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La sensación térmica por el viento

Cuando llegan los frentes fríos, el viento es un factor muy importante para hacernos sentir mas frío del que realmente hay. Esto tiene una explicación científica: la sensación térmica o wind-chill. Te contamos las causas.

Juan José Villena Juan José Villena Juan Antonio Palma 15 Nov 2017 - 19:34 UTC
Cuando sopla el viento todo abrigo parece poco para caminar por la intemperie.

En días fríos, cuando hace mucho viento la sensación térmica es mucho menor a la temperatura real en el ambiente. Cuando sopla el "Norte", tenemos que llevar abrigo adicional si nos vamos de paseo a la costa. Además de las bajas temperaturas, hay otros parámetros meteorológicos que influyen en nuestra “sensación de frío” como el viento, la radiación y la humedad relativa.

El concepto de sensación térmica se creó para dar una referencia aproximada de qué tanto afecta el viento a nuestra percepción de la temperatura, que en muchos casos es mucho menor a lo que la columna de mercurio registra. Esta situación se debe a la capacidad de pérdida o ganancia de calor del cuerpo humano.

El índice de enfriamiento por viento, o wind-chill, se implantó en 2001 en Estados Unidos. Se basa en una escala que se elaboró con pruebas en túneles de viento y, desde entonces, algunos de los servicios meteorológicos utilizan este método para calcular este índice de enfriamiento. Anteriormente se llegaron a diseñar otras tablas de cálculo, para el año 1939 en plena Antártida, misma que hizo una expedición al sentir el frío en la piel de la cara en función del viento.

Sensación de frío o wind-chill
Tabla de la sensación de frío según la intensidad del viento. Fuerza aérea argentina.

El cuerpo pierde más calor, mientras tengamos una mayor diferencia entre la temperatura de la piel (32ºC) y la del ambiente. La mayor diferencia se da en una delgada capa de aire que rodea todo el cuerpo de unos pocos milímetros, llamada capa límite. El espesor de esta capa varía según la fuerza del viento: cuanto más intensa es la velocidad del viento, menor es su grosor y se incrementa la pérdida de calor.

Por ejemplo, un viento de 24km/h con una temperatura de 0ºC, dejaría una sensación de -10ºC. En cambio, con ráfagas de 64km/h nuestro cuerpo notaría -20ºC. En casos más extremos, con -10ºC en el termómetro y rachas de 40km/h existiría un alto riesgo de congelación en zonas del cuerpo expuestas en tan solo 1 minuto. ¡Equivaldría a -30ºC!

En países como Canadá, aproximadamente un 80% de la población utiliza este índice de enfriamiento para elegir qué ponerse para salir, e incluso, su servicio meteorológico emite alertas cuando la sensación desciende de los -45ºC. 

El mito de más frío por la humedad

Es común escuchar en algunas localidades del sur y sureste del país que se siente más frío por efecto de la humedad, pero esa afirmación es errónea por las siguientes razones.

Una de las propiedades del aire frío es que por naturaleza es seco y denso, mientras que el aire caliente tiene más capacidad de retener vapor de agua (humedad) y en los trópicos es muy húmedo. Si en una noche o mañana fría en el trópico la humedad es alta (>80%) o llega a la condensación (100%), la liberación de calor latente del vapor de agua que se genera al condensarse haría incrementar la temperatura, en lugar de hacerla descender y no se sentiría tanto frío.

Entonces, realmente si sentimos más frío, es porque de verdad está haciéndolo. Es muy poco probable que la humedad penetre la ropa de abrigo y nuestro cuerpo, y en caso de hacerlo, regresaríamos a las bases termodinámicas que nos dicen que la condensación libera calor.

Si en realidad la humedad hiciera que sintiéramos más frío también existiría una tabla, ¿no creen? La única tabla que relaciona la temperatura con la humedad es la de sensación térmica por exceso de calor y humedad.

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