El Popocatépetl y la Iztaccíhuatl: la traducción científica detrás de la famosa leyenda mexicana
Dos volcanes, una leyenda y mucha historia geológica: Conoce a detalle los secretos de la formación de los emblemáticos volcanes ubicados en el centro de México.

Entre las nubes doradas de un atardecer en el Valle de México, en el horizonte sobresalen dos grandes figuras: majestuosas, imponentes y muy distintas a todas las formaciones montañosas que se pueden apreciar en los alrededores.
Si como yo, creciste en esta zona del país, seguro desde que eras pequeño o pequeña los sabes reconocer por su nombre: Popocatépetl e Iztaccíhuatl. Mientras que hoy sabemos que estos volcanes son el vestigio de cambios violentos durante una era muy lejana, por mucho tiempo, su existencia evocaba el recuerdo del amor más profundo alguna vez conocido.
Siendo uno de los relatos más representativos de la cosmovisión mesoamericana, esta historia ha continuado transmitiéndose de generación en generación; logrando mantenerse viva hasta nuestros días. Para muchos, el mito más romántico y triste jamás conocido, para otros, una leyenda de amor única y representativa de nuestras raíces.
Cabe señalar que, El Popocatépetl es actualmente uno de los volcanes más activos de México. Desde que se registró un incremento en su actividad en 1994, se ha mantenido con episodios persistentes caracterizados por emisiones de gas, ceniza y explosiones violentas, que en muchas ocasiones han causado efectos que han alcanzado a la Ciudad de México.

Mientras que Iztaccíhuatl, ha permanecido “dormida” desde hace mucho tiempo. Sin presentar actividad eruptiva como lo señalan sus registros históricos desde hace siglos, su estabilidad ha originado algo inimaginable y poco conocido para muchos: glaciares. Hoy en día indispensables para su carga hídrica regional.
La leyenda de los volcanes: el recuerdo ardiente de un amor que permanece en el tiempo
¿Qué más podría dejarnos quemando por dentro que el sentimiento de amor combinado con profunda tristeza? Prepara el pañuelo porque te contaré una de las versiones de la historia de un antiguo amor único e imposible, que permanece ardiendo en el corazón del volcán y que como te imaginarás, no tiene un final feliz.
Hace mucho, mucho tiempo antes de la época de la conquista, existió el amor entre un valiente joven guerrero y una princesa. Según cuenta la leyenda, no había soldado más valiente y bravo como Popocatépetl, ni una joven más bella y virtuosa que la princesa Iztaccíhuatl.

Estaban profundamente enamorados y soñaban con desposarse para ser sólo uno en este mundo. Pero un día, una intensa y violenta guerra se desató con sus más temibles enemigos. Los mejores soldados se enlistaron para luchar en el frente de la batalla, entre ellos el joven guerrero Popocatépetl.
Sin embargo, antes de partir y cómo una promesa a su tierna enamorada, el valiente guerrero pidió la mano en matrimonio de Iztaccíhuatl a su padre, el jefe del pueblo, quien se la concedió, con la condición de regresar victorioso de la batalla. Pasaron los días, semanas y meses, sin ninguna noticia del estado del guerrero, ni ningún atisbo de un próximo regreso.
Desesperada, la princesa Iztaccíhuatl que embelesaba a todo el que la conocía, comenzó a entristecer. Fue entonces, que un celoso guerrero que deseaba el amor de la princesa difundió un falso y cruel mensaje, que al llegar a sus oídos le rompió por completo el corazón: Popocatépetl había muerto.
Triste y completamente desconsolada, la princesa perdió por completo las ganas de vivir y poco después, murió de tristeza. Días más tarde, el joven guerrero volvió, victorioso y emocionado por unirse a su amada para siempre. Pero al darle la amarga noticia, Popocatépetl se vengó de los mentirosos que difundieron el mensaje de su muerte y fue en búsqueda del cuerpo de Iztaccíhuatl.

Lleno de dolor y con el cuerpo de su amada entre los brazos, huyó hacia las montañas, donde construyó un altar y postro el cuerpo de la joven. Ahí, el valiente guerrero se arrodilló a su lado para velarla para siempre, muriendo con ella con la esperanza de encontrarla en la vida después de la muerte.
Conmovidos, los dioses miraron el sacrificio del guerrero, transformando a los enamorados en los volcanes que hoy conocemos, manteniéndose vivo y flameante el intenso amor del bravo guerrero Popocatépetl a su amada.
La ciencia detrás de la formación de los emblemáticos volcanes
Ahora que conoces la historia — y no para quitarle mérito a lo maravillosa que es — quiero contarte una perspectiva diferente de la formación de estas increíbles estructuras geológicas. Más allá de su influencia cultural, estas formaciones han influido profundamente en la hidrología y los riesgos naturales del centro de México.
Son parte del “Eje Neovolcánico Transmexicano”, una zona geológica activa de aproximadamente 1000 km de longitud, que fue originada por un tipo de "falla" o zona de subducción de la Placa de Cocos bajo la Placa Norteamericana. Esto genera un fusión parcial del manto terrestre, que permite el ascenso de magma.
Ambos volcanes, que son parte del famoso Cinturón de Fuego del Pacífico y unidos por el Paso de Cortés, forman entre sí sistema en el que curiosamente y como un paralelismo notable a su leyenda, uno es un volcán activo, mientras que el otro un edificio volcánico está "dormido" y sin actividad histórica documentada en los últimos siglos.
Origen, desarrollo y actividad volcánica
El Popocatépetl, también conocido como “Don Goyo” es un estratovolcán que surgió hace aproximadamente 730 mil años. Diversos estudios han demostrado que este edificio volcánico ha experimentado diversos colapsos estructurales, además de emisiones sucesivas; que han permitido la reconstrucción de su famoso cono simétrico en más de una ocasión.
Su actividad constante no es sorpresa para nadie que viva en el Valle de México, y se estima que presenta múltiples eventos como sismos, emisiones de vapor, explosiones menores de gas y ceniza a diario; mientras que, estudios aproximan que la última explosión sumamente grave de este volcán ocurrió hace más de 1000 años.

Por otra parte, el volcán Iztaccíhuatl es un edificio más antiguo y asimétrico, pero que comparte origen con el volcán contiguo. Se estima que su actividad volcánica intensa cesó en tiempos prehistóricos, lo que permitió la erosión de sus depósitos hacia un desarrollo distinto, que ha permitido la vegetación en sus laderas y glaciares en zonas altas.
Esto último, ha sido fundamental para el desarrollo de las comunidades cercanas. Lastimosamente, en los últimos años se ha visto una disminución gradual de estos glaciares cómo efecto del Cambio Climático y el Calentamiento Global, estimándose que sin acciones regionales y nacionales de mitigación, durante la próxima década, este y otros más podrían perderse por completo.
Referencia de la noticia
Mitos y ceremonias alrededor de los volcanes. Una cosmovisión que perdura. Ciencia UNAM, 2023.