Realmente están aumentando los terremotos fuertes en todo el mundo
El análisis de los sismólogos aborda claramente la cuestión surgida tras la serie de fuertes terremotos que han sacudido diversas partes del mundo en las últimas semanas.

Cada vez que un terremoto potente sacude una región del planeta como ocurrió recientemente en Venezuela, Colombia e Indonesia, surge inevitablemente la misma pregunta: ¿está aumentando la actividad sísmica mundial? Es una preocupación comprensible, alimentada por la velocidad a la que viajan las noticias y la capacidad de las redes sociales para amplificar cada suceso.
Sin embargo, los datos científicos, cuando se analizan adecuadamente mediante el método científico, cuentan una historia muy distinta.
Percepción frente a realidad
Hasta hace unas décadas, un terremoto en zonas remotas como Papúa Nueva Guinea o ciertas islas de Indonesia rara vez ocupaba las portadas de los periódicos occidentales. Hoy en día, las redes sísmicas mundiales registran casi todo, los medios internacionales difunden la noticia de inmediato y las redes sociales multiplican el impacto emocional.
Los sismólogos se refieren a esto en términos de sesgo de actualidad (la tendencia a dar más peso a los sucesos recientes) y la ilusión de frecuencia (la sensación de que un fenómeno se está volviendo más común simplemente porque se habla más de él). Un análisis riguroso de las cifras, no obstante, nos permite ir más allá de las meras impresiones.
Datos del USGS: sin tendencia al alza en cuanto número
El Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología (INGV), ha examinado el catálogo mundial que mantiene el USGS (Servicio Geológico de los Estados Unidos), considerado el registro más coherente y completo de terremotos de gran magnitud.

Estaciones de todo el mundo llevan décadas registrando terremotos de magnitud 6 o superior.
Algunos años superan esta cifra el pico fue de 207 en 2011, fuertemente influido por las réplicas del enorme terremoto ocurrido en Japón el 11 de marzo), mientras que otros se sitúan por debajo como durante el periodo 1973-1982. En general, la tendencia se mantiene esencialmente estable; no hay indicios claros de un aumento ni de una disminución.
En el caso de terremotos aún más potentes (magnitud ≥ 7), el promedio anual es de aproximadamente 13.9 eventos. Aquí también se observan fluctuaciones significativas.
Las cifras oscilan entre apenas 6 o 7 eventos en ciertos años (1986, 1989, 2017) y entre 20 y 22 en otros (1995, 2010, 2011). Estas variaciones entran dentro del rango de la variabilidad estadística normal.
¿Qué está sucediendo en 2026?
Hasta el 15 de agosto de 2026, se han registrado 89 sismos con una magnitud igual o superior a 6. Una proyección lineal hasta finales de año (sin garantía de que el ritmo se mantenga constante), sugiere un total aproximado de 133 eventos, una cifra ligeramente inferior al promedio histórico.
En cuanto a las magnitudes iguales o superiores a 7, se han producido 11 eventos; las proyecciones para finales de año apuntan a un total de entre 16 y 17, una cifra superior al promedio pero muy por debajo de los máximos históricos y coherente con la registrada en 2025 (16 eventos).

Cabe señalar que los terremotos no siguen ciclos precisos. Los periodos de mayor actividad se alternan naturalmente con etapas de relativa calma.
Las variaciones observadas se mantienen dentro del rango de fluctuaciones habitual en torno al promedio a largo plazo. En consecuencia, no se registra un aumento significativo de la actividad sísmica de alta energía a escala mundial.
Lo que realmente ha aumentado es nuestra capacidad para registrar, comunicar y debatir sobre estos sucesos. La difusión de noticias en tiempo real y la búsqueda de clics fáciles contribuyen a ofrecer una imagen distorsionada de la realidad geológica del planeta. Las cifras, sin embargo, son claras.