Por qué liberar tortugas marinas recién nacidas de forma incorrecta altera su desarrollo y reduce su supervivencia

La aparente inofensiva práctica de liberar las especies del reptil marino, sin considerar un manejo correcto, pudiera poner en riesgo inclusive su supervivencia y subsistencia.

Se ha popularizado irresponsablemente esta práctica, poniendo en riesgo a la especie.
Se ha popularizado irresponsablemente esta práctica, poniendo en riesgo a la especie.

Imaginemos que empieza la temporada vacacional de verano. Alrededor de las zonas de litoral, tanto del Pacífico como del Golfo de México y El Caribe, se abre la posibilidad de que, como voluntarios un buen número de personas se enlisten en los campamentos tortugueros.

Es bien sabido que gracias a la existencia de estos espacios se busca inhibir la presencia de depredadores. Sin embargo, algunas prácticas que recientemente han tomado más popularidad, han puesto en riesgo a las crías al grado de que incluso exponen su vida misma.

Gracias a la existencia de estos espacios se busca inhibir la presencia de depredadores. Sin embargo, algunas prácticas que recientemente han tomado más popularidad, han puesto en riesgo a las crías al grado de que incluso exponen su vida misma.

Es muy importante que se lleve a cabo una adecuada capacitación del personal que trabaja en estos espacios, con los cual se garantizará su buen manejo. En México, habitan siete de las ocho especies de tortugas marinas que existen alrededor del mundo; todas se encuentran en peligro de extinción.

Actividades ilegales presionan el tamaño poblacional de la tortuga marina

Hoy en día prevalece a nivel nacional y de forma ilegal, la captura, pesca, consumo, tráfico y venta de tortugas marinas. En el mercado irregular, tristemente se comercializan sus caparazones, los huevos y su carne. Afortunadamente, con estos campamentos se busca proteger a estos reptiles.

Algunos campos tortugueros no llevan a cabo las prácticas adecuadas de cuidado y protección.
Algunos campos tortugueros no llevan a cabo las prácticas adecuadas de cuidado y protección.

Y aunque la liberación de crías por visitantes y turistas se ha popularizado y comercializado, deben tenerse en cuenta diversos aspectos para proteger la vida de estos animales. Lamentablemente, en la actualidad son diversos los campamentos que no llevan a cabo buenas prácticas.

Comercialización de la liberación de las tortuguitas

Es común observar cómo diversas agencias, restaurantes, hoteles y hasta eventos sociales encargan crías a los campamentos tortugueros para organizar "liberaciones". Solo es cuestión de avisar cuántas crías se necesitan y los encargados de estos espacios buscan nidos que se encuentren prácticamente listos y retiran a las crías “con mucho cuidado”.

Los especialistas en este tipo de especies, como los Biólogos Marinos, explican que los huevos de tortuga eclosionan dependiendo la temperatura de la arena: este increíble acontecimiento sucede en su mayoría entre las siete de la noche y las diez de la mañana.

La mayoría de las eclosiones son nocturnas por una sencilla pero muy importante razón

En su mayoría, la noche es el momento en donde principalmente se registra el mayor número de emergencias (eclosiones), ya que así logran protegerse naturalmente de los depredadores diurnos, como las aves costeras y de la inclemente e intensa presencia del Sol.

Por su naturaleza e instinto, las crías al salir del nido buscarán rápidamente llegar al mar.
Por su naturaleza e instinto, las crías al salir del nido buscarán rápidamente llegar al mar.

Algunas de las malas prácticas que la gente realiza liberando a estas pequeñas crías, sucedieron gracias a que las retuvieron durante horas o incluso días, cautivas y mediante técnicas inadecuadas; al menos así se evidencian en fotografías y videos.

Alcanzar el mar es su principal objetivo

Algunas de las crías que podrían llegar con mucha energía al mar de noche, terminan agotadas al atardecer o simplemente mueren en el intento. Al salir del nido, las pequeñas necesitan sí o sí ir directo al mar: con movimientos desesperados buscan ir hacia él; ese es su único y mayor instinto.

Al eclosionar, las tortugas se dirigen instintivamente hacia la luz más brillante, que naturalmente sería la luna reflejada en el océano.

Poder llegar al agua pronto, dependerá en gran medida de su supervivencia. En diversos centros de este tipo, introducen a las crías en una bandeja para “esperar el mejor momento”. Sin embargo, ellas buscarán instintivamente y con mucha energía moverse para alcanzar el mar para sobrevivir; esa es su naturaleza.

Diversas prácticas peligrosas ponen en riesgo su vida

Es bien sabido que en algunos casos incluso se les deposita una buena cantidad de arena encima de ellas, buscando simular el nido y las retiran de la luz. De esta forma, exponen los encargados de estos centros, las tortugas “se calman y están durmiendo”.

Todo Biólogo, tortuguero y naturalista que está al tanto del mejor momento para liberarlas, conoce que su probabilidad de supervivencia es mayor justamente después de nacer. Por si esta razón no fuera motivo suficiente, retener a las crías también representa además un acto ilegal.


Los especialistas explican que, retener a las crías les conlleva a demás una serie de efectos negativos en el desarrollo, reducción de masa corporal, cambios neuronales y de comportamiento. Por otro lado, sacarlas antes de tiempo de su nido, pueden exponerlas y dejarlas vulnerables. Las especies tienen su propio ritmo, que no coincide con los horarios o tiempos humanos.

Referencias de la noticia

Tovar, M. (2022). TORTUGAS MARINAS, ¿cautivar para liberar?.
Peta Latino, Artículo de Interés. (2020). Expulsan de la Playa de Miami a una Tortuga que Solo Quería Anidar.