Investigadores de la UNAM usan chile habanero y veneno de alacrán para crear un antibiótico contra bacterias resistentes
El siguiente paso es hacer ensayos clínicos, pero se requiere un enorme gasto, por lo que esperan que alguna farmacéutica mexicana pueda ayudarlos a producir en masa estos dos nuevos antibióticos.

Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México lograron usar el veneno de alacrán como un antibiótico contra bacterias multirresistentes y también el chile habanero. Pero hablemos primero del gran problema de la resistencia antimicrobiana, que por cierto la Organización Mundial de la Salud advirtió que se convertirá en la próxima pandemia.
En el último informe presentado por el organismo internacional el año pasado, durante 2023 una de cada seis infecciones bacterianas confirmadas en laboratorio eran resistentes a los tratamientos con antibióticos.
Los datos comunicados al Sistema Mundial de Vigilancia de la Resistencia a los Antimicrobianos y de su Uso (GLASS) de la OMS por más de 100 países son una advertencia de que el aumento de la resistencia a los antibióticos esenciales constituye una amenaza creciente para la salud mundial.
Resistencia a los antimicrobianos
La resistencia a los antimicrobianos (RAM) es una amenaza creciente para la salud mundial, socavando la efectividad de los tratamientos que salvan vidas y colocando a las poblaciones en mayor riesgo, ya sea de infecciones comunes o intervenciones médicas de rutina.

Por esta razón, la noticia y estas investigaciones de que se están creando nuevas herramientas son esperanzadoras. A partir del veneno del alacrán Diplocentrus melici, originario de Veracruz, se trata de tres investigadores tanto de México como de California, Estados Unidos.
Estas nuevas sustancias han demostrado ser bastante eficaces contra Mycobacterium tuberculosis, bacteria causante de la tuberculosis, y
Staphylococcus aureus, patógeno que puede causar desde infecciones de la piel hasta neumonía, septicemia, meningitis, endocarditis y osteomielitis, sobre todo en entornos hospitalarios.
Revelan resultados en laboratorio
Uno de los autores, Possani Postay, explicó a la Gaceta de la UNAM que del veneno del alacrán Diplocentrus melici se consiguieron aislar dos moléculas incoloras, denominadas benzoquinonas, que al contacto con el aire se oxidan y cambian de color: una se vuelve azul y la otra roja, también lograron determinar su estructura y sintetizarlas.
Staphylococcus aureus. La parte que tenía que ver con Mycobacterium tuberculosis y la enfermedad que causa en humanos fue abordada por Hernández Pando, quien es un patólogo reconocido, en su laboratorio del INCMNSZ.
Como el doctor Hernández Pando tiene la posibilidad de inducir la tuberculosis en un modelo murino, pudo analizar el efecto de la benzoquinona azul y concluyó que es un muy buen antibiótico contra esta enfermedad.
Después, en el Instituto de Biotecnología, continuó el estudio y descubrieron que también puede matar otras bacterias como Acinetobacter baumannii. Y para determinar la estructura de ambas moléculas y sintetizarlas, Possani Postay recurrió al doctor Zare, reconocido químico de la Universidad de Stanford.
Ahora, Hernández Pando prueba diferentes tipos de nanopartículas para estabilizar y proteger mejor los dos nuevos antibióticos y, de esta manera, introducirlos en el organismo. Se informó también que ambas moléculas ya cuentan con una patente en México y Sudáfrica.
Explicó el investigador que ahora lo que sigue es hacer los ensayos clínicos; sin embargo, éstos implican un enorme gasto, por lo que esperan que alguna farmacéutica mexicana pueda ayudarlos a producir en masa estos dos nuevos antibióticos.