Entre el calor y la presencia humana: el futuro incierto de un mamífero de montaña en California

El cambio climático está provocando una disminución de las poblaciones de ardillas en Belding, pero las áreas modificadas por el hombre sirven como refugios vitales contra el calentamiento global.

La ardilla terrestre de Belding se alimenta principalmente de hierbas y pastos. Vive en praderas a altitudes medias y altas.

Este estudio presenta un análisis exhaustivo de cómo el cambio climático está transformando la biodiversidad de las montañas, centrándose en la ardilla terrestre de Belding (Urocitellus beldingi).

Al comparar registros históricos de principios del siglo XX con estudios contemporáneos, los investigadores revelan un escenario de fuerte declive de esta especie en el límite sur y en las altitudes más bajas de su área de distribución en California.

El declive silencioso en las praderas de montaña

La investigación comenzó con un estudio de 74 localidades donde se había documentado la especie entre 1902 y 1966.

Los resultados actuales son preocupantes: en menos de un siglo, la ardilla ha desaparecido del 42 % de estas localidades.

El hecho más alarmante es la ausencia total de nuevas colonizaciones; la especie no está logrando desplazarse a nuevas zonas, sino que está desapareciendo de las antiguas.

Sin la influencia de las zonas modificadas por el ser humano, la especie se ha retirado, en promedio 255 metros a mayores altitudes, buscando climas más fríos que ya no encuentra en sus hábitats originales.

El impacto del clima: calor y humedad

El estudio identifica dos factores climáticos principales: el aumento de las temperaturas invernales y los cambios en las precipitaciones. Se descubrió que las zonas con temperaturas invernales medias superiores a -4.4 °C son extremadamente vulnerables a la extinción de especies.

Es un mamífero social que vive en comunidades. Utiliza llamadas de alarma para advertir al grupo sobre depredadores.

Este fenómeno se debe en gran medida a la pérdida de la capa de nieve. Para un animal que hiberna como esta ardilla, la nieve actúa como una manta térmica esencial.

Sin ella, el suelo se congela más profundamente, obligando a los animales a gastar sus reservas vitales de energía para mantenerse calientes, lo que les provoca la muerte por agotamiento o inanición.

Además, el aumento de las precipitaciones en lugar de la nieve puede inundar las madrigueras y causar un estrés metabólico severo, ya que mantener el cuerpo seco en ambientes fríos requiere un gasto energético que estos pequeños mamíferos a menudo no pueden soportar.

Refugios antropogénicos: un equilibrio inesperado

Uno de los hallazgos más intrigantes de la investigación es el papel de las actividades humanas. Contrariamente a la idea de que la intervención humana siempre es perjudicial, el estudio descubrió que los lugares modificados, como campamentos, jardines y campos agrícolas, funcionaban como "refugios".

Se considera una plaga agrícola en ciertas zonas. Puede proliferar en lugares modificados por el ser humano, como campamentos.

En estas zonas, la disponibilidad artificial de alimento y agua ha permitido que la ardilla de Belding persista e incluso prospere, incluso a altitudes más bajas donde el clima ya se ha vuelto hostil. Estos animales mostraron mayores densidades de población en estos lugares que en las praderas naturales, lo que sugiere que el apoyo humano, directo o indirecto, puede amortiguar temporalmente el impacto del calentamiento global.

Un futuro de incertidumbre

Las proyecciones para el futuro son sombrías. Utilizando modelos matemáticos para anticipar el escenario en 2080, los investigadores predicen que la especie podría perder entre el 72 % y el 99 % de su hábitat adecuado en California.

Dado que la ardilla de Belding es una parte fundamental de la cadena alimentaria, sirviendo como presa para aves rapaces y carnívoros, su desaparición podría desencadenar un efecto dominó que comprometería la salud de todo el ecosistema montañoso.

En resumen, el estudio subraya que la supervivencia de las especies de montaña depende no solo de su capacidad para ascender a mayores altitudes, sino también de la existencia de refugios, naturales o artificiales, que las protejan de los extremos de un clima en rápida evolución.

Referencia de la noticia

Anthropogenic refugia ameliorate the severe climate-related decline of a montane mammal along its trailing edge, Toni Lyn Morelli, Adam B. Smith, Christina R. Kastely, Ilaria Mastroserio, Craig Moritz, Steven R. Beissinger; Proc Biol Sci 1 October 2012; 279 (1745): 4279–4286.