Mucho más que pirámides: lo que la selva de Tikal aún oculta tras mil años de silencio
La mayor atracción turística de Guatemala, es un espectacular parque nacional situado en el Norte del país. Es uno de los pocos sitios de la UNESCO que ha sido designado tanto Patrimonio de la Humanidad Natural como Cultural.

Dentro del parque yacen los restos de una ciudad que estuvo habitada durante casi 1,000 años: un mundo perdido cuyas reliquias duermen en la selva, pero que, al mismo tiempo, resultan familiares para el público cinematográfico internacional. Pues, en 1977, su templo más grande sirvió de escenario para el planeta Yavin en Star Wars: Episodio IV.
La escritura maya ha sido descifrada
Tikal es una de las ciudades más importantes del periodo Clásico Maya y un paraíso para los amantes de la naturaleza, los arqueólogos y cualquier persona apasionada por la historia. El equilibrio entre la información y el misterio mantiene viva la sensación de intriga.
De hecho, es mucho lo que se puede aprender sobre los rituales y la fortuna de la clase gobernante de Tikal durante su apogeo, entre los siglos III y IX. Incluso la escritura de la antigua cultura maya ha sido descifrada. Sin embargo, la ciudad conserva al menos la misma cantidad de secretos.
"En su momento de mayor esplendor, el área metropolitana de Tikal contaba con casi 200,000 habitantes, lo que la convertía en una de las ciudades más grandes del mundo", afirma el guía Pablo. El motivo por el cual esta megaciudad fue abandonada en el siglo IX, si fue una guerra, una epidemia o un desastre natural lo que provocó su declive, sigue siendo un misterio sin resolver
Recientemente, se ha planteado la hipótesis de que, durante una sequía prolongada, los habitantes obtenían su agua potable de depósitos pluviales que podrían haber estado contaminados por algas verdeazuladas.
Quizás la respuesta duerma todavía en el interior de la propia selva tropical. "Aún quedan por excavar diez mil estructuras de la antigua ciudad", explica Pablo. Tan solo para ver los restos que ya han sido descubiertos, se requerirían tres días.
Un turista desapareció sin dejar rastro en la selva
Para obtener una visión general y concisa, un solo día siempre provisto de abundante agua, protector solar y calzado resistente, resulta suficiente. El área urbana abarca 65 kilómetros cuadrados, mientras que el centro de la ciudad se extiende a lo largo de dieciséis.
El parque nacional en sí ocupa una superficie de 576 kilómetros cuadrados; un vasto territorio donde, fuera de los senderos que conducen a la plaza principal hogar de los templos de mayor envergadura, más de un visitante ha terminado perdiéndose.
Dado el calor, esto puede resultar peligroso. Pablo relata la historia de un turista de Texas que desapareció en la selva hace dos años, sin dejar tras de sí el menor rastro. "Ni siquiera se encontró su mochila".
Una gran biodiversidad y mil tonalidades de verde
Cuatrocientas especies de aves tienen aquí su hogar, junto con 40 especies de serpientes y cinco especies de felinos silvestres. Pocas de ellas se dejan ver realmente, lo cual, en algunos casos, supone un alivio bienvenido.
Esto permite a los visitantes centrar su atención en el Templo I, de 47 metros de altura y también conocido como el "Templo del Gran Jaguar", y en el Templo II, de 40 metros de altura y situado justo enfrente de aquel (estructuras que en su día constituyeron el epicentro de la vida religiosa de la ciudad), así como en el ascenso al Templo IV, construido en honor al vigésimo séptimo gobernante.
Con sus 65 metros de altura, es la estructura más elevada de Tikal y una de las edificaciones mayas de mayor envergadura jamás construidas. Gracias a una moderna escalera provista de pasamanos, el ascenso resulta sencillo.
No obstante, el calor del mediodía convierte la subida en una pequeña prueba de resistencia. Aun así, una vista de cuento de hadas de la selva tropical que resplandece en mil tonalidades de verde, con las cimas de otros templos asomando por encima del dosel arbóreo compensa con creces el esfuerzo.