En 1977 trasladaron 1,000 kg de hielo de Alaska hasta Iowa: tenía 10,000 años y querían convertir icebergs en agua dulce

En 1977, un bloque de hielo viajó de Alaska a Iowa. Detrás había una idea mucho mayor: remolcar icebergs antárticos hasta países con escasez de agua. ¿Qué ocurrió con aquel plan?

Un iceberg es un bloque de hielo desprendido de un glaciar o una plataforma de hielo que flota en el mar o en un lago, formado principalmente por agua dulce, aunque flote en agua salada.
Un iceberg es un bloque de hielo desprendido de un glaciar o una plataforma de hielo que flota en el mar o en un lago, formado principalmente por agua dulce, aunque flote en agua salada.

Hace 49 años un iceberg apareció en Iowa, un estado sin salida al mar. Había salido de un lago glaciar de Alaska sujeto a una red. Viajó en helicóptero, avión y camión refrigerado. Cuando llegó a la Universidad Estatal de Iowa, sus más de 1,100 kilogramos de hielo quedaron bajo resguardo de una cámara frigorífica. Era octubre de 1977 y aquel viaje, tan costoso como improbable, tenía una razón.

En los años setenta, el príncipe saudí Mohamed Al-Faisal propuso una alternativa a la desalinización: remolcar icebergs antárticos hasta Arabia Saudita para aprovechar su agua dulce. La incógnita era si resistirían el viaje.

El bloque había sido extraído del lago Portage, cerca de Anchorage. Y su presencia en Iowa anticipaba una pregunta mucho más ambiciosa que el recorrido mismo. La idea prometía aprovechar grandes reservas de agua dulce, pero exigía resolver el cómo impedir que se deshiciera durante un viaje de miles de kilómetros.

¿Por qué llevar hielo hasta Iowa?

Para estudiar esa posibilidad, el príncipe saudí ayudó a organizar una conferencia científica en Ames, Iowa. Así, entre el 2 y el 6 de octubre de 1977, la universidad acogió la Primera Conferencia Internacional sobre la Utilización de Icebergs. Alrededor de 175 científicos se reunieron para discutir cómo localizarlos, transportarlos y aprovecharlos, y examinar posibles consecuencias.

De derretirse por completo, el bloque glaciar llevado a Iowa habría proporcionado cerca de 1,134 litros de agua dulce.
De derretirse por completo, el bloque glaciar llevado a Iowa habría proporcionado cerca de 1,134 litros de agua dulce.

Y les pareció que hablar de icebergs sin tener hielo delante dejaba algo fuera de la conversación. Así nació un segundo plan: llevar desde Alaska un bloque de más de una tonelada hasta la universidad. Y sí, el bloque permitía observar el hielo durante la conferencia. Pero seguía sin ser una prueba de que pudiera remolcarse un iceberg desde la Antártida hasta países lejanos como Arabia Saudita.

Entre los principales impulsores de la conferencia estaba el príncipe saudí Mohamed Al-Faisal que, interesado en encontrar fuentes de agua para su país, aportó 50,000 dólares al encuentro, mientras la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos contribuyó con otros 25,000.

Años después fue publicada una crónica. En ella, se atribuyó a la pieza exhibida en Iowa una edad estimada de 10,000 años. Aunque realmente no se ha localizado una prueba concluyente de la datación del bloque.

El agua dulce ya estaba ahí, faltaba llevarla

Los iceberg desprendidos de glaciares contienen agua dulce. No había que transformar agua salada en dulce, como ocurre en una planta desalinizadora. Lo que sí había que hacer era transportarlo, fundirlo en condiciones controladas y recoger el agua antes de que se mezclara.

Los glaciólogos Wilford Weeks y William Campbell habían estudiado la propuesta en 1973. Y habían identificado cuatro preguntas esenciales: dónde encontrar icebergs adecuados, qué fuerza se necesitaría para remolcarlos, cuánto hielo se perdería durante el trayecto y cuál sería el costo del agua finalmente obtenida.

Según simulaciones, un iceberg sin protección perdería más del 99 % de su volumen rumbo a Ciudad del Cabo.
Según simulaciones, un iceberg sin protección perdería más del 99 % de su volumen rumbo a Ciudad del Cabo.

Los icebergs antárticos de forma tabular, extensos y relativamente planos, parecían candidatos más apropiados para el transporte. Pero los propios autores advertían que sus cálculos eran preliminares y que faltaban datos para prever lo que ocurriría en una travesía real.

¿Podía llegar el hielo al desierto?

El rumbo hacia Arabia Saudita complicaba todavía más el proyecto. El iceberg tendría que atravesar aguas cálidas, provocando que el derretimiento también bajo la superficie, donde es más difícil aislarlo. Durante el remolque podría fracturarse o perder estabilidad. Y, una vez en la costa, harían falta instalaciones para extraer, almacenar y distribuir el agua.

Hasta la actualidad, se han remolcado icebergs para alejarlos de plataformas petroleras, pero todavía no se ha demostrado que puedan trasladarse y aprovecharse para abastecer de agua a una ciudad.

Después se concluyó que los trayectos hacia el hemisferio norte eran especialmente difíciles mientras no existiera una forma eficaz de proteger el hielo del océano más cálido. Y, además, había que considerar qué ocurriría alrededor del lugar de entrega. El deshielo reduciría la temperatura y la salinidad del agua marina cercana, con posibles efectos sobre los ecosistemas.

Aunque el traslado a Iowa despertó interés, el plan de llevar grandes icebergs a Arabia Saudita no se concretó. Para 1982 sus principales promotores habían perdido impulso. Así que, la pregunta que llevó a los científicos a Iowa sigue siendo sencilla de formular y difícil de resolver. ¿Cómo llevar una enorme reserva de agua dulce hasta donde hace falta sin perderla en el camino?

Referencias de la noticia

Ruiz, R. (2017). Saudi Dreams: Icebergs in Iowa.
Weeks, W.F. (2017). Iceberg Water: An Assessment (Invited paper).
Weeks, W.F. y Campbell, W.J. (2017). Icebergs as a Fresh-Water Source: An Appraisal.