"Menos días de heladas, pero más extremas: así influye el calentamiento global en las olas de frío

El calentamiento global está reduciendo la frecuencia e intensidad de las olas de frío, pero no elimina su peligro. Un estudio explica por qué todavía ocurren episodios de frío extremo en un planeta cada vez más cálido.

En el contecto del cambio climático, episodios de frío intenso son posibles, así como otros eventos extremos.
En el contecto del cambio climático, episodios de frío intenso son posibles, así como otros eventos extremos.

Cada invierno vemos nuevas imágenes que parecen contradecir todo lo que escuchamos sobre el calentamiento global y el cambio climático. Por ejemplo, una ciudad cubierta de nieve y temperaturas congelantes; bajo estas descripciones, seguro te preguntarás: si el planeta se calienta, ¿Por qué se registran olas de frío?

La respuesta a esta interrogante exige distinguir entre un episodio meteorológico y una tendencia climática, pero también es oportuno abordar la idea sobre el aumento de eventos extremos, y esto incluye a las olas de frío.

Una helada implica temperaturas congelantes, mientras que una ola de frío describe un periodo anormalmente frío respecto a las condiciones normales de la región de estudio.

Un estudio publicado en Geophysical Research Letters, encabezado por Weronika Osmolska, analizó las olas de frío en el hemisferio norte entre 1980 y 2025. Su conclusión principal apunta a que estos eventos son menos frecuentes, menos intensos y menos extensos. En el estudio, los autores encontraron diferencias regionales.

Lo que revelan las últimas décadas

Los autores identificaron los episodios invernales usando la base de datos de reanálisis ERA5 y un método que sigue su desplazamiento. Buscaron anomalías de temperatura muy bajas durante al menos tres días consecutivos. De esta manera, pudieron estudiar no solo cuánto frío hacía, sino también cuánto duraban los eventos y que área abarcan. El análisis se centró en los meses de noviembre a marzo.

La emisión de gases de efecto invernadero es el detonante del calentamiento global y el cambio climático.
La emisión de gases de efecto invernadero es el detonante del calentamiento global y el cambio climático.

En la investigación se concluye una señal clara: en el conjunto del hemisferio norte, la intensidad del frío disminuyó aproximadamente 0.3 °C por década. En Europa, las temperaturas asociadas a estos extremos aumentaron entre 0.6 y 0.9 ° por década. Estos son cambios que describen tendencias de varias décadas, no un pronóstico para cada invierno.

Para entenderlo, imaginemos una colección de temperaturas invernales ordenadas desde las más bajas hasta las más altas. Si el conjunto se desplaza hacia los valores mayores, todavía queda un extremo frío, pero cambia su ubicación.

Una jornada puede seguir siendo muy fría dentro de ese nuevo contexto y, al mismo tiempo, resulta menos fría que un episodio comparable del pasado. Aquí lo que llamamos extremo necesita tener una referencia clara para que el término no sea ambiguo.

El aire polar, por otra parte, continúa desplazándose. Como explica Osmolska, las ondulaciones de la corriente en chorro pueden seguir favoreciendo incursiones de aire muy frío hacia latitudes más bajas. Por tal razón, la persistencia de temporadas invernales no constituye una contradicción en el contexto del cambio climático.

Los glaciares son parte del ciclo hidrológico, constituyen una fuente importante para almacenar agua en forma sólida y líquida en embalses.
Los glaciares son parte del ciclo hidrológico, constituyen una fuente importante para almacenar agua en forma sólida y líquida en embalses.

La autora también señala que algunas hipótesis relacionan el rápido calentamiento ártico con olas de frío más frecuentes o intensas. Sin embargo, los resultados de este trabajo muestran un debilitamiento general de estos episodios. Esto obliga a evitar hacer una explicación automática según la cual cualquier irrupción polar sería consecuencia del calentamiento global.

Menos frío no significa menos preparación

Una tendencia tampoco funciona como una regla sin excepciones. Pensemos en lanzar un dado: modificar la probabilidad de obtener un resultado no convierte a los demás en imposibles.

En meteorología, una sucesión poco habitual de condiciones todavía puede producir un episodio severo. Para determinar cómo influyó el cambio climático en un evento concreto es necesario recurrir a los estadios de atribución.

Desde la comunicación del riesgo, la conclusión práctica requiere equilibrio. Menor frecuencia no significa ausencia de peligros. Una comunidad necesita responder a las acciones del episodio que enfrenta, aunque el promedio de muchas décadas indique inviernos más suaves. La planificación debe considerar tanto el comportamiento habitual como situaciones menos frecuentes.

También conviene separar intensidad meteorológica y consecuencias. Un mismo descenso térmico puede tener efectos distintos según la preparación, la exposición y las características del lugar. El tamaño del impacto, por sí solo, no demuestra que las temperaturas hayan sido extremas.