Estafiate: cómo plantar y cuidar esta aromática de hojas plateadas en espacios pequeños
Resistente, aromática y con una identidad propia, esta planta es capaz de convertir un rincón abandonado en un espacio lleno de vida, textura plateada y una presencia realmente especial.

En huertos urbanos y jardines pequeños siempre buscamos plantas que aguanten la intensidad del sol, poco riego y espacios pequeños. La planta de estafiate cumple con todo eso y más, aporta un atractivo visual de tonos plateados que luce increíble con otras plantas de color verdes o con flores de colores vivos.
Conocido científicamente como Artemisia ludoviciana, pertenece a un grupo de plantas aromáticas adaptadas a condiciones semiáridas. Es originario de América del Norte y México, donde crece en zonas abiertas, con suelos pobres y poca exposición al sol. Esas condiciones son las que lo hacen perfecto para balcones, terrazas y patios pequeños.
Se utiliza comúnmente para preparar infusiones, aunque también le dan otros usos dentro de la herbolaria, destaca por su follaje gris y plateado cubierto de finos tricomas (pequeños pelitos). Estos tricomas ayudan a reflejar la radiación solar y reducen la pérdida de agua, una condición natural que explica por qué tolera bien el calor intenso.
Cuando lo llevamos a un espacio pequeño como una maceta, el reto no es que sobreviva, sino que mantenga una forma compacta, vigorosa y no se vuelva altamente leñosa. Ahí es donde entra la importancia de la poda, un manejo que todo jardinero puede dominar con un poco de atención.

Necesidades básicas: crecimiento, sustrato y manejo del sol en maceta
El estafiate es una planta perenne que puede alcanzar entre 60 y 100 centímetros de altura en suelo directo, aunque en maceta suele mantenerse más pequeño. Su crecimiento es relativamente rápido en la temporada de primavera y verano, cuando las temperaturas son cálidas y los días más largos.
En cuanto al suelo, no es exigente. Se adapta muy bien a sustratos que mantengan un buen drenaje, incluso algunos ligeramente arenosos pero el exceso de humedad es su principal enemigo, ya que puede favorecer pudriciones directas en la raíz. Aunque en macetas, una mezcla con tierra universal y 30% de arena o perlita funciona de maravilla.
Para espacios pequeños, una maceta de al menos 25 a 30 centímetros de profundidad es suficiente. Es importante que tenga buen drenaje; si el agua se acumula, la raíz sufrirá. Primero coloca una capa de grava o tezontle en el fondo. Luego añade el sustrato y al trasplantar, evita enterrar demasiado la planta; siempre debe quedar a nivel del sustrato.
Después del trasplante, riega ligeramente para asentar el sustrato. El riego debe ser moderado y espaciado. Y a partir de este momento, siempre deja secar los primeros 3 o 4 centímetros del sustrato antes de volver a regar.
Soporta altas temperaturas y algunas heladas ligeras, aunque en maceta es más vulnerable al frío extremo. Lo ideal es colocarlo en un lugar donde reciba sol directo la mayor parte del día. Si lo cambias de sombra a sol intenso de forma brusca, puede presentar quemaduras en las hojas jóvenes.

En verano, aunque resiste el calor, un exceso de riego combinado con altas temperaturas puede generar estrés radicular y desarrollo de enfermedades fungosas. Recuerda que el equilibrio es clave: mucho sol, pero poca agua acumulada.
Poda y manejo para mantenerlo compacto y saludable
La poda regular es el manejo más importante del estafiate en maceta. Con el tiempo, los tallos basales se vuelven leñosos y pierden hojas, lo que da un aspecto descuidado. Para evitarlo, necesitamos realizar podas ligeras cada 4 a 6 semanas en primavera y verano, recortando entre 20 y 30% del crecimiento para estimular los nuevos brotes.
Al final del invierno o inicio de primavera, se recomienda una poda de rejuvenecimiento, reduciendo la planta hasta la mitad de su altura. Esto ayuda a renovar tejidos, evitar acumulación de ramas viejas y mantener un tamaño compacto. Es importante no cortar la parte leñosa, siempre deben quedar brotes vivos para asegurar el rebrote.
Si solo recibe sol por un lado, conviene girar la maceta semanalmente para lograr un crecimiento uniforme. Además, los tallos semileñosos que se retiran en la poda pueden aprovecharse como esquejes, ya que enraízan con mucha facilidad en un sustrato húmedo.
En resumen, el estafiate es resistente y agradecido, pero en maceta necesita intención y atención. Mucho sol, drenaje eficiente y podas constantes son la fórmula para mantenerlo compacto, aromático y hermoso. No es complicado, solo necesita constancia y entender su naturaleza rústica.