Esta planta trepadora puede llenar de flores tu terraza durante meses y soporta muy bien el calor mexicano
Con flores intensas, hojas brillantes y una sorprendente resistencia al calor. Conoce por qué esta planta ornamental tropical, merece un lugar muy especial dentro de tu Edén.

Imagina salir a tu terraza y encontrar una cascada de flores rosas, rojas y blancas que parece no detenerse. Algunas trepan por las paredes, otras asoman entre los barandales; mientras muchas plantas apenas resisten el calor, estas siguen llenando el espacio de color.
Se trata de la mandevilla, también conocida comercialmente como dipladenia, una planta ornamental de origen tropical que ha encontrado buenas condiciones para vivir en muchas regiones de México.
Aunque ambos nombres son comunes, en los viveros se usa mandevilla para las variedades trepadoras y dipladenia para las compactas o colgantes. En realidad, pertenecen al mismo género, pero sus formas de crecimiento permiten emplearlas tanto en balcones pequeños como en terrazas amplias.
Una cascada de flores que puedes adaptar a tu espacio
Lo atractivo de esta planta es que no necesita estar tupida de flores para llamar la atención, aunque cuando florece es difícil ignorarla. Sus pétalos se abren como pequeñas trompetas y contrastan con el verde de sus hojas.

Existen variedades rosas, blancas, rojas e incluso algunas en tonos crema o amarillo; y si observas las ramas, encontrarás pequeños botones que aguardan el momento ideal para abrirse.
Esa es precisamente una de sus grandes ventajas: no florece una sola vez para despedirse hasta el año siguiente. En condiciones favorables puede florecer desde la primavera hasta el otoño, e incluso durante más tiempo en zonas cálidas.
Mientras unas flores concluyen su ciclo, otras empiezan a abrirse, de modo que puedes disfrutar de una terraza colorida durante gran parte del año. También puedes jugar con su forma de crecimiento. Si tienes una pared vacía o una pérgola, las variedades trepadoras pueden alcanzar varios metros y cubrirlas poco a poco.
Aunque disfruta del Sol, no es factible ubicarla en el punto más cálido de la terraza. En gran parte de México, la planta agradece la luz de la mañana y algo de sombra en las horas más fuertes, sobre todo en el Norte y el Bajío. De este modo se evita que las flores se marchiten pronto y se reduce la pérdida de agua.
El secreto para tenerla bonita sin vivir pendiente de ella
Aunque parece una planta delicada, una vez establecida puede ser bastante agradecida. Eso sí, resistir el calor no significa que pueda olvidarse el riego. Cuando las temperaturas suben y está llena de flores, consume bastante agua.
Si la mantienes en maceta, es importante revisar el sustrato constantemente, ya que en días muy calurosos podría necesitar agua todos los días. Un truco sencillo para evitar errores consiste en introducir un dedo unos centímetros en la tierra: si la superficie empieza a secarse, puedes regar hasta que el agua salga por los orificios inferiores.

Sin embargo, evita mantener el sustrato empapado de forma continua. Sus raíces requieren oxígeno, y el exceso de humedad puede causar pudriciones, uno de los problemas más frecuentes en su cultivo. Por eso, antes de preocuparte por comprar fertilizantes, asegúrate de que tenga una buena casa.
Una maceta con agujeros de drenaje y un sustrato ligero, mezclado con un poco de perlita, ayuda más de lo que imaginas. Durante los meses de crecimiento también puedes consentirla con un fertilizante líquido, siguiendo las indicaciones del producto. La idea es mantener una planta vigorosa, no forzarla con más abono del necesario.
¿Y qué pasa cuando las ramas comienzan a crecer por todos lados? Puedes guiarlas hacia una estructura o recortarlas un poco para conservar la forma que te guste. Una poda moderada antes de que comience el crecimiento más activo favorece la ramificación.
Lo único que realmente puede complicarle la vida es el frío intenso. En regiones costeras y tropicales suele permanecer al exterior todo el año, pero si vives en una zona donde las heladas son el pan de cada día, lo mejor es mover la maceta a un lugar luminoso y protegido cuando bajen las temperaturas.
Al final, no necesitas demasiados conocimientos ni una terraza enorme para poder cultivarla. Un buen lugar, riegos oportunos y algo de atención son suficientes para que esta trepadora se convierta en una de las plantas más vistosas dentro de tu Edén.