Ni rayos, ni azar: la ciencia revela que el ser humano provoca hasta el 97 % de los incendios forestales
En la actualidad, los incendios forestales son cada vez más catastróficos y difíciles de mitigar ¿Cuántas de nuestras acciones son el combustible que vuelve esta amenaza más extrema?

En las últimas semanas, los incendios forestales han sido uno de los titulares más relevantes de noticias en múltiples países alrededor del mundo. Pese a la creencia de que estos son uno más de los “desastres naturales” que ocurren durante el verano, la realidad es que la naturaleza y sus cambios son la última de las razones por las usualmente estos ocurren.
Nos guste admitirlo o no, las actividades humanas son las causantes de la mayoría de los incendios forestales que ocurren en el planeta de forma directa (y también a veces de manera indirecta) en la actualidad; tornándose cada vez más frecuentes y peligrosos para todos.
Aunque esto no niega que algunos incendios son resultado de fenómenos atmosféricos (como las tormentas secas); y que durante el verano, las condiciones de sequía en incremento en algunas regiones, las temperaturas subiendo y los cambios en la atmósfera tienen un efecto directo en su propagación y mitigación.
Si a esto le sumamos que, el Cambio Climático está modificando las condiciones a nivel global de forma extrema y a un ritmo cada vez más rápido, entonces la amenaza de estos incendios se intensifica aún más, con una probabilidad alta de que estos eventos sean cada vez más catastróficos.
Responsabilidad humana: las acciones que se vuelven una amenaza incendiaria
Un incendio forestal puede comenzar con sólo una chispa. Pero de esto a que se convierta en una catástrofe, está el impacto de las decisiones humanas. Más allá de los cigarrillos, las fogatas sin apagar apropiadamente o una chispa saltando desde un asador al pasto seco cercano, las causas de ignición son menos obvias de lo que alguna vez pensaste.

La deforestación, la falta de gestión forestal, las quemas agrícolas y de residuos descontroladas, la urbanización desordenada en incremento, las líneas eléctricas mal mantenidas, o los incendios intencionales para cambiar el uso del suelo son sólo algunas de las causas que agravan esta problemática.
Por lo que, el papel de los seres humanos en esta situación va más allá de encender el fuego sino que, se extiende a las decisiones y actividades que se han normalizado y justificado para nuestra conveniencia, y que hoy en día deciden qué tan vulnerable es el paisaje que arde.
A medida que las comunidades y la urbanización crecen, aumenta el número de personas, los autos, las viviendas e infraestructura y la exigencia de recursos dentro de paisajes inflamables. Esta expansión no solamente coloca a más personas en el camino del fuego: también multiplica las oportunidades de que aparezca una chispa.
Aunque parezca que un rayo comienza un incendio, su rango de magnitud responderá no sólo al espacio donde ocurrió, sino también a las decisiones humanas que probablemente modificaron el lugar donde se extiende; y en relación a las condiciones extremas que hoy se presentan aunadas al calentamiento global.
Apagar incendios en un planeta cada día más caliente
Como tal, el Cambio Climático y el Calentamiento Global no son el combustible de la mayoría de los incendios, pero si cambian la manera en la que se manifiestan. Su influencia incrementa los eventos extremos, al agravarse las condiciones ambientales que determinan la facilidad de propagación.

La Organización Meteorológica Mundial en un reciente informe confirmó que entre el 2015 y 2025 se registraron los 11 años más cálidos desde que se comenzaron los registros y que el pasado 2025, estuvo aproximadamente 1.43 °C por encima del promedio de 1850–1900.
Referencia de la noticia
World Meteorological Organization. (2022). Number of wildfires forecast to rise by 50% by 2100.