Una cápsula del tiempo de un millón de años acaba de ser abierta en Antípodas
Con este descubrimiento se podrá conocer con mayor claridad cómo era la vida antes de que la especie humana se hiciera presente en la Tierra, reconstruyendo diversos procesos ecológicos.

Tener la oportunidad de explorar y conocer con mayor detalle lo que ha transcurrido a lo largo de la vida planetaria, es uno de los retos más apasionantes a los que diversos científicos buscan acceder. Sin embargo, acceder a ese pasado no es sencillo.
Gran cantidad de información es prácticamente inaccesible, pero bajo algunas circunstancias, existen fragmentos de la historia que han logrado conservarse. Recientemente se tuvo acceso a una cápsula del tiempo natural que se mantenía preservada desde hace un millón de años en una cueva de Nueva Zelanda.
Este entorno aislado corresponde a un ecosistema antiguo que no había sido analizado a partir de fragmentos, sino que ahora ha podido estudiarse de forma más directa. Un equipo de científicos de la Universidad de Flinders examinó un importante conjunto de evidencias que permiten reconstruir una imagen del pasado.
En esta porción del mundo, se cuenta con un registro fósil muy importante de vertebrados, con numerosos yacimientos en depósitos de dunas, humedales y cuevas, que en conjunto permitieron acceder a información detallada sobre la distribución de la fauna antes de la aparición del ser humano.

Para entender la relevancia de este descubrimiento, debemos ubicarnos en ese momento de la historia: hace un millón de años la Tierra se enfrentaba a ciclos glaciares e interglaciares que ocasionaban cambios climáticos relevantes, los cuales transformaban los paisajes.
Todo un reto: la degradación del material genético
En aquel momento, muchas de las especies que habitaban el planeta era diferentes a las que conocemos actualmente. El ser humano moderno no existía y las condiciones planetarias eran muy diferentes. El estudio, señala que uno de los grandes retos científicos para analizar este tipo de restos ha sido el ADN.
Con el paso del tiempo, este material genético se degrada y hasta hace poco parecía prácticamente imposible obtener muestras y acceder a información fiable. Sin embargo, a través de nuevas técnicas genéticas y métodos avanzados, se han logrado recuperar fragmentos, separarlos, recomponerlos y convertirlos en información útil.
Descubrimiento en la Isla Norte de Aotearoa
Incluso fue posible retirar contaminación acumulada durante milenios. De esta forma, se recuperó información muy valiosa para identificar y estudiar especies, así como entender las relaciones que existían en ese momento. Los científicos explicaron que encontraron un gran número de fósiles con una antigüedad de millones de años.

El equipo de técnicos especialistas trabajó en una cueva localizada cerca de Waitomo, en la Isla Norte de Aotearoa. En los estudios tuvieron acceso a un importante número de fósiles. Mediante diversas técnicas, determinaron que la fauna de aquella época se enfrentó a factores catastróficos, como erupciones volcánicas.
Largo proceso de extinción y de transformación continua
Estos cambios climáticos letales desencadenaron extinciones frecuentes y el reemplazo de especies mucho antes de la llegada del ser humano a La Tierra. También observaron que los antiguos bosques fueron el hogar de un importante y diverso grupo de aves que no sobrevivió.
Con el paso del tiempo, el entorno se transformó debido a la influencia del cambio climático, dando lugar a nuevas formas de vida, mientras otras especies desaparecieron. En ese proceso, diversas erupciones volcánicas catastróficas influyeron considerablemente.
Primeros estudios en agosto de 1983
Los estudios de campo comenzaron en agosto del año de 1983, cuando ya existían referencias de que el sitio contenía numerosos fósiles. Muchas muestras se recogieron en 2019, cuando un programa de investigación permitió estudiar los depósitos y la evolución geomorfológica de la cueva.
Mediante este descubrimiento, se ha tenido acceso a información muy valiosa sobre la composición de los ecosistemas, las especies, el suelo y el entorno que predominaba. Numerosas aves evolucionaron en islas con una antigüedad menor a un millón de años.
Referencia de la noticia
T. H. Worthy, R. P. Scofield, S. Suresh, S. J. Barker, C. JN Wilson, P. W. Williams. The first Early Pleistocene fossil terrestrial vertebrate fauna from a cave in New Zealand reveals substantial avifaunal turnover in the last million years. An Australasian Journal of Palaeontology.