante la formación de ondas Kelvin. Este pulso térmico aplasta la capa fría y profunda (termoclina), bloqueando el afloramiento de agua rica en nutrientes que alimenta a las especies costeras.

La interrupción de este flujo vital provoca un colapso en la cadena trófica de los mares. La falta de alimento causa la migración o muerte masiva de peces, aves y mamíferos marinos, además de paralizar la actividad pesquera y golpear con fuerza las economías locales.

Asimismo, el aumento desmedido en la temperatura del agua desencadena episodios severos de blanqueamiento de corales. Las aguas extremadamente cálidas estresan los arrecifes a escala masiva, amenazando la biodiversidad oceánica y dejando sin protección natural a las líneas costeras.

Monitoreo del ENOS

Para vigilar estos cambios, se despliega una red global de más de 4,000 instrumentos in situ. Boyas, dispositivos a la deriva y los flotadores Argo se sumergen constantemente hasta los 300 metros para medir variaciones de temperatura y la salinidad en tiempo real.

Las boyas RAMA miden la temperatura del aire y la columna de agua con sensores profundos, permitiendo registrar cambios oceánicos regionales año tras año.
Las boyas RAMA miden la temperatura del aire y la columna de agua con sensores profundos, permitiendo registrar cambios oceánicos regionales año tras año.

En la superficie, los satélites meteorológicos complementan el monitoreo midiendo la radiación infrarroja de la piel del océano. Estas herramientas permiten evaluar los parches de agua caliente y registrar el ascenso del nivel del mar provocado por la expansión térmica del agua.

Las instituciones oficiales como la Organización Meteorológica Mundial (OMM), Servicios y Agencias de Meteorología a nivel mundial y Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA), confirman la presencia de El Niño si la temperatura marina en la franja "Niño 3.4" supera los 0.5 °C sobre el promedio durante cinco meses seguidos.

Entender y monitorear este gigante térmico es vital para anticipar los desastres climáticos del futuro.

Referencia de la noticia

Michael Carlowicz y Stephanie Schollaert Uz, NASA. (2 de octubre de 2024). Los cambios en los vientos y las corrientes del Pacífico producen condiciones atmosféricas cálidas e impredecibles.
Jessica Mkitarian, NOAA. (September 19, 2024). Three ocean observing platforms that are keeping an eye on ocean heat.