Modificaciones a la Ley de Glaciares: el gobierno argentino sacrifica a los gigantes de hielo por intereses mineros

La reforma a la Ley de Glaciares en Argentina, no solo cambia qué se protege, sino también quién lo decide. Mientras aumentan los riesgos para el agua, el clima y la pérdida de ecosistemas.

El Monte Fitz Roy emerge como roca en los Andes, pero a su alrededor los glaciares y zonas periglaciares sostienen el equilibrio hídrico de la Patagonia.
El Monte Fitz Roy emerge como roca en los Andes, pero a su alrededor los glaciares y zonas periglaciares sostienen el equilibrio hídrico de la Patagonia.

Hay lugares donde el agua no fluye, espera. Donde cuenta historias y almacena tiempo. Así se sienten los glaciares, como pedazos blancos de memoria colectiva. Y, más que nada, reservas congeladas en el presente.

En los Andes, los glaciares no son solo paisaje o postal de invierno. Son reservas estratégicas de agua dulce, acumuladas durante décadas, o incluso siglos, mientras sostienen ríos, ecosistemas y comunidades enteras.

Argentina, con más de 16,000 glaciares inventariados en una superficie total de unos 24,000 km² de hielo, fue el primer país del mundo en aprobar una ley dedicada única y exclusivamente a proteger sus glaciares.

Argentina es uno de los países con mayor cantidad de glaciares en Sudamérica. Y desde 2010 quedaron protegidos por la Ley de Glaciares. Esta ley tiene como objetivos protegerlos como reservas estratégicas de agua dulce, prohibir actividades que los afecten (como minería, extracción de hidrocarburos) y crear un inventario nacional.

Allí, los glaciares se distribuyen en cinco grandes regiones inventariadas. El glaciar es el núcleo gélido del sistema. Mientras, el periglaciar es el borde activo, áreas con suelos congelados o saturados de hielo. Estos se ubican en valles de alta montaña, laderas cercanas a los glaciares, zonas con permafrost o áreas donde antes hubo un glaciar.

El Chaltén, en la Patagonia argentina, se ubica en un sistema donde glaciares y zonas periglaciares regulan el agua que alimenta ríos y ecosistemas.
El Chaltén, en la Patagonia argentina, se ubica en un sistema donde glaciares y zonas periglaciares regulan el agua que alimenta ríos y ecosistemas.

Pero, ¿por qué protegerlos? Un glaciar no es solo hielo acumulado. Forma parte de un sistema que regula la temperatura, el agua y la energía en el planeta. Pero hoy, esa protección ya no es la misma. Ya no alcanza. Ahora solo llega a aquellos considerados "estratégicamente" dignos.

Un equilibrio amenazado

La importancia de los glaciares llega desde el blanco. Su superficie blanca refleja gran parte de la radiación solar. Este efecto, conocido como albedo, ayuda mantener el equilibrio térmico del planeta. Cuando esa superficie disminuye o se ensucia, ya sea por polvo o residuos de actividades mineras, el sistema cambia. Y así, se absorbe más calor y se acelera el derretimiento.

Pero menos hielo no solo implica más calor atrapado. También es menos agua disponible. Los glaciares liberan agua de manera progresiva. Así se sostienen caudales durante estaciones secas. Sin ese "goteo" controlado el estrés hídrico se intensifica. Las lluvias se concentran y la sequía se prolonga, sin una reserva que suavice la situación.

Las zonas periglaciares son regiones de alta montaña (o de latitudes frías) que no están cubiertas todo el tiempo de hielo, son como zonas de transición climática donde ya el hielo no es permanente, aunque el frío siga dominando.

Permitir o facilitar actividades de extracción en zonas cercanas a glaciares implica intervenir un sistema delicado. No solo puede alterar la dinámica del suelo congelado y afectar la estabilidad del entorno. También aumenta el riesgo de contaminación por metales pesados o drenaje ácido, lo que puede impactar directamente ríos de montaña y las comunidades que dependen de ellos.

Cuando redefinir también es perder

En abril de 2026, el Congreso argentino aprobó modificaciones a la Ley de Glaciares, impulsadas por el gobierno de Javier Milei. Y no, no se trata de una derogación total. Pero trae un cambio profundo donde lo que antes estaba protegido hoy ya no lo esté.

Con la reforma, la protección ya no es universal. Solo serán protegidas aquellas zonas consideradas "reservas estratégicas de agua". Y además es subjetiva. Según su artículo 8, esa clasificación se decidirá en las provincias, llevando a decisiones desiguales sobre un sistema que opera de forma integral. Fragmentando así uno de los ecosistemas más valiosos de los Andes.

Esto, en términos prácticos, le abre el paso a actividades que antes estaban prohibidas en estos lugares, como la minería. Y justo ahí, es donde el cambio deja de ser técnico y se vuelve ambiental. Porque no siempre los impactos llegan con el ruido de excavadoras. Algunos empiezan cuando se decide qué merece ser protegido... y qué ya no.

¿Llegará la justicia?

Pero las modificaciones a la ley este mes no han pasado desapercibidas. Varios sectores han llevado el caso frente a la Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina. Se abre así una disputa legal que apenas comienza.

Los glaciares no son masas estáticas. Su superficie agrietada refleja su movimiento constante y su papel almacenando y regulando el agua.
Los glaciares no son masas estáticas. Su superficie agrietada refleja su movimiento constante y su papel almacenando y regulando el agua.

En una esquina se levanta el argumento económico y la necesidad de explotar recursos estratégicos y disponibles. Del lado contrario le hace frente una urgencia ambiental cada vez más latente, la de no comprometer sistemas que sostienen el agua del futuro. Pero en el fondo hay un tercero en discordia, y el clima no negocia.

El derretimiento de los glaciares se asocia al cambio climático global. Pero no siempre ocurre por el aumento a la temperatura a gran escala. A veces, este proceso se acelera por decisiones locales que alteran sistemas de por sí ya vulnerables.

Reducir la protección sobre el hielo no solo expone un recurso. Nos invita a repensar cómo gestionamos los límites de lo que se conserva. Porque no es a pesar de la fragilidad del hielo, sino justo por ella, que debería ser intocable.

Referencia de la noticia

Jefatura de Gabinete de Ministros de Argentina. Inventario Nacional de Glaciares. Publicación consultada el 18 de abril de 2026 en el portal del Gobierno de Argentina.

Calle Aguirre M. C. (2026) ¿Peligra el agua en Argentina? El Congreso de Milei cambia la Ley de Glaciares. Publicado en France 24.