Las salamandras pueden regenerar extremidades completas: ¿Por qué los humanos solo cicatrizamos las heridas?
Mientras que la cicatrización en los seres humanos a menudo produce secuelas o abre la puerta a tumores, estos anfibios son capaces de reconstruir sus patas y hasta la médula espinal.

Entre los vertebrados, las salamandras son los únicos tetrápodos con la capacidad de regenerar estructuras complejas como extremidades, cola y médula espinal a lo largo de su vida. Además, se ha demostrado que el proceso de regeneración de la salamandra revierte la tumorigenicidad.
Esto significa que un determinado tratamiento, gen o molécula es capaz de frenar, revertir o hacer desaparecer las propiedades tumorales de una célula cancerosa, devolviéndole a un estado más cercano al de una célula normal.
En una investigación publicada en el Journal Of Cancer se revisaron las funciones de los fibroblastos en la regeneración de las extremidades de la salamandra y se comparó su actividad con la de los fibroblastos humanos.
Asimismo, se analizó si el tejido del blastema de la salamandra podría inducir la regeneración y la regresión tumoral en animales con una capacidad regenerativa limitada. Una comprensión más profunda de estos procesos podría conducir al desarrollo de nuevas terapias regenerativas y anti cancerígenas.
Pero ¿qué son los fibroblastos?
Se trata de un tipo de células que funcionan como los "constructores" de nuestro cuerpo: se encargan de fabricar la estructura que sostiene a nuestros tejidos y órganos. Además, son fundamentales para cicatrizar heridas y participan en el desarrollo de tumores, lo que los convierte en células clave para investigar la salud y la medicina.
Entre los animales con columna vertebral, las salamandras (un tipo de anfibio) tienen una super capacidad única: pueden regenerar partes complejas de su cuerpo, como patas, cola e incluso la médula espinal, durante toda su vida.

Lo más sorprendente es que, a pesar de que sus células se multiplican masivamente para reconstruir estas partes, casi nunca desarrollan tumores. Esto sugiere que cuentan con un "freno de mano" natural muy estricto que evita el crecimiento descontrolado del cáncer.
¿Perdimos la habilidad de regenerarnos?
Una de las teorías sobre el origen del cáncer en los humanos propone que, a lo largo de la evolución, perdimos esa increíble capacidad de regeneración y, junto con ella, perdimos también el sistema de seguridad que previene el cáncer.
Sin embargo, no todo está perdido: los humanos conservamos una especie de "potencial dormido". Por ejemplo, aunque en nuestro corazón existen células madre, el cuerpo humano no logra regenerar el tejido cardíaco después de un infarto.

La diferencia clave entre la curación de una persona y la de una salamandra está en cómo reaccionan sus fibroblastos tras una herida:
- En los humanos: Los fibroblastos forman una cicatriz común.
- En las salamandras: Los fibroblastos sufren un proceso llamado desdiferenciación (es decir, "se rejuvenecen" o retroceden en el tiempo para volver a convertirse en células universales).
- Al hacer esto, forman una masa de células vivas llamada blastema, que es la encargada de volver a construir la pata o la cola perdida.
El estudio en el que se basó este artículo analiza cómo actúan los fibroblastos en las salamandras en comparación con los humanos. Además, explora una posibilidad fascinante: ¿podría el tejido en regeneración de una salamandra ayudar a curar tumores o activar la regeneración en otros animales que no tienen esta capacidad?
Comprender a fondo este proceso no solo nos acercaría a regenerar tejidos dañados en seres humanos, sino también a descubrir nuevas y revolucionarias terapias para combatir el cáncer.
Referencia de la noticia
Jonathan Fior. (2014). Salamander Regeneration as a Model for Developing Novel Regenerative and Anticancer Therapies.