¿Sabías que las ballenas combaten el cambio climático? Su capacidad de captura de carbono supera a la de los bosques

La gran reserva de agua salada a nivel mundial, captura alrededor del 31 por ciento de todas emisiones de dióxido de carbono que se generan globalmente, eliminándolo también de la atmósfera.

Estos hermosos ejemplares capturan una cantidad importante de carbono, llamado "carbono azul".
Estos hermosos ejemplares capturan una cantidad importante de carbono, llamado "carbono azul".

La gran reserva de agua salada contenida en el océano atrapa alrededor del 31 % de todas las emisiones de dióxido de carbono que se generan en todo el mundo. Ayuda también en el proceso de eliminación del carbono atmosférico. De mantenerse este gas en el aire, seguiría atrapando el calor e incrementaría el valor de las temperaturas.

Este carbono retenido por el océano, incluye el que es absorbido por las plantas acuáticas, como: fitoplancton y algas; el que se retiene en los sedimentos de aguas profundas y, el que se almacena en los cuerpos de animales vivos. A este carbono capturado, los científicos lo conocen como “carbono azul”.

Una ballena puede retener alrededor de 33 toneladas de dióxido de carbono durante su periodo de vida.

Estos especialistas sospechan que dentro de este proceso, las ballenas contribuyen de una forma especial en todo este proceso de retención y almacenamiento de carbono. Es probable, detallan, que antes de que las poblaciones de cetáceos se vieran reducidas por la caza comercial de ballenas en el siglo XIX, contenían cantidades aún mayores de carbono azul.

Con estos descubrimientos recientes, se fortalece el argumento de que la conservación y recuperación de las poblaciones de ballenas, puede detener el cambio climático al incrementar la captura de carbono azul, favoreciendo tanto a las especies que desarrollan su vida en el mar, como las que viven en ecosistemas terrestres.

Al regresar a la superficie, algunas especies exhalan grandes cantidades de orina y heces que sirven de nutrientes para el fitoplancton.
Al regresar a la superficie, algunas especies exhalan grandes cantidades de orina y heces que sirven de nutrientes para el fitoplancton.

En este estudio detallado del comportamiento de las ballenas, se ha observado que estos animales marinos son muy eficientes capturando y almacenando el carbono atmosférico directamente en sus enormes cuerpos durante su larga vida. Al morir, sus cuerpos ricos en carbono generalmente se hunden hasta el fondo marino.

Ese carbono queda atrapado en el lecho marino, evitando que regrese a la atmósfera en forma de dióxido de carbono. Las ballenas, ayudan también de forma indirecta a capturar carbono cuando generan sus desechos: estos son ricos en nutrientes y aprovechados por el fitoplancton, que absorbe grandes cantidades de dióxido de carbono.

Su gran tamaño les permite digerir y almacenar grandes cantidades de este gas

Las ballenas, son algunas de las especies de mayor tamaño y más longevos del planeta. Esta condición, les permite almacenar mayores cantidades de carbono en sus cuerpos por mayor tiempo, en comparación con las especies de menor tamaño.

Las ballenas, ayudan también de forma indirecta a capturar carbono cuando generan sus desechos: estos son ricos en nutrientes y aprovechados por el fitoplancton, que absorbe grandes cantidades de dióxido de carbono.

Estos grandes ejemplares, además digieren y almacenan eficientemente grandes cantidades de presas que son ricas en carbono y exhalan a la atmósfera cantidades pequeñas dióxido de carbono. Mediante su proceso, estos cetáceos retienen más carbono en sus cuerpos que la cantidad que pueden almacenar los árboles. Una ballena puede retener alrededor de 33 toneladas de dióxido de carbono durante su periodo de vida.

Pueden retener carbono durante miles de años

Al morir, los cuerpos de las ballenas suelen hundirse y permanecer en el fondo marino: a este proceso se le conoce como “caída de ballena”; Así, el carbono que almacenaron durante sus vidas queda atrapado en sus cuerpos en el lecho oceánico. Esta especie de “caída” ayuda a secuestrar una buena cantidad de carbono durante cientos o miles de años.

Muchos organismos de las profundidades marinas, han evolucionado de tal forma que les permite aprovechar los nutrientes de los cadáveres que se hunden. Los cuerpos inertes de las ballenas aportan una gran cantidad de nutrientes, por el gran tamaño que representan

Carbono que circula por el ecosistema marino

Conforme se va descomponiendo su cuerpo y es consumido por los animales que habitan en las profundidades marinas, este "carbono azul" se queda contenido en los sedimentos y al mismo tiempo circula por el ecosistema marino, obre todo en sus profundidades. De esta forma, se impide que regrese a la atmósfera en forma de dióxido de carbono.

Sus restos ricos en nutrientes, son aprovechados por especies de las profundidades. Imagen NOAA Fisheries.

Se ha observado también que algunas ballenas, como el cachalote, tienden a sumergirse a grandes profundidades para cazar presas ricas en nutrientes. Al ser mamíferos, deben volver a la superficie para respirar; es ahí donde expulsan una gran cantidad de heces y orina ricas en nutrientes.

La bomba marina y su importancia para la vida terrestre

Estas expulsiones, son subproductos de la digestión de las presas que capturaron a grandes profundidades. A este ciclo, se le conoce como “bomba de ballena”, pues con sus movimientos trasladan nutrientes como fósforo, nitrógeno y hierro desde las profundidades marinas hasta la superficie.

Estos ricos nutrientes al combinarse con la luz solar, estimulan el crecimiento de las poblaciones de fitoplancton que captura carbono. Globalmente, esta micro flora marina captura anualmente el equivalente al dióxido de carbono que es retenido por cuatro selvas amazónicas, al realizarse la fotosíntesis y producir la mitad del oxígeno que respiramos.

La importancia de su conservación

Es muy difícil poder determinar con precisión la cantidad de carbono azul que es almacenado en el cuerpo de las ballenas. Pero es evidente que estos hermosos ejemplares marino pueden ayudar en la captura de carbono; desempeñan un papel fundamental en los ciclos de nutrientes marinos y en la vida de los organismos a nivel global.

Las ballenas tienen además, un papel muy importante en el estado de salud del medio marino. Conservar y recuperar las poblaciones de ballenas alrededor del mundo en los océanos y mares, pueden favorecer y estimular el flujo de los nutrientes marinos y ayudar en la reducción el cambio climático con la captura del carbono.

Referencia de la noticia

Site, Febrero 2024. Whales and Carbon Sequestration: Can Whales Store Carbon?. NOAA Fisheries.

Blog. Whales: Nature-based buffers against the climate crisis. World Wildlife Fund Whales.