La meteoróloga Liset Vázquez Proveyer explica las diferencias exactas entre Canícula y Ola de calor

Cada año, en el verano, la canícula se vuelve un tema recurrente. Y muchas veces suele asociarse a las olas de calor. Descubre qué las diferencia y por qué es importante no confundirlas.

En algunas regiones, la canícula puede reducir las precipitaciones hasta en un 40 %.
En algunas regiones, la canícula puede reducir las precipitaciones hasta en un 40 %.

Cada verano la canícula se vuelve tendencia en redes, muchas veces acompañada de las olas de calor. Sin embargo, aunque ambos fenómenos pueden coincidir y provocar días muy calurosos, se originan por procesos distintos y no se definen de la misma forma.

La canícula describe un patrón estacional de las lluvias, mientras una ola de calor describe un episodio de temperaturas excepcionalmente altas; fenómenos diferentes que a veces se superponen, pero uno no implica necesariamente la presencia del otro.

Mientras una ola de calor es un evento meteorológico extremo que puede ocurrir en cualquier época cálida del año, la canícula es un periodo climático estacional caracterizado por una disminución temporal de las lluvias en algunas regiones. ¡OJO! No es que no llueva, es que llueve menos. Comprender esa diferencia ayuda a interpretar mejor los pronósticos y evitar confusiones muy comunes.

La Canícula no se define por la temperatura

La canícula es un periodo del verano en el que las lluvias disminuyen temporalmente después de haber comenzado la temporada lluviosa. En México, suele presentarse entre julio y agosto, aunque sus fechas exactas y su intensidad cambian cada año y no afectan por igual a todo el país. Y no, no dura 40 días exactos.

Tras un primer máximo de precipitaciones (P1), las lluvias disminuyen durante la canícula (MSD) antes de incrementarse nuevamente hacia finales del verano (P2). Adaptado de García-Franco et al. (2022).
Tras un primer máximo de precipitaciones (P1), las lluvias disminuyen durante la canícula (MSD) antes de incrementarse nuevamente hacia finales del verano (P2). Adaptado de García-Franco et al. (2022).

Su característica principal no es el calor, sino la pausa relativa en las precipitaciones. Durante esos días es común que aumenten las horas de Sol, disminuya la nubosidad y, como consecuencia, las temperaturas máximas puedan elevarse respecto a semanas anteriores.

La canícula es un fenómenos climático estacional que ocurre en Mesoamérica, y afecta distintas zonas de México, Guatemala, Belice, El Salvador, Honduras, Costa Rica y parte del Caribe occidental.

Además, la canícula no ocurre ni afecta en todas las regiones por igual. Por ejemplo, en México suele presentarse principalmente en regiones del centro, sur, oriente y sureste del país. En otras zonas puede ser menos perceptible o incluso no ocurrir.

¿Por qué disminuyen las lluvias?

Esta es una pregunta que ha circulado muchos años entre la comunidad científica. Hoy, una de las hipótesis más aceptadas está relacionada con cambios en cómo llega la humedad a la región.

Durante el verano suele fortalecerse y extenderse hacia el oeste el anticiclón del Atlántico Norte, un sistema de alta presión que favorece el descenso del aire sobre parte de Centroamérica y el Golfo de México. Pero que, además, modifica los vientos sobre el mar Caribe, en particular el chorro de bajos niveles del Caribe, una corriente de aire que redistribuye la humedad en la región.

Estos cambios hacen que llegue menos humedad a parte de México y Centroamérica. Y a la vez, los movimientos descendentes asociados al anticiclón tienden a estabilizar la atmósfera, dificultando el desarrollo de nubes de tormentas.

Al tratarse de un patrón climático y no de una regla absoluta, hay años en los que la canícula puede ser muy intensa, otros en los que apenas se nota e incluso en los que prácticamente no llega a desarrollarse.

Al mismo tiempo, la posición de la Zona de Convergencia Intertropical puede alejar temporalmente las áreas de mayor actividad lluviosa. Y a esto pueden sumarse intrusiones de aire seco y polvo procedentes del Sahara, que también dificultan la formación de tormentas. ¿El resultado? Un periodo relativamente más seco antes de que las precipitaciones aumenten hacia finales del verano.

Una Ola de Calor sí es un evento extremo

Las olas de calor son algo completamente distinto. Se trata de episodios en los que las temperaturas permanecen anormalmente altas durante varios días consecutivos respecto a los habitual para una región y la época del año.

Días soleados y calurosos pueden ocurrir tanto durante una ola de calor como durante la canícula, pero son fenómenos diferentes.
Días soleados y calurosos pueden ocurrir tanto durante una ola de calor como durante la canícula, pero son fenómenos diferentes.

Por eso, no existe una única temperatura que defina una ola de calor para todo el mundo. Lo importante es que los valores sean excepcionalmente altos para el clima local, y se mantengan durante varios días consecutivos. Y generalmente estos días se asocian a la presencia de un sistema de alta presión que estabiliza la atmósfera, reduce la nubosidad e inhibe la ocurrencia de lluvias.

¿Pueden coincidir?

Por supuesto. Una ola de calor puede ocurrir durante la canícula, haciendo que las temperaturas sean aún más elevadas. Sin embargo, también pueden presentarse antes o después de ella. De hecho, las olas de calor son más comunes durante la primavera en México, entre marzo y junio, no durante el verano.

Del mismo modo, puede desarrollarse la canícula sin que exista una ola de calor, porque hay menos lluvias durante el verano, pero las temperaturas se mantienen cercanas a las normales para esa época. Ambos fenómenos pueden coincidir, pero no son equivalentes. La atmósfera rara vez sigue reglas simples. La invitación es a cuestionar tendencias virales y acercarse más a la ciencia.

Referencia de la noticia

García-Franco, J.L., Chadwick, R., Gray, L.J.,Osprey, S. y Adams, D.K.. (2022). Revisiting mechanisms of the Mesoamerican Midsummer drought.
Perdigón-Morales, J., Romero-Centeno, R., Ordóñez Pérez, P. y Barret, S.B.. (2019). The midsummer drought in Mexico: perspectives on duration and intensity from the CHIRPS precipitation database.